19 oct. 2011

I tell you we must die


Algunos espíritus, cuando se ven atormentados, son capaces de expresar su desazón a través de la palabra, de la música, de un lienzo... Otros solo somos capaces de decir gilipolleces y de aumentar así la frustración.

16 sept. 2011

stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia. Jorge ha realizado una obra diabólica, porque era tal la lujuria con la que amaba su verdad, que se atrevió a todo con tal de destruir la mentira. Tenía miedo del segundo libro de Aristóteles, porque tal vez éste enseñase realmente a deformar el rostro de toda verdad, para que no nos convirtiésemos en esclavos de nuestros fantasmas. Quizá la tarea del que ama a los hombres consista en lograr que éstos se rían de la verdad, lograr que la verdad ría, porque la única verdad consiste en aprender a liberarnos de la insana pasión por la verdad.

Umberto Eco, El nombre de la rosa 


A lo largo de los días que he dedicado a la lectura de El nombre de la rosa, muchas frases y diálogos me han llamado la atención y me han invitado a reflexionar, pero he elegido estas palabras que Guillermo dirige a Adso casi al final de la novela porque me parecen, ciertamente, de lo mejor de este libro. Un libro que, como el mismo Guillermo hace notar a su pupilo sobre los libros en general, habla sobre muchos libros, aunque la trama gire en torno a uno en especial. El nombre de la rosa es, además de una novela policíaca que te tiene en vilo hasta el final (a pesar de que, como yo, ya conozcas la historia por la película), una especie de compendio de historia y filosofía medievales, un libro en el que se alternan narración y teoría. En un mismo capítulo los dos protagonistas avanzan en sus pesquisas, se cuenta algún episodio de los enfrentamientos entre franciscanos y papado sobre la pobreza de Cristo y hay una disquisición filosófica (o, quizás filosófico-teológica estaría mejor dicho) sobre el orden del mundo o la verdad, fin último no solo de la búsqueda filosófica, sino también de la histórica y la científica. Los protagonistas se mueven en un mundo en el que  se discuten los pensamientos de grandes personajes como Avicena, Averroes, Santo Tomás (y su demostración megaultrasuperguay de la existencia de Dios) o Guillermo de Ockham. Mi personaje favorito, Guillermo de Baskerville, es un franciscano con una manera un tanto singular de ver y el explicar el mundo (es casi, o sin casi, un humanista, pero de los antiguos, de esos que no solo sabían filosofía y latín, sino también matemáticas y medicina) para la época en la que se inscribe la historia (singular, pero verosímil, creo yo, y eso es lo importante en una novela). Creo que este personaje tiene su antagonista (aunque, como observa Adso hacia el final del libro, se trata de dos antagonistas que acaban casi admirándose) en el siniestro benedictino Jorge de Burgos, convencido de que el miedo es el único medio de que Dios y la Iglesia se hagan respetar y consigan emitir la verdad divina, y por ello asustado del (supuestamente) perdido segundo libro de la Poética de Aristóteles, que, según él, podría conseguir que la risa dejara de ser patrimonio y consuelo exclusivo de los simples, para pasar a serlo también de los cultivados; entonces el mundo estaría perdido. Precisamente es contra esto contra lo que se pronuncia Guillermo en el párrafo que citaba arriba, donde advierte a Adso sobre el peligro de los que, como el venerable Jorge, ostentan una excesiva pasión por la verdad. Sabe que la duda es la enemiga de la fe, y aún así duda en no pocas ocasiones. Creo que, si no he entendido mal, al final de la historia incluso llega a plantearse si existe de verdad un orden en el mundo (o sea, que se cuestiona si todo tiene un fin, si todo tiene un sitio en el perfecto plan de Dios). El séptimo día termina con una conversación entre los dos protagonistas en los que llegan a cuestionarse si no existe una forma de demostrar que Dios no existe, pero ésta queda, por desgracia (o por suerte para su fe) sin terminar. Son dos grandes personajes, también Adso, con su tremendo remordimiento y a la vez regocijo por su encuentro con la muchacha en la cocina, que le lleva a una serie de interesantes y apasionadas reflexiones sobre el amor, en las que parece darse cuenta de que no todo es como se lo han explicado (reflexiones que amplía la película en la escena en la que Adso habla de lo ocurrido con Guillermo: "Qué tranquila sería la vida sin amor, Adso... Qué tranquila, y qué insulsa.").

Otra cosa muy atractiva de esta novela es su nombre. El nombre de la rosa. Ya cuando vi la película me pregunté, como supongo que todo el mundo, por qué Eco eligió ese nombre. Al parecer, lo explica en las Apostillas al nombre de la rosa, obra que leeré en cuanto pueda. Pero antes de saber eso, formulé una hipótesis sobre el título del libro, la única, puesto que el resto de las que quiero hablar las he leído en diversos lugares de internet. A mí lo que se me ocurría, cuando al final de la película y cuando en el libro Adso dice que jamás supo ni sabrá el nombre del único amor terrenal de su vida, que la rosa puede ser la muchacha del corazón de buey. Es muy bella, como las rosas, y además la rosa es en muchos casos (si recuerdo bien mis clases de Historia del Arte) símbolo del amor, y también de lo femenino. En el artículo que Wikipedia dedica al libro (siempre leo la Wikipedia con cierto escepticismo, porque si bien es un sitio genial para encontrar fuentes donde investigar sobre el tema que te interese, sus artículos nunca van firmados y no sabes si el que lo ha escrito es un experto en la materia o alguien que no tiene ni idea), se citan las Apostillas, en las que al parecer Umberto Eco explica que el sentido del título es la carencia de significado de la rosa debida a la acumulación de los muchos significados que tiene (parece contradictorio, pero a la vez tiene sentido). Las últimas palabras del libro, que son las que dan título a esta entrada, no hacen sino añadirle más interés al misterio. Después de hacer una traducción un poco macarrónica (otra cosa buena que tiene El nombre de la rosa es que te obliga a practicar tu latín, si lo sabes, y a aprender algo, si no lo manejas), quedaba algo así como "queda del nombre de la primitiva rosa, solo nombres desnudos", lo cual no tiene mucho sentido, así que he buscado una traducción que no hiciera que me dolieran los oídos. Libremente, se podría traducir como "de la rosa solo nos queda el nombre", o "de la rosa solo queda el nombre desnudo", el nombre desnudo, la sustancia sin accidentes, la idea. Este verso está extraído de un poeta que escribió varios poemas sobre el tema del ubi sunt, como las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique. Puede ser que del laberinto (al que también puede parecerse una rosa), de todo el saber que encerraba la biblioteca, solo quede un recuerdo, o puede ser que de la belleza física de la rosa al final solo queda la idea, el nombre, y quizás eso podría enlazarse con la reflexión final de Guillermo sobre el desorden del mundo, donde no está la Verdad, sino muchas verdades, donde te tienes que inventar un orden que solo te sirve para llegar a tu objetivo y que luego tienes que tirar, como una escalera, sabiendo que bien podrías haber llegado con otra escalera, con otro orden. No hay una Verdad, sino muchas verdades, y por eso creo que Eco sugiere en las Apostillas que la última frase de su novela tiene posibles lecturas nominalistas (el nominalismo niega la existencia de los universales y afirma que solo existen los particulares, los accidentes de los que hablan Aristóteles y Guillermo de Baskerville). Pero no sé si todo esto tiene que ver con el nombre, o si me he perdido en mis reflexiones sobre lo que Umberto Eco nos expone en su novela, porque mis conocimientos de filosofía se reducen a lo que pudieron explicarme en dos cursos en el bachillerato y en lo que he indagado yo sola.

A parte de haber disfrutado, reflexionado y aprendido  con su lectura, El nombre de la rosa me ha llevado a un par de conclusiones más. La primera es que debo dedicarle más tiempo al latín, uno no puede ser historiador de la Edad Antigua o del Medievo sin manejar la que ha sido, primero, la lengua de uno de nuestros más importantes antepasados culturales (la cultura latina), y después, la principal lengua de transmisión de la cultura y el saber en Occidente hasta entrada la Edad Moderna. También debería retomar el griego. La segunda es que, aunque no sea creyente sino atea, como futura historiadora tengo que leer  y conocer la Biblia, por ser el libro de referencia de la cultura que ha sido mayoritaria y dominante en Occidente y el Mediterráneo desde hace casi dos mil años. Y, por supuesto, también debo leer y conocer el Corán. Y debería volver a un montón de lecturas filosóficas que tengo aparcadas desde hace tiempo, por placer pero también como deber de futura humanista. Adso ya estaría pidiendo a Dios que perdonara mi soberbia intelectual, como pide por la de su maestro.

Y así se acaba el descanso vacacional, y si la Musa quiere, escribiré a menudo.

26 ago. 2011

... and back again

Ya he vuelto de mis viajes estivales: Ortigueira, Berlín, Cartagena, Cádiz... Y tengo muchas cosas que contar (entre otras cosas, pensaba haber escrito más desde Berlín, pero al final siempre había algo interesante que hacer y lo iba dejando), mucho que leer (Dance pronto caerá en mis manos, muajajajaja) y mucho que decir sobre todo lo que ha ocurrido en Madrid durante el movido verano que vamos dejando atrás. Pero primero necesito descansar del viaje, y al poco de llegar ha habido algo que, sin poder evitarlo, me ha hecho sonreír, emocionarme y ponerme a dar saltitos. ¡Ya queda menos!

27 jul. 2011

Berlín: contrastes y provocación

El jueves pasado estuve en el (maravilloso, fantabuloso, fantástico, apabullante) Pergamomuseum, y en sus salas sobre las antiguas civilizaciones de Oriente Medio encontré este bajorrelieve donde un águila punki de más de 3000 años aparece junto a otros seres mitológico. ¿Águilas punkis mesopotámicas? Sí, en Berlín, por qué no.

En la semana que llevo aquí, la impresión que me he llevado de Berlín es que es una ciudad única que supone un fuerte contraste con cualquier otra ciudad (al menos, europea). Por eso he elegido la imagen del águila punki, porque es algo raro y único como muchas otras cosas en Berlín (aunque en verdad no sea ningún águila punki). No sé si en alguna otra ciudad de Europa puedes encontrar un monumento a los homosexuales perseguidos por diferentes regímenes, o puedes estar a punto de morir atropellado por una bici en lugar de por un coche (bueno si, es verdad, en Amsterdam). También es una ciudad con contrastes internos: las zonas residenciales del oeste y la arquitectura soviética de los barrios del este, modernos edificios construidos tras la caída del muro y casas que no fueron destruidas en la guerra conviviendo en la misma calle, grandes salas de música y antros de rock 'n' roll, ricas y emperifolladas señoras y músicos mendigando unas monedas en el mismo vagón de metro. También es una ciudad que en muchos casos busca la reacción a través de la provocación: el impresionante monumento a los judíos asesinados por el III Reich, el ya mencionado monumento a gays y lesbianas consistente en un cubo en cuyo interior puedes ver un video en el que dos hombres se besan, las esculturas y reivindicaciones de Tacheles... También puede ser el paraíso para un músico: abundan los conciertos de toda clase de música (yo sobre todo me estoy dedicando a los de rock, jazz y clásica) a precios bastante asequibles para estudiantes pobres o incluso gratis. Berlín es la ciudad para estar ahora.

Solo llevo aquí semana y media, así que ya iré puliendo mis impresiones sobre la vida en Berlín y colgándolas cuando pueda. Hasta entonces: auf wiedersehen!

Próximas entregas:
  • Berlín: la ciudad de los filósofos.
  • Berlín: la ciudad de los músicos.

15 jul. 2011

Del norte más al norte y tiro porque me toca

Lo que comúnmente se conoce como música celta (o folk, aunque el folk sea un género más amplio que abarca la música folclórica de cada región, según algunos, mientras que el celta se refiere exclusivamente a la música tradicional de las llamadas naciones celtas: Irlanda, Escocia, Gales, Cornualles, la isla de Man, Galicia y Asturias. Todos estas nomenclaturas difieren dependiendo del autor al que leas o de la persona con la que hables) me gusta desde hace mucho tiempo. Por eso ir este año (¡por fin!) al Festival Internacional de Música Celta de Ortigueira significaba tanto para mí. Por un lado ha sido una experiencia maravillosa. Ha sido el primer viaje solo con mis amigos, además a una tierra como Galicia, tan bella, mágica y llena de gente maja. La música ha sido bestial, desde el primer día hasta el último. He tenido la oportunidad de ver en directo a bandas que ya conocía, como Luar Na Lubre (que, bajo mi punto de vista, han ido perdiendo con el tiempo, pero a los que vale la pena ver en directo) o Brian Finnegan Big Band (al que tuve la oportunidad de ver dos veces, una en el concierto y otra en una masterclass que dio al día siguiente), y de conocer a bandas nuevas para mí, como Ulträqäns (que hacen una especie de celtic ska muy bailable), Stolen Notes (unos sevillanos que tocan celta puro y duro) o Oscar Ibáñez & tribo (un tipo sospechosamente parecido a Carlos Núñez con una banda que hace de todo un poco). Los baños y paseos por la playa de Morouzos, tomarse una Estrella de Galicia con los amigos y las actividades paralelas que ofrecía la organización del festival cierran la parte del viaje que fue inolvidable.

Sin embargo, espero olvidar pronto a los pijipis. Los pijipis son una banda de hippies falsos que plagaban el festival y se dedicaban a dar por saco. Yo entiendo que cada uno se lo puede pasar bien como quiera, aunque diga que me parece un poco estúpido y anti-hippie pagar los gastos de un viaje de 600 km cuando te puedes emborrachar y drogar en tu casa (porque, dicho sea de paso, es bastante triste, pero la mayoría de los acampados no pisaron ni un solo concierto). Pero lo que me parece intolerable es que, como su comportamiento es el normal en la zona de acampada del festival, los que llegamos a las cinco de la mañana después de los conciertos nos tengamos que joder y oír las raves (conjuntos de altavoces o zonas en las que la gente baila o no al ritmo de algo que ellos llaman música y que apenas merece el nombre de chunda chunda, aunque a veces pongan algo de heavy metal bueno) sin poder dormir tranquilos. Y si son tan hippies y respetan tanto la naturaleza, no me entra en la cabeza cómo pudieron dejar el campamento como lo dejaron, que daba vergüenza ajena, todo lleno de botellas, vidrios, plásticos y otros deshechos. Son la cosa menos solidaria que he tenido ante mis ojos: Ortigueira monta un festival gratis (aunque también es verdad que hacen un buen dinero con lo que los asistentes gastamos en comida y demás durante los cuatro días del festival) y pone a su disposición un lugar donde acampar y esta gente se lo devuelve dejando la zona de acampada, el muelle y los alrededores del escenario hechos un asco. Esta gente le quita gran parte del encanto al festival. No deben conocer la máxima de Vive y deja vivir. Además, me saca de quicio su falsedad, eso no es ser hippie, leñe. Aunque quizás sea yo la rara, y la música no sea la verdadera diversión del festival, sino estar drogado todo el día y no hacer nada. Si eso es "lo normal", no me convence para nada.

Lo que también me ha quedado bastante claro es que, aunque me guste mucho el campo, tengo unas costumbres absolutamente urbanitas (y hasta diría burguesas). La educación que he recibido me ha hecho así. Dormir por primera vez ha sido una experiencia reveladora, que estaría dispuesta a repetir alguna vez, pero con una tienda que no tenga agujeros por los que se cuelen las arañas (que me producen un terror irracional), aunque ya se vayan a colar de por sí. Eso sí, donde esté dormir bajo techo, que se quite lo demás. Así que la próxima vez, si no vienen amigos con los que pueda estar en el campamento, me pillo una habitación en una pensión.

Y ahora, de vuelta del norte, hecha un conguito, me vuelvo a ir. Mañana marcho a Berlín, a pasear sus calles, a empaparme de su ambiente y a (intentar) mejorar mi alemán. Trataré de actualizar a menudo durante el mes siguiente, para plasmar aquí mis experiencias en la ciudad renacida de sus cenizas.

5 jul. 2011

El futuro ya no es lo que era: distopías

La semana pasada vi la película Hijos de los hombres. Esa misma noche se emitió el ¿último? programa de Buenafuente, que terminó con una parodia de Regreso al futuro en la que los protagonistas viajaban al año 2025 y veían a través de una tele abandonada el retrato de un mundo que podría ser el nuestro si seguimos por el mismo camino. Me pareció una curiosa coincidencia que dos historias que hablan sobre distopías se emitieran en la misma noche. Ambas dramáticas, pero una con una buena carga de humor (y también de mala leche e ironía). Hijos de los hombres, basada en la novela homónima de P. D. James, me recordó bastante a Fahrenheit 451 y 1984. Al leer la primera de las dos (la segunda todavía no he tenido el placer) y otras novelas que podrían considerarse distopías (como por ejemplo Las hijas de Tara, de Laura Gallego), siempre me he preguntado si en verdad la humanidad va camino de un futuro así. Uno de los inconvenientes (y de las ventajas) de hacerse mayor, o mejor dicho, de madurar, o aún mejor dicho, de ir adquiriendo una actitud crítica ante todo, es que aparecen ante tu mirada cosas en las que antes ni habrías reparado; o mejor dicho, te obligas a verlas. No es difícil advertir en la sociedad actual características que se parecen sospechosamente al mundo que mostraba Buenafuente en su parodia, en la que eran noticia las gilipolleces que los famosos ponían en su Twitter, en la que el bigote de Aznar ganaba las elecciones por mayoría absoluta y en la que el premio Nobel de literatura participaba en reality shows. Nuestra sociedad idolatra a personas cuya única ocupación parece ser explicar su vida privada en programas basura, vive sin pasión por nada en particular (en su mayoría) y es educada en unos mínimos que la hacen manejable por la clase política y económica (por suerte no toda está formada por borregos; la prueba de que existen ciudadanos conscientes y responsables la hemos vivido con mucha intensidad los dos últimos meses en España, el 15M. Pero, ¿es eso suficiente?). Sin embargo, la relativa cercanía de futuros sistemas totalitarios como los que describen Bradbury y Orwell en sus novelas se hicieron más tangibles para mí cuando leí El hombre unidimensional, de Herbert Marcuse, una de las plumas más brillantes de la sociología crítica. Marcuse pone de relieve una contradicción fundamental de las sociedades del siglo XX (aplicable también a la actual, a pesar de que el libro fue escrito en los cincuenta): vivimos en sociedades que, bajo una aparente y en realidad muy limitada libertad, demuestran tener en realidad un carácter en muchos aspectos totalitario. Como viene a decir, amargamente, Forges: en realidad somos libres, básicamente, para elegir si nos tima Vodafone, Orange o Movistar. Para rematar, el domingo leía, en el País Semanal, una entrevista con la escritora Juli Zeh (autora de una novela de ciencia ficción al parecer también bastante distópica) en la que dejaba pocas opciones al que quisiera escapar del orden social opresor (algo extremadamente difícil, según Marcuse, e incluso peligroso, como se pone de manifiesto, en Fahrenheit 451):
Bueno, si eres capaz de quedarte en casa, no navegar por Internet, no leer periódicos, no ver la televisión, no ir a trabajar y no tener hijos, entonces a lo mejor consigues escapar.
O eso o, según propone ella en su libro de forma bastante pesimista, el suicidio. Me parece bastante extremista, pero aún así no dejo de pensar ¿habrá realmente alguna manera de hacer entrar en razón al género humano y de cambiar las cosas?

El futuro ya no es lo que era.

P.D.: desde luego lo que no ayuda a la situación, como ya he escrito por aquí alguna vez, es el desprestigio de las humanidades, parte esencial del conocimiento humano y de la formación del pensamiento crítico (no solo en el caso de la filosofía, sino también de la historia y de otras disciplinas que estudian elementos del pasado, como el latín y el griego, porque no se puede comprender el presente sin conocer el pasado), que no es rentable según el limitado concepto de rentabilidad actual. Como dice Carlos García Gual en este genial artículo, la democracia (una de verdad) necesita de las humanidades.

26 jun. 2011

De arte

Hace unos meses me encontraba yo comiendo plácidamente con mi amigo el poeta en la universidad. Como ocurre frecuentemente, hablábamos de literatura (bueno, eso era antes de que llegara la primavera, cuando se le revolucionaron las hormonas. Desde entonces nuestras conversaciones pasaron a versar, en muchos casos, sobre mujeres, técnicas de seducción de mujeres, razones por las cuales las mujeres que considera bellas están con tíos feos, las mujeres como fuente de inspiración, etc. Y lo mismo aplicado a los hombres.), y de la literatura pasamos a hablar de arte en general. No recuerdo el grueso de la conversación, pero sí la interesante conclusión a la que llegamos. Para hacer arte hace falta mierda (no literalmente... O quizás sí, en algún caso). No hay arte si no ha habido algo de mierda en tu vida. Si has sido siempre feliz, si nunca te has sentido desgraciado, atormentado o desesperado por la falta de sentido de la vida, si nunca has tenido problemas... No habrá arte. Quizás esto sea un poco radical, pero en la mayoría de los casos (que se me han ocurrido) se cumple (aunque seguro que habrá alguna excepción).

Ahí tenemos a Charles Bukowski (cuya novela La senda del perdedor estoy leyendo. Bastante recomendable), que pasó su infancia y parte de su adolescencia recibiendo palizas de su padre, que estaba en paro y que para no ser criticado por los vecinos cogía el coche todas las mañanas, pretendiendo que se iba a trabajar. Eran los años de la Depresión, y Bukowski tenía la cara, la espalda y el pecho llenos de horribles granos. Catulo vio como su Lesbia, a la que tanto amaba, se acostaba con media Roma. Machado vio morir a su amada Leonor, y años después vio la miseria y la muerte en la guerra, y los sueños de la República truncados; una de las dos Españas le heló el corazón. Beethoven se quedó sordo, y su amor por cierta viuda nunca pudo ser revelado. Dalí tuvo una madre sobreprotectora que le hizo convertirse en un perfecto inútil en cuestiones prácticas. Goya vio la devastación y el desastre que supuso la Guerra de la Independencia. Tolkien perdió a la mitad de sus amigos en las trincheras, durante la Gran Guerra. Mozart murió hundido en deudas, y en un momento en que su música apenas tenía reconocimiento. Estos son solo algunos ejemplos; me da rabia que no se me ocurra ninguno femenino.

Para crear hace falta mierda. Sin embargo, la ecuación no se cumple al revés: mierda en tu vida no implica que te conviertas en un artista. Si no, yo escribiría más y mejor, y compondría (algo).

22 jun. 2011

Commutationes

El calor estival de Madrid no es de ayuda a la inspiración, sino más bien al contrario. Uno tiene la sensación de que se le derriten las neuronas y de que el cerebro se le cae a trozos. Ni la noche te da descanso, y cuando corre el aire, parece que este viniera de la fragua de Hefesto, de tan calentorro que está. No quiero ni imaginar la tortura de los que deban estudiar ahora para los exámenes de junio o julio. Sin embargo, a veces, gracias a un refresco, una repentina ráfaga de aire o un paseo vespertino por el Retiro, uno encuentra el camino a un oasis de paz física y mental. Vaya, que pese al calor sigo cavilando y curioseando, como siempre.

Una reflexión que revolotea por mi cabeza en estos últimos días (o, más bien, en este último mes) trata sobre el cambio. O debería decir sobre los cambios, y más concretamente, sobre los que se han producido durante este último año, a pequeña y gran escala. Cuando nuestros padres los griegos empezaban a intentar dar una respuesta racional a las preguntas de la filosofía, Heráclito dijo "πάντα ρει". Todo fluye, el fundamento de todo es el cambio. El cambio es lo único eterno. Muchos filósofos han discutido a lo largo del tiempo esta tesis, sin darse cuenta quizá (aunque sospecho que sí) de que, irónicamente, el cambio está inscrito en la misma naturaleza de la filosofía. La filosofía (como, en cierto modo, la ciencia)s e ha ido construyendo a base de propuestas y contrapropuestas de diferentes escuelas: Platón decía que A, y entonces su discípulo Aristóteles decía que B; tiempo después llegaba un seguidor de Platón que decía que A', y le contradecía un filósofo aristotélico estableciendo que B', y así per secula seculorum (pensemos en la dialéctica Hobbes/Rousseau o en Kant, que escribió contra algunas de las tesis de Hume después de haberle leído, o en Nietzsche, que negó toda la filosofía occidental). Las ideas cambian siempre, o sea, el cambio permanece. Es una bella contradicción entre la naturaleza de la filosofía y los pensadores que rechazaban el cambio como fundamento de todo.

El hecho es que últimamente ha habido muchos cambios (supongo que los habrá siempre, pero yo los he notado especialmente ahora). En octubre de 2010 empecé la universidad, que es en verdad el "otro mundo" del que te hablan los profesores cuando terminan el bachillerato. Se abrió un mundo nuevo: nueva clase, nuevos profesores, nuevas asignaturas, nuevos compañeros y amigos (y retomé contacto con algunos viejos y muy cercanos), que ahora parecen haber estado ahí siempre. Pero también quería hablar de cambios a mayor escala. A principios de año, cuando este blog comenzaba a dar sus primeros pasos, los pueblos árabes se levantaron siguiendo el ejemplo de los tunecinos: ciudadanos de Egipto, Libia, Siria, Yemen y otros muchos se alzaron reclamando el derecho a decidir sobre sus países y sus vidas en una revolución que aún hoy sigue su curso. Mientras Europa resolvía solucionar la crisis con medidas neoliberales, en España, donde hasta hace dos meses yo era incapaz de imaginar una verdadera movilización, los ciudadanos salieron a las plazas de cada ciudad a expresar su indignación. Sol se convirtió en el centro de un movimiento de cuyo nacimiento yo, no sin cierto orgullo y morbo de historiadora, fui testigo. Aún queda mucho por hacer, pero ya se ha dado el primer paso, hemos reaccionado. Vivimos tiempos de cambio (o en los que el cambio es posible).

Os dejo esta reflexión mientras me cuezo al calorcito madrileño, soñando despierta con mi (ya muy próximo) viaje a Berlín.

12 jun. 2011

Quien lo probó lo sabe

Lope de Vega es uno de los ídolos literarios de mi amigo el poeta. Estudia su métrica, su forma de usar las figuras literarias, le pierden sus sonetos. Recita a menudo el siguiente poema del Fénix de los ingenios, arguyendo que es una muy buena definición de esa colección de sentimientos que los seres humanos llamamos comúnmente amor (a la altura y en la línea, aunque diferente, de la que hace Catulo en el poema que da título a este rincón). Y tiene más razón que un santo.

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


29 may. 2011

Soluciones

Yo, por mi edad, nunca he corrido delante de los grises. Cuando mis padres y otros conocidos que lo vivieron me hablan de ello, me parece algo muy lejano, extraño a mí, imposible en estos días. Y sin embargo, los sucesos ocurridos en la Plaza de Cataluña anteayer me demuestran que estaba equivocada. Porque, al parecer, por muy Estado de derecho y del "bienestar" que seamos, el poder establecido puede utilizar la violencia policial contra un grupo de manifestantes pacíficos e irse, además, de rositas. Todo ello con una excusa estúpida, dicho sea de paso, lo que demuestra que nuestros políticos son, además de chorizos, más tontos que una piedra. No voy a decir nada más, porque mucha otra gente ya ha dicho (y muy bien dicho) lo que hay que decir sobre esto y esto. Es una vergüenza. Ayer leí a alguien diciendo algo que suscribo: cada vez me avergüenzo más de los políticos y me siento más orgullosa del pueblo.

***

En otro orden de cosas, creo que acierto al decir que las asambleas en los barrios celebradas ayer fueron un éxito. Yo, personalmente, acudí a la del mío, y volví muy contenta de la gran afluencia de gente, que no esperaba para nada en mi barrio. En unas horas conoceremos las decisiones de la asamblea de Sol sobre uno de los puntos más importantes que se discutieron ayer: ¿levantar o no levantar la acampada?

***

Con la acampada de Sol y los sucesos de las dos últimas semanas, no he tenido tiempo para tratar algo indignante que ocurrió también el 15 de mayo, pero en Oriente Medio. Nuestros amiguitos los israelíes volvieron a hacer de las suyas. Cada 15 de mayo los palestinos conmermoran la Nakba, la catástrofe, el exilio de cientos de miles de palestinos de su tierra en 1948, cuando se fundó el Estado de Israel con el beneplácito de las grandes potencias. Este año las cosas estaban especialmente calentitas por varias razones, a saber:
a) las revoluciones sucedidas en todo el mundo árabe, incluyendo en Siria, vecina de Israel que se dedica a usar diferentes métodos de represión muy violenta contra su propia población y donde viven muchos descendientes de palestinos exiliados.
b) la intención de la Autoridad Nacional palestina de pedir a la asamblea general de la ONU el reconocimiento de un Estado palestino independiente.
c) la tensión generada por la muerte de un palestino en una manifestación en Jerusalén. Se sospecha que pudo morir del impacto de una bala disparada por un israelí.
El día 15 muchos palestinos se manifestaron en los altos del Golán (la frontera de Israel con Siria y territorio ilegalmente ocupado por Israel), en la frontera con el Líbano, en Gaza y en Cisjordania, además de en Egipto y Jordania. Israel reaccionó con una de sus dos respuestas favoritas ante este tipo de episodios: flagrante violencia (la otra es joder cualquier intento de negociaciones de paz, especialmente si gobierna Likud: recordemos la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas el año 2000, tras la que se inició la segunda intifada).
Hubo violencia de todo tipo y para todos los gustos. Los exiliados palestinos que se manifestaban en la frontera con Siria penetraron en los altos del Golán, territorio ilegalmente retenido y ocupado por Israel, y los militares israelíes dispararon a mansalva contra ellos, para iniciar después una negociación y mandarlos de vuelta a casa; la protesta se saldó con cuatro muertos entre los manifestantes. En la frontera con el Líbano, los manifestantes recibieron tiros del ejército libanés y del israelí. Las ametralladoras de las torretas israelíes se cobraron la vida de un palestino (a pesar de que los militares israelíes aseguran que apuntaban a las piernas... ¡Y un cuerno!). En Gaza el ejército israelí repitió las instrucciones y disparó contra los manifestantes que se acercaban a la frontera. Por último, en Cisjordania los jóvenes palestinos tiraron piedras y cócteles molotov y los israelíes respondieron con gases lacrimógenos y pelotas de goma.
Una vez más se ha repetido la espiral de violencia palestinoisraelí. Si el conflicto es complicado ya de por sí, ahora se le añade el hecho de que el gobierno asesino de Bashar al-Assad lo está utilizando para desviar la atención de sus propios problemas internos. Es la estrategia más antigua del mundo: queridos ciudadanos sirios, Israel es malvada, así que dejaos de tanto pedir libertad y preocupaos de que Israel os devuelva lo que es vuestro y desaparezca. Quiero dejar muy claro que yo no apoyo para nada esto. Que Siria haya sido históricamente hogar de exiliados palestinos no quita de que al-Assad sea un asesino igual que lo es el Estado de Israel (que no todos sus ciudadanos; entre los israelíes hay gente coherente y consciente del problema, dispuesta a buscarle una solución verdadera y justa). Tampoco estoy a favor de la forma en que se manifestaron algunos jóvenes en Cisjordania, a pedrada limpia. Este tipo de protestas son absurdas, no llevan más que a una espiral de violencia y están inspiradas por otra de las organizaciones que se esfuerzan en joder cualquier intento de proceso de paz: Hamas. La juventud, y en general el pueblo palestino, no deberían guiarse por la violencia de estos yihadistas que han añadido a la lucha un componente religioso que no hace sino estropearla. La violencia no es la solución al conflicto; eso ha quedado más que demostrado. Sin embargo, la violencia de Hamas y las estrategias de Siria no justifican el despliegue de violencia de Israel esta y otras veces. Alguien me dijo una vez, de forma harto acertada, que la única diferencia entre Israel y Hamas es que la violencia de una está institucionalizada, legalizada, y la de la otra no. Hamas es un grupo terrorista, sí, pero sus métodos no distan mucho del Estado israelí (se conocen bien las torturas a prisioneros palestinos realizadas en Israel), al que sin embargo no se le considera terrorista. Porque la violencia es una forma legítima de defensa de un Estado democrático, aunque esta incluya tortura y métodos propios de una organización terrorista. Y mientras tanto, en el resto del mundo ningún organismo oficial dice ni mu (salvo la ONU, que por otro lado es bastante ineficaz, en alguna ocasión).

Al menos 14 palestinos muertos en enfrentamientos con el ejército israelí en el Día de la Nakba

'Nakba' de sangre

Ya es hora de que Palestina figure en el mapa


Israel convierte en un baño de sangre la 'nakba' palestina


Israel troops fire as marchers breach borders


The Palestinian 'Nakba' protests from several angles on YouTube


22 may. 2011

La clave está en Sol


No estaría mal que la clase política aprendiera a comportarse y a hacer las cosas como las hacen los que acampan en Sol. La única bandera que enarbola este movimiento es la del respeto, respeto a todos los que quieran acercarse para unirse a la protesta ciudadana y enriquecerla con su opinión. El humor, a pesar del clima de indignación que inspira la protesta, también está en el aire: si viene la policía, sacamos las uvas y les felicitamos el año nuevo. Espero que tras las elecciones el movimiento continúe, y nada parece indicar lo contrario. En algunos barrios de Madrid ya hay asambleas programadas para el sábado 28. Creo que es la primera vez en mi vida que tengo la sensación de formar parte de la Historia, y no me perderé la asamblea de mi barrio.

¡La voz del pueblo nunca será ilegal!
No somos antisistema, el sistema es anti nosotros.


Sol TV

21 may. 2011

The Times They Are a-Changin'

Odio que los viernes por la noche la gente haga botellón enfrente de mi casa. Pero eso hoy me importa menos. Terminados los exámenes, he podido ir por fin a Sol. Y lo que hay en Sol es impresionante.


Personas de toda edad y condición en un movimiento de protesta ciudadana que no se define por la fidelidad a ningún partido.


Una protesta que sorprende por su genial organización. Existen varias comisiones, cada una encargada de una cosa. Reinan el civismo y el respeto, valores que los organizadores piden a todo el que se sume a la protesta. Les entrevistan los de Intereconomía, buscando provocarles, y ellos les descolocan sin despeinarse y responder a sus provocaciones. Piden que por favor la gente no vaya a montarla, porque es una protesta pacífica. Que no se lleve alcohol, mejor agua, para hidratarse.


Más de 300 ciudades en todo el mundo y ya 160 solo en España donde el pueblo se ha echado a la calle para pedir pacíficamente cambios en un sistema que en muchos aspectos beneficia a unos pocos y jode a la mayoría. En el que, como dice Marcuse en El hombre unidimensional, nos creemos muy libres pero, paradójicamente, no lo somos.


La puerta del Sol de Madrid entera sentada y en completo silencio por un minuto sí que no tiene precio.

No sé si la protesta servirá de algo de cara a las elecciones de mañana (no puedo evitar guardar cierto escepticismo), pero desde luego creo que tendrá repercusiones a largo plazo, que esto es el principio de algo. Ya solo el hecho de que tantos ciudadanos se hayan reunido para protestar en tanto que ciudadanos, sin atender a opciones políticas, me parece importantísimo. He sentido mucha alegría al ver que no solo no toda la sociedad está aborregada, sino que, al contrario, hay mucha más gente crítica con el sistema de lo que yo creía, y con ganas de cambiarlo. A lo largo de los treinta años de democracia en España, nunca se había producido un movimiento de estas dimensiones contra la naturaleza del sistema, aunque sí para protestar contra las políticas de gobiernos en concreto o contra el terrorismo (el no a la guerra en 2003, un montón de huelgas durante los gobiernos de Felipe González, la manifestación contra ETA tras el secuestro de Miguel Ángel Blanco). Quizás sea un sentimiento infantil, pero me siento orgullosa de haber estado ahí, guardando silencio y agitando mis manos, y después mis llaves. Ahora toca descansar después de una dura semana de estudio, pero mañana hay que volver a Sol.

¡No, no, no nos representan!



Los tiempos están cambiando. Ojalá el cambio sea posible.

P.D.: si queréis enteraros mejor de lo que dicen y quieren exactamente los que acampan ahora mismo en ciudades de todo el mundo, os recomiendo que os paséis por Sapere Aude, donde su autora lo explica de forma clara.
P. P. D.: Nobody expects the spanish revolution! xD

19 may. 2011

Revolución

Abandono durante unos minutos el "maravilloso" mundo de la demografía para expresar mi opinión respecto a los acontecimientos de los últimos días. El lunes empezaba una entrada sobre ello, pero no he podido terminarla por la misma razón por la que no he podido acudir estos días a las manifestaciones en la puerta del Sol: exámenes. Sin embargo, ¡ESTO ES LA LECHE! Parece que los que pensamos que este sistema tiene multitud de fallos (empezando por la Ley Electoral, en la que se aplica el sistema D'Hondt, que da lugar a un sistema de representación absurdo e injusto) no somos tan pocos como pensábamos. Parece haber gente (mucha gente) dispuesta a decir no, a decir basta, y a hacerlo de forma pacífica. Gente de todas las edades, entre los que hay muchos, muchos jóvenes (lo que me alegra, ya que indica que ni mucho menos toda mi generación sea una panda de descerebrados sin inquietudes, ni unos ni-ni... En todo caso, ¡ni PP ni PSOE!). Les acusan de no tener propuestas frente a los programas de los partidos que se presentan a las elecciones del domingo, pero yo creo que lo importante es que se vea que mucha gente no está contenta, porque ese puede ser el principio del cambio. Espero, sinceramente, que este sea el principio de un cambio, aunque soy incapaz de reprimir un cierto escepticismo. Mañana, después de mi último examen, estaré en Sol para unirme a la protesta, y ya terminaré la entrada que tenía preparada.

revolución.

(Del lat. revolutĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de revolver o revolverse.

2. f. Cambio violento (¿necesariamente?) en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación.

3. f. Inquietud, alboroto, sedición.

4. f. Cambio rápido y profundo en cualquier cosa.

5. f. Astr. Movimiento de un astro a lo largo de una órbita completa.

6. f. Geom. Rotación de una figura alrededor de un eje, que configura un sólido o una superficie.

7. f. Mec. Giro o vuelta que da una pieza sobre su eje.




(sé que precisamente los de Liverpool hablan de la Revolution con un cierto escepticismo... Pero, qué narices, ¿es o no es una canción cojonuda?)

8 may. 2011

Mayo de exámenes

Hola, lectores. Mi temporal abandono del blog solo puede ser síntoma de una cosa: ¡EXÁMENES! Sí, ya llegan, ya están aquí. Mientras estudio y decido qué hacer este 22 de mayo (aún no sé si votar -y en ese caso ¿a qué partido, si ninguno me convence demasiado? ¿O en blanco?-, abstenerme, o cortarme las venas), os dejo esta joya del rock setentero que el otro día tuve la suerte de oír en directo (aunque no de boca de los Beatles, obviamente).


24 abr. 2011

Permanencias

Festival de Opet, Egipto, c. 1400 a.C.

Semana Santa, Cáceres, 2011

Mi profesora de Historia del Arte en Bachillerato solía insistirnos mucho en las conexiones existentes entre el arte de distintos periodos de la Historia. Esto no era siempre solo un rasgo que añadir en el examen.

En el antiguo Egipto, durante el festival de Opet, la estatua del dios Amón era llevada en procesión sobre una barca sagrada desde el templo de Karnak hasta el de Luxor, y a los pocos días la estatua era devuelta a Karnak por el río Nilo. La procesión cosechaba un gran seguimiento por parte de los tebanos.

Hoy en día, en España, durante la Semana Santa se sacan imágenes de vírgenes y Cristos varios, y la gente se agolpa en las calles igual que los tebanos durante el festival de Opet. Las actuales procesiones no son, pues, nada original.

Es curioso ver, una vez más, como a pesar del paso del tiempo, hay cosas del ser humano y de las sociedades que no cambian.

17 abr. 2011

Un poco más cerca del agujero hobbit



Después de años oyendo rumores sobre quién iba a dirigir El Hobbit, cuándo iba a empezar el rodaje, o quiénes iban a interpretar a los trece enanos, ves esto y se te hace la boca agua. Te olvidas del desastre que hace unos meses pareció retrasar aún más y piensas en amenizar la espera releyendo las aventuras de Bilbo. Y disfrutando de esto, y de esto que ya está a la vuelta de la esquina.

En un agujero en el suelo vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad. [...]
Este hobbit era un hobbit acomodado, y se apellidaba Bolsón
. [...] Ésta es la historia de cómo un Bolsón tuvo una aventura, y se encontró a sí mismo haciendo y diciendo cosas por completo inesperadas. Podría haber perdido el respeto de los vecinos, pero ganó... Bueno, ya veréis si al final ganó algo.
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16 abr. 2011

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Lo peor que te puede pasar es que pierdas el respeto por ti mismo. La dignidad.

12 abr. 2011

La globalización: ¿un invento nuevo?

El instituto donde cursé el bachillerato tiene muchas cosas buenas. Una es la tradición de invitar, con motivo de los premios a las mejores notas en Latín y Griego de la promoción anterior, a un estudioso del mundo clásico a dar una conferencia a los alumnos del instituto. Los dos últimos años he acudido a la conferencia como escuchante; hoy he tenido la suerte y el orgullo de acudir como una de las premiadas. Otra gran suerte ha sido escuchar las palabras que el conferenciante de este año, el profesor Bernardo Souvirón, nos ha dirigido hoy. El último sueño de Roma: la globalización, ha sido el tema elegido por el autor de Hijos de Homero (libro que, si no habéis leído, os recomiendo encarecidamente) para su intervención. Sobra decir que me ha encantado, y que el profesor en persona es aún mejor en Radio Nacional. La conferencia ha sido un recorrido por los experimentos globalizadores (o intentos de universalizar) de diferentes momentos de la Antigüedad. Ha sido genial la reflexión sobre el sueño globalizador de Roma que nos ha planteado. En el siglo I, no solo los nacidos en Roma podían decirse romanos; también los nacidos en Emerita Augusta o Siria. (evidentemente, esto hay que mirarlo en su contexto: esto no se aplicaba a los esclavos. Solo los hombres libres podían ser considerados romanos. Aún así, sigue siendo un gran paso plantearse aunar a todos los hombres bajo un mismo derecho y una misma administración, ). Pero no solo era eso, es que Roma se preocupaba por cuidar ese sueño de globalización, por permitir, en la unidad, la diversidad. En los lugares que fueron, tiempo ha, parte del imperio, quedan restos de la administración que Roma se preocupaba de establecer en las provincias: acueductos, teatros, termas, carreteras (en este punto no he podido evitar acordarme de esto). Sin embargo, y aquí viene lo que más me ha gustado, ¿qué queda en Vietnam o Irak de los imperio que han pretendido que llevaban la democracia a dichos lugares? Nada. El sueño globalizador de los imperios francés e inglés y de los Estados Unidos es muy diferente al que pretendió Roma, aunque éste fracasara. También han sido interesantes las consideraciones sobre el particular concepto de democracia que tenían los atenienses ,basadas en un texto de Tucídides, y una observación, también sacada de Tucídides, que ha hecho el profesor Souvirón: la guerra es una feroz maestra; ha sido la maestra de Occidente desde antes de la época de Homero. Sin embargo, esto no significa que la paz sea un sueño. En fin, no se me ocurre una forma mejor de demostrar que no hemos cambiado tanto en dos mil años y de enlazar el mundo antiguo con el actual.

10 abr. 2011

El Coliseo, en manos de una empresa de zapatos

Berlusconi abre sus brazos a la privatización del Coliseo romano

Al ver los derroteros por los que va este mundo, una no sabe si reírse o llorar. Una de las noticias surrealistas de esta semana es que Berlusconi, el mafioso italiano número uno, ha vendido el Coliseo, símbolo de Roma y primera cosa en la que muchos piensan cuando le hablan del Imperio romano. No ha vendido el edificio, pero sí los derechos sobre el Coliseo, a cambio del dinero necesario (o mejor dicho, del dinero que ahora se estima necesario) para su restauración. Ahora la empresa en cuestión cobrará cada vez que se utilice una imagen del Coliseo, y además tendrá el derecho a organizar eventos en él (se me ponen los pelos de punta al imaginar a los ejecutivos de turno de fiesta en el anfiteatro Flavio). Este tipo de cosas solo pueden pasar en un mundo como el actual. ¿Irá también el dinero de las entradas al bolsillo del dueño de la empresa? Me dan arcadas solo de pensarlo. Ahora hasta la investigación, el ansia por saber y la cultura benefician al mercado. El sueño del sistema neoliberal. Y nadie dice nada, porque es más cómodo dejarse llevar por el sistema. Es un sistema perfectamente calculado: el Estado, controlado casi siempre por el mercado, pone el dinero para formar imbéciles sin espíritu crítico que dedican su vida a vegetar delante de la tele, a asentir y a comprar, recuperando así el mercado el dinero invertido.

¿No deberíamos indignarnos?

28 mar. 2011

¿Latín y griego? ¿Y eso para qué sirve?

Cómo ser neoliberal y gilipollas

Hoy, niños, hemos aprendido que tener un puesto en el gobierno y una licenciatura en Medicina (o en cualquier otra cosa, ya sea "de letras o de ciencias") no implica que no seamos incultos y, sobre todo, gilipollas. Y que, en un mundo donde el neoliberalismo gana cada vez más terreno, ahora resulta que el Estado solo debe ayudar a quien quiera estudiar por razones de mercado. Por y para el mercado. Y claro, hay algunas profesiones que no sirven para eso. Partiendo de que solo hay que estudiar disciplinas que favorezcan al mercado, se deberían suprimir de los colegios e institutos las asignaturas de Literatura, Filosofía, Historia, Historia del Arte, Música y también, obviamente, Latín y Griego. Y Física o Matemáticas no se estudiarían por la pasión que el estudiante sepa por el conocimiento, sino porque pueden producir elementos rentables. ¿Y para qué formar un espíritu crítico mediante la lectura o la escritura de textos? ¿Para qué conocer nuestra Historia? ¡Si el mercado lo resolverá todo!

16 mar. 2011

Con la Iglesia hemos topado, Sancho amigo... Y otras cavilaciones

No es que se haya producido una sequía de ideas en mi cerebro, no. Más bien al contrario, me pasa lo de siempre: muchas ideas, pero poco tiempo para escribirlas o poca idea de cómo hacerlo. Tengo tantas cosas que contar, y me cuesta tanto...

El caso es que una no puede ir una mañana a la universidad tan tranquila sin que le asalten noticias como esta.Ya había oído tiempo ha que el arzobispado de Madrid quería convertir los jardines de las Vistillas en una especie de Vaticanolandia. En ese momento pensé que las autoridades pertinentes no lo permitirían y lo pararían, así que me olvidé del asunto. Craso error, adjudicable, yo creo, a la inocencia que a veces me caracteriza. La Iglesia se pasó por el forro (la recurrió) la anulación de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento que permitía llevar a cabo la obra en las Vistillas. Sin embargo, desde el arzobispado "aseguran que actuaron con licencia municipal, pero el Ayuntamiento lo niega". O sea, que encima de acometer una obra para la que no tienen permiso, van y tienen el morro de prometer que lo hacían con el beneplácito del Ayuntamiento. Si todo se quedara ahí, me enfadaría, pero hasta cierto punto entendería la actuación al ser su autora la Iglesia. Pero es que la cosa no se queda ahí, si no que además han sepultado uno de los pocos tramos conservados de la cerca que rodeaba Madrid durante el reinado de Felipe IV, licencia en mano según ellos. Y su plan era construir en toda la zona de los jardines de las Vistillas, las inmediaciones del seminario de Madrid y en los jardines del seminario, que en su día fueron los de los Duques de Osuna, o sea, uno de los pocos vestigios del Madrid de la primera Edad Moderna que quedan. La Iglesia es una institución que me produce rechazo, pero siempre he tenido que admitir que el patrimonio histórico que conserva lo conserva bien, por eso me ha parecido tan alucinante que hayan enterrado tan tranquilamente un trozo de muro del Madrid del Siglo de Oro para empezar a construir su mini Vaticano de mierda. Por suerte les han parado los pies (por el momento, porque sabiendo quién está en el gobierno de Madrid, no me extrañaría que hicieran más caso a la Iglesia que a los vecinos de la zona que se quejan de la acción del arzobispado). En palabras del loco hidalgo castellano: ¡Con la Iglesia hemos topado!

Iba a dejar esta entrada ahí, pero hace un rato he leído que la OTAN se prepara para lanzar un ataque a Libia después de que ayer la ONU publicara una resolución en la que permitía la acción. Algunos dicen que por fin. Yo misma lo digo. Pero después no puedo evitar preguntarme si Occidente está haciendo bien. Veo bastante claro que Libia estará mejor sin Gadafi, aunque no sepamos qué va a venir después. Y para que Gadafi se vaya de Libia, hay que apoyar a los rebeldes. Hasta ahí bien. Pero, ¿y después? Quiero decir, ¿se quedará en un mero apoyo militar?, o, si Gadafi es derrocado, ¿querrán Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y otros países seguir interviniendo? ¿Dejarán la elección de un nuevo gobierno a los libios o pondrán allí un títere que les asegure el petróleo barato y de buena calidad? Es, al menos, preocupante. Con esto no quiero decir que crea que los rebeldes no deban recibir ayuda, de hecho ya podrían haberla recibido antes. Lo que pienso es que los países que presten ese apoyo deben, una vez sea derrocado Gadafi, abandonar el territorio libio y dejar que el pueblo elija libremente a sus gobernantes. Y que no pase lo que pasó en Argelia cuando se legalizó el pluripartidismo, Occidente aplaudió, ganó las elecciones un partido islamista, y, paradójicamente, Occidente respiró tranquilo cuando el ejército argelino declaró el estado de excepción e impidó al partido ganador ejercer el poder, dando lugar a una larga guerra civil. Que aquí en Occidente nos metemos en los asuntos de los demás alegando que queremos extender la democracia por todo el mundo (ese es, por ejemplo, el argumento preferido de Estados Unidos), pero si los demás toman decisiones que les favorecen pero que a nosotros no nos gustan, nos permitimos el lujo de intervenir. Las intervenciones exteriores solo son lícitas en casos en que los gobernantes oprimen claramente al pueblo, o al menos así debería ser. Que Libia no se convierta en otro Irak, por favor.

No podría terminar esta entrada sin decir algo de Japón. También es un tema complicado. Sin entrar ya en el tema del terremoto y el tsunami (me quito el sombrero ante el civismo y la calma que son capaces de mantener los japoneses), ¿se va a convertir realmente esta en la mayor catástrofe nuclear de la Historia? A mi alrededor tengo personas de las dos opiniones y de opiniones intermedias. Mis padres son físicos, así que sus explicaciones me permiten hacerme una idea de lo que supone la fusión del núcleo y el escape de radiactividad. El otro día tuve un momento de pánico al pensar que el viento podía llevarse parte de la radiactividad que están dejando salir los reactores de Fukushima hasta Tokio. ¿Cómo narices evacuarían a tanta gente? Sin embargo, otros dicen que los niveles de radiación no son especialmente altos, y que, realmente, es poco probable que el accidente afecte a más allá de 30 km alrededor de la central. Unos hablan de apocalipsis (un poco exagerado, creo yo), otros dicen que los niveles de radiación todavía no son perjudiciales para la salud. Ayer un amigo me dijo muy seguro que se estaba exagerando mucho lo que pasaba, que en realidad solo una provincia de Japón se había visto afectada por el accidente nuclear, el terremoto y el tsunami. Una ya no sabe qué creer. Lo que sí que se ve bastante claro estos días es que estos sucesos vuelven a poner sobre la mesa el tema de la energía nuclear. A mí, desde que empecé a entender algo (muy poco, por desgracia) de física, mis padres me han explicado que las centrales nucleares producen bastante más energía que cualquier otra fuente. También me han dejado muy claro que, en la otra cara de la moneda, la nuclear de fisión es una de las energías más peligrosas de todas (aún recuerdo los documentales del 2006 sobre el 20 aniversario de Chernóbil, se me helaba la sangre). Sin embargo, la de fusión, en la que casi nadie invierte dinero (porque producir una fusión es bastante más complicado que producir una fisión, y, por tanto, conlleva una infraestructura más complicada y cara), es limpia, y con la producción que una nuclear de fusión tendría podríamos prescindir de varias centrales térmicas, que son bastante contaminantes (ahora se está construyendo la primera central de fusión nuclear en el sur de Francia). También está el tema de las renovables, en las que tampoco se invierte demasiado dinero por lo caros que son los paneles solares o los aerogeneradores. Ahora se vuelve a hablar de cerrar las centrales nucleares de fisión. La pregunta es: ¿estamos dispuestos a reducir nuestro consumo energético? Porque, si cerramos las nucleares (como yo creo que habría que hacer), habrá que reducir el consumo energético, ya que dichas centrales cubren más o menos un 20% de la demanda energética en España. Habría que replantearse, si se cierran las nucleares, en qué urge más que el Estado se gaste el dinero de sus ciudadanos: ¿en energías renovables, menos productivas pero más limpias, y en proyectos sobre la fusión nuclear, o en las terriblemente necesarias autopistas (siempre me he preguntado cómo, con el buen transporte que hay en España, por qué hay familias con dos y hasta tres coches)?

El mundo está loco. Siempre lo ha estado, pero creo que conforme voy creciendo, voy entendiéndolo. Me doy cuenta de cosas que antes no percibía. Si ahora tuviera 7 años, sería menos consciente de la cantidad de cosas de están ocurriendo ahora mismo, todas a la vez, todas rápido. Si hasta ayer me preguntaron que qué opinaba como historiadora (traté de que no se me notara demasiado, pero me encantó esto de que ya me traten como historiadora cuando todavía estoy en primero) de las revueltas que se están produciendo en el mundo árabe. Vivimos en un mundo que se mueve, y con él las personas, a una velocidad vertiginosa.

20 feb. 2011

Recuerdos de infancia

El otro día, por la tarde, estaba volviendo a casa y llovía. En ese momento me vino a la cabeza un poema de Machado que solía hacernos leer mi maestro de quinto y sexto de primaria:
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección :
mil veces ciento, cien mil,
mil veces mil, un millón.

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.
Ese recuerdo me llevó inevitablemente a otro, y a otro. Mis maestros de primaria fueron los principales culpables (junto con mis padres) de que empezaran a gustarme la literatura y la escritura. Nos mandaban escribir historias y cuentos muy a menudo, y no eran pocos los libros que nos mandaban leer y los poemas que debíamos memorizar. En el último o el penúltimo curso tuve que memorizar El ciprés de Silos, de Gerardo Diego (mi profesor era de Santo Domingo de Silos, por eso nos insistió tanto). Todavía recuerdo una tarde con mi abuela, tratando de aprendérmelo para recitarlo en clase, como hace ahora mi prima cada vez que la veo cuando voy a darle clase de guitarra.
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
A mi maestro le gustaban mucho los árboles y Castilla, y por eso nos mandó aprender también A un olmo seco, de Antonio Machado. Es curioso lo vívidos que aparecen esos recuerdos de mis primeros contactos con la literatura en mi memoria.

8 feb. 2011

Antisemita y nazi

Una ve esto y se sube por las paredes.

A mí Trinidad Jiménez me la refanfinfla, ni me va ni me viene. Lo que no me la refanfinfla es que la gente use mal la lengua y se invente falacias (en eso los sionistas son expertos). Sobre todo cuando ves que hay gente que se las cree.

Vayamos por partes. ¿Qué es eso de llamar antisemita a una señora que no ha proferido una sola palabra en contra de los judíos? Eso suponiendo que tomemos como significado de antisemita el que ahora le da todo el mundo. Este tema es interesante. Veamos que dice la RAE respecto a la palabra semita:

semita (1).

1. adj. Según la tradición bíblica, descendiente de Sem. U. m. c. s.

2. adj. Se dice de los árabes, hebreos y otros pueblos. U. m. c. s.

3. adj. Perteneciente o relativo a estos pueblos.

He resaltado la segunda acepción de semita por ser la que más concierne al tema que trato. Bien. Podríamos entrar a discutir sobre la definición de pueblo según épocas y pensamientos, pero creo que ahora no viene mucho al caso. Según esto, podriamos decir que los semitas son los hebreos, pero también los árabes (y otros pueblos). Los árabes son los naturales de Arabia, y, generalizando, de Oriente Medio (aunque no todos, los turcos y los iraníes o persas no), entre los cuales encontramos practicantes de variadas religiones (que tradicionalmente han sido la cristiana, la judía y la musulmana) e incluso ateos. No es muy difícil deducir de ello que, entonces, el antisemita será el enemigo de cualquiera de estos pueblos (hebreos, árabes y otros). No obstante, la RAE no opina lo mismo:

antisemita.

1. adj. Enemigo de la raza hebrea, de su cultura o de su influencia. Apl. a pers., u. t. c. s.


Es curioso, pero el hecho es que la lengua no tiene por qué ser siempre lógica; la lengua está viva y los hablantes la moldeamos continuamente. En el uso habitual del castellano, el antisemita es aquél que está en contra de la raza hebrea (hm, yo pensé que la raza era la humana, pero bueno...). Yo no soy una estudiosa del castellano y no voy a meterme a rebatir las resoluciones de los académicos, pero no estoy de acuerdo con esta acepción de antisemita.

De todas formas, supongamos que el antisemita es el enemigo del judío. Los señores que han insultado a la ministra la acusaban de odiar a Israel. Como ella misma ha dicho, todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión (aunque en concreto la de estos señores sería muy discutible, porque vale, sí, la cooperación española trabaja ayudando a los palestinos en Hebrón y en otros lugares, pero España no es precisamente uno de los países más críticos con Israel), pero creo que si vas a decir tonterías sin sentido y a no ser consecuente con lo que dices, mejor te callas. Porque hemos quedado en que el antisemita es el que odia a los judíos, no a los israelíes, y a ella la acusaban de odiar a Israel, así que deberían haberla llamado algo así como anti-israelí. Para mí los judíos y el Estado de Israel que se fundó en 1948 no son la misma cosa. Porque muchos judíos defienden Israel, pero otros no. Otros critican el sionismo y sobre todo las acciones contra los palestinos llevadas a cabo por los gobiernos que se han ido sucediendo desde la fundación del Estado judío en Israel. Comento este episodio porque a mí me han llamado antisemita por llevar una palestina al cuello, y he tenido que explicar a los que así me tildaban (a parte de que la palestina ya era usada en la región mucho antes de que empezara el conflicto entre palestinos e israelíes) que yo no tengo nada en contra de los judíos, sino de Israel y del sionismo. Me molesta mucho la gente que hace comentarios al tun-tun sin saber de qué está hablando. Y también me molestan los que, de forma anacrónica, recurren a un pasado lejano y a unas ideas que se ajustan a ese pasado pero no al presente para decir "oh, pobrecitos nosotros", tal y como hacían esta mañana los increpadores de la ministra de Exteriores:

Los colonos mostraban pancartas en español en las que se podía leer: "Hace más de 500 años España echo a los judíos a Hebrón, la pregunta es si ahora nos quieren echar también de Hebrón". (extraído de la página de RTVE citada al principio)

También me han llamado nazi por llevar la palestina, demostrando la gran mayoría de la gente no solo no tiene ni puñetera idea de historia, sino que además tampoco se entera de nada de lo que pasa en el mundo en el que vive. Por otro lado, no es raro que ciudadanos de un Estado cuya existencia se debe al arrepentimiento de los Aliados al final de la Segunda Guerra Mundial ante la monstruosa matanza de judíos que había llevado a cabo el nacionalsocialismo (y a otros factores, como los chanchullos que se trajo entre manos el Imperio británico tras la Primera Guerra Mundial con los sionistas y con los árabes) acusen de nazi (y antisemita) a todo aquél que ose ir en su contra; al fin y al cabo el Holocausto es uno de los argumentos favoritos de Israel a la hora de excusarse (sobre el uso político de la memoria del Holocausto a lo largo de la historia de Israel recomiendo el capítulo 8 del libro de Peter Novick Judíos, ¿vergüenza o victimismo?). Sin embargo, yo propondría a los israelíes, especialmente a sus sucesivos gobiernos y a su ejército que se miraran al espejo y que se preguntaran si no se han convertido en una nueva forma de nazismo. El cuatrimestre pasado tuve que leer para clase La lengua del Tercer Reich, en uno de cuyos capítulos Klemperer, su autor, se sorprendía ante el alarmante parecido entre las ideas de Herlz, el ideólogo del sionismo, y las de Hitler (incluso llega a proponer la posibilidad de que, durante sus años en Viena, Hitler llegara a oír o a leer a Herlz). Los responsables del Estado de Israel han llevado las ideas de Herlz al extremo (Herlz creía que el judío era el pueblo elegido, pero no creo que afirmara en ningún momento que era necesario masacrar a los palestinos) y se han convertido en unos nuevos nazis, solo que ellos en lugar de masacrar judíos maltratan a los que les impedían imponer su Estado. Los nazis metían a los judíos en campos de concentración, y el Estado de Israel obliga a buena parte de los palestinos a vivir concentrados en la Franja de Gaza y Cisjordania, rodeados en el caso de esta última región por un muro construido con fines "antiterroristas" y vigilado constantemente por el ejército israelí. Eso por decir algo. No veo tanta diferencia entre unos y otros. Quizás Israel debería preguntarse quién es verdaderamente nazi.

1 feb. 2011

Legitimidades

Hace poco leí un libro de Amin Maalouf, El desajuste del mundo, en el que su autor dedica parte de sus explicaciones a la importancia capital que tiene la legitimidad para cualquier régimen. Curiosamente, Maalouf ejemplificaba sus explicaciones con el caso de Egipto durante el gobierno de Gamal Abdel Nasser. Este hombre se convirtió en el héroe de las poblaciones de los países árabes, del movimiento panárabe y de los opositores al sionismo y al control occidental cuando plantó cara a Francia e Inglaterra, y con ellos a Israel, al resolver la nacionalización del canal de Suez. En su libro, Maalouf cuenta cómo poco a poco fue perdiendo la legitimidad que le había dado ese hecho, hasta que ésta desapareció por completo cuando las tropas israelíes masacraron a las egipcias en la Guerra de los Seis Días. Desde entonces, e incluso se podría decir que desde antes (desde la descolonización comenzada tras la Segunda Guerra Mundial), el mundo árabe, en lugar de continuar el camino hacia una independencia cada vez mayor y una mejora de la vida de sus gentes, se ha ido enzarzando cada vez más en conflictos varios. Edward Said explica, y aquí lo refiero de forma muy simplificada, que el retraso de una parte del globo terráqueo que hace tan solo unos siglos era su centro y, desde luego, más avanzada que Occidente en muchos aspectos, tiene mucho que ver con el autoconvencimiento del pueblo árabe de su propia inferioridad. Amin Maalouf aduce que el pueblo árabe está embargado por el odio, por un odio que tiene una doble dimensión: odio hacia las potencias occidentales que los han ocupado y humillado, pero también odio hacia ellos mismos, por su impotencia ante las ocupaciones occidentales y ante Israel, un país que en 1967 pudo derrotar a una coalición de países árabes, países que hasta hace no tantos siglos habían formado parte de un poderoso imperio al que pocos se atrevían a soplar.



En este principio de 2011 estamos siendo testigos de unas revueltas que, si dieran lugar a cambios y transiciones bien llevadas a cabo, podrían significar importantes transformaciones en el mundo árabe. Primero Ben Alí en Túnez y ahora Mubarak en Egipto, estos líderes han perdido, como Nasser, su legitimidad. Hasta el presidente de los Estados Unidos le ha pedido al presidente de Egipto que dimita para que se pueda producir una transición a un sistema democrático de verdad y no solo de boquilla. Antes de ayer leí a un analista diplomático que decía, además, que la marcha de Mubarak, que, en palabras de los sionistas israelíes, es un "amigo", podría significar el fin del bloqueo de Gaza. No estoy segura de esto y tampoco sé qué opinarían los Estados Unidos de ello, pero desde luego está claro que el cambio en Egipto sería una oportunidad para el cambio en Oriente Medio. No puedo evitar querer ser optimista y pensar que quizás se pueda producir ahora lo que no se produjo ni tras las independencias de algunos países árabes tras la Primera Guerra Mundial ni tras la descolonización, es decir, el momento en el que los ciudadanos de los países árabes sean los que pasen a ocuparse de sus propios asuntos. Pero tampoco puedo evitar pensar que va a ser un cambio muy difícil. Egipto podría convertirse en una república islámica al estilo de Irán si se producen unas elecciones democráticas y las ganan los Hermanos Musulmanes, lo que podría suponer en Egipto la aplicación estricta de la sharia, o no, como en el caso de Turquía, que ahora mismo está gobernada por un partido islamista. También podría ocurrir que ganara un partido que enarbolara otras propuestas, y quizás Egipto dejaría de ser uno de los principales aliados de Israel en la zona, quizás el país del Nilo tendría por fin un sistema político donde existiera de verdad la pluralidad, quizás se acabarían los presos políticos , quizás se rompería el bloqueo de Gaza (no sé qué consecuencias traería esto último).
Pero todo esto solo son conjeturas de una estudiante de Historia que cree en la capacidad de los países árabes para luchar y decidir su propio futuro, posiblemente por culpa de los escritos de su admirado Amin Maalouf, entre otros. Ahora solo queda esperar, y de momento parece que Mubarak se resiste a irse.

27 ene. 2011

Metáfora del historiador basurero

Contemplo con tristeza la inexistencia de comentarios a mis entradas, pero me obligo a mí misma a que no cunda el pánico. Seguiré contando cosas. Hoy un profesor, hablando de la dificultad que entraña definir qué es la Historia, nos decía que la sociedad se suele valer de metáforas para explicar a qué nos dedicamos los historiadores. Así, por ejemplo Marc Bloch, gran renovador de la disciplina en las primeras décadas del siglo XX, decía que un historiador es como un abogado, busca argumentos que prueben una verdad. Nos han salido otras métaforas curiosas: juez, traductor, médico (ésta es especialmente peculiar), detective... Pero la más divertida ha sido una que ha propuesto el propio profesor, parafraseando a un historiador francés cuyo nombre no recuerdo.

Imaginad un bar. Entra un hombre que se sienta en la mesa de la esquina, pide una copa de vino y se la va bebiendo lentamente. Se tira horas sentado en su esquina, observando a la gente que se encuentra en el local. Ese es el antropólogo. Ahora entra otro hombre que, muy rápidamente, reparte unas encuestas a todos los clientes del bar, espera a que las rellenen, las recoge y se va. Ese es el sociólogo. Y por último entra uno que se va directo a la papelera, a investigar la basura que han ido arrojando los clientes. Ese, señores, es el historiador. Nosotros utilizamos los "deshechos", los restos del pasado (documentos, objetos, restos arqueológicos) para construir discursos sobre ese pasado.

Me parece una metáfora bastante acertada porque, básicamente, es eso a lo que se dedica un historiador, a escarbar en un archivo o donde sea que se encuentren sus fuentes y, en base a ellas, a construir un discurso. Porque, como ya nos quedó bastante claro a principios de curso al leer a Keith Jenkins, la Historia no son sino discursos sobre hechos pasados, aproximaciones a la verdad que todo historiador busca, siendo consciente de que nunca llegará a ella, pero también de que su deber es acercársele lo más posible. Si llega otro historiador después que aporta fuentes nuevas que amplían o varían el conocimiento que se tenía sobre ese hecho y que nos acercan más a la verdad, pues mejor que mejor. La Historia no puede aplicar el método científico clásico, basado en la experimentación, pero sí otro método o criterio también muy típico en el mundo de la ciencia: el criterio de falsación, que establece que el conocimiento científico es todo aquél que puede ser discutido, porque así avanza la ciencia. A base de debate. En ella no hay lugar para los dogmas.

Me encanta la filosofía de la historia.


25 ene. 2011

Primeras impresiones del nuevo cuatrimestre

Hoy a las dos de la mañana me hallaba leyendo un curioso y surrealista relato escrito por mi amigo el poeta. Al terminar la lectura, fui presa de una súbita inspiración y escribí algo que no tenía absolutamente nada que ver con el texto de mi amigo. Algo extraño que deja traslucir miedo y envidia ante la capacidad de los demás de disfrutar de lo que tienen en la vida y de su facilidad para establecer relaciones con los demás. Pero no voy a colgarlo, de momento.

En realidad esta entrada es sobre otra cosa. A veces (muy a menudo, para qué engañarme) pienso que lo verdaderamente interesante, atractivo y procedente sería tratar aquí temas profundos. Como mi sequía literaria en lo que a esos temas se refiere no parece que se vaya a ir en breve, probaré a contar alguna cosa, como decirlo, de mi día a día (¿hice eso en alguno de mis dos blogs anteriores? ¿Le interesaba a alguien? ¿Escribo esto solo para obtener esa autosatisfacción que nunca he sentido?).

Bueno. Una de las cosas que tiene el archiconocido plan Bolonia en mi universidad es que las asignaturas del primer curso de Historia son raritas, por decirlo de alguna manera. El equipo docente del grado quiere que los de primero conozcamos ya los mecanismos y el quehacer del historiador, además de las disciplinas que colaboran activamente con la Historia. Por ello estudiamos materias bastante diferentes, algunas de ellas muy atractivas, especialmente las de este segundo cuatrimestre. Tengo, por ejemplo, Historia de la teoría social, en la que estudiaremos, según parece, una historia del pensamiento sobre la cuestión social desde el "surgimiento" de ésta con la llegada de la Modernidad, con el abandono del estado adolescente de las sociedades, como le gustaba decir a Kant.

Otra consecuencia que Bolonia ha tenido sobre el grado de Historia es la singularidad de los nombres que reciben las asignaturas. Están "Arte y sociedad", "Introducción a la herencia material" (una forma pedante de decir una palabra que es bella en sí misma: arqueología) y "La práctica de la Historia". Esta última la curso este cuatrimestre, y se trata de una visión general de la Historia como oficio y de una mirada a los aspectos pragmáticos de la Historia (del quehacer del historiador). También tiene un nombre curioso otra asignatura que, en el fondo, es paleografía pura y dura. Esta asignatura me trae de cabeza ahora mismo. ¿Por qué? Porque figuro como no matriculada, así que tengo que solicitar la matriculación en mitad del curso.

Por último, curso dos asignaturas más: Historia del mundo actual y Geografía. La primera es la mar de interesante, y además plantea un debate de corte casi epistemológico, diría yo: ¿es más objetivo un historiador que observa el pasado remoto que uno que observa el más cercano? Me gustaría escribir en algún momento sobre ello. Geografía, como algunas de las del primer cuatrimestre, es una asignatura que ofrece más de lo que puede parecer a simple vista. La geografía puede aportar conocimientos muy últiles al historiador, especialmente si, como en mi caso, esa historiadora pretende ser arqueóloga, pretende crear conocimiento histórico basado en los restos materiales de una sociedad. Los cambios que sufre el paisaje a lo largo del tiempo pueden revelar muchas cosas a quien sepa mirar, nos han dicho.

Y esas son mis primeras impresiones para los próximos meses.

21 ene. 2011

Concierto barroco

[...] subió el Maestro al podium, agarró un violín, alzó el arco, y, con dos gestos enérgicos, desencadenó el más tremendo concerto grosso que pudieron haber escuchado los siglos -aunque los siglos no recordaron nada, y es lástima, porque aquello era tan digno de oírse como de verse... Prendido el frenético allegro de las setenta mujeres que se sabían sus partes de memoria, de tanto haberlas ensayado, Antonio Vivaldi arremetió en la sinfonía con fabuloso ímpetu, en juego concertante, mientras Domenico Scarlatti -pues era él- se largó a hacer vertiginosas escalas en el clavicémbalo, en tanto que Jorge Federico Haendel se entregaba a deslumbrantes variaciones que atropellaban todas las normas del bajo continuo. "¡Dale, sajón del carajo!" -gritaba Antonio-. "¡Ahora vas a ver, fraile putañero!", respondía el otro, entregado a su prodigiosa inventiva, en tanto que Antonio, sin dejar de mirar las manos de Domenico, que se le dispersaban en arpegios y floreos, descolgaba arcadas de lo alto, como sacándolas del aire con brío gitano, mordiendo las cuerdas, retozando en octavas y dobles notas, con el infernal virtuosismo que le conocían sus discípulas. Y parecía que el movimiento hubiese llegado a su colmo, cuando Jorge Federico, soltando de pronto los grandes registros del órgano, sacó los juegos de fondo, las mutaciones, el plenum, con tal acometida en los tubos de clarines, trompetas y bombardas, que allí empezaron a sonar las llamadas del Juicio Final. "¡El sajón nos está jodiendo a todos!"- gritó Antonio, exasperando el fortissimo. -"A mí ni se me oye"- gritó Domenico, arreciando en acordes-. Pero, entretanto, Filomeno había corrido a las cocinas, trayendo una batería de calderos de cobre, de todos tamaños, a los que empezó a golpear con cucharas, espumaderas, rollos de amasar, tizones, palos de plumeros, con tales ocurrencias de ritmos, de síncopas, de acentos encontrados, que por un espacio de treinta y dos compases lo dejaron solo para que improvisara. "¡Magnífico!, ¡magnífico! -gritaba Jorge Federico-. "¡Magnífico!, ¡magnífico! -gritaba Domenico, dando entusiasmados codazos al teclado del clavicémbalo-. Compás 28. Compás 29. Compás 30. Compás 31. Compás 32. "¡Ahora!" -aulló Antonio Vivaldi, y todo el mundo arrancó sobre el da capo, con tremebundo impulso, sacando el alma a los violines, oboes, trombones, regales, organillos de palo, violas de gamba, y a cuanto pudiese resonar en la nave, cuyas cristalerías vibraban, en lo alto, como estremecidas por un escándalo del cielo.

Alejo Carpentier. Concierto barroco.

Creo que dos buenos adjetivos para describir Concierto barroco son fantástico (en el sentido de imaginativo) y surrealista. Toda música me produce una amplia gama de sentimientos cuando la oigo o la toco, casi toda me gusta: heavy metal, rock clásico, punk, música clásica, música antigua, folk, celta... Sin embargo, he de confesar que la música del Barroco es de mis músicas favoritas (no me gusta esa expresión, pero bueno), y seguramente ese algo que Monteverdi, Bach, Haendel, Porpora o Vivaldi me mueven por dentro tenga mucho que ver con que es el periodo musical que más he tocado con la guitarra clásica,(hay muchas obras barrocas escritas originalmente para instrumentos de cuerda pulsada, y otras tantas para otros instrumentos que han sido transcritas para guitarra). He querido colgar este fragmento de la novela de Carpentier porque al leerlo me he sentido casi igual que al oír una ópera de Haendel, un preludio de Bach o un concierto de Vivaldi. El libro es, por lo demás, muy recomendable, por lo divertido y lo original, además de corto, algo muy apropiado para estos días de exámenes y agobios.

19 ene. 2011

Construyéndome

Como ya he anunciado, inicio un nuevo blog, una nueva andanza literaria. No sé si el nombre y la dirección actuales se quedarán así para siempre, pero sí mientras no se me ocurra nada mejor. Mientras investigo un poco cómo mejorar el aspecto de este sitio (ojalá supiese hacer banners), os contaré el por qué de esos nombres.

Odi et amo son las tres primeras palabras de mi poema favorito de Catulo. En él habla de las contradicciones que conlleva el amor:

Odi et amo. quare id faciam, fortasse requiris.
nescio, sed fieri sentio et excrucior.


Que traducido (con algo de libertad) al castellano podría ser algo así:

Odio y amo. Cómo puede ocurrir, te preguntas.
No lo sé, siento que es así y me torturo.

La dirección del nuevo blog, enpazyenguerra, está sacada de un poema de Antonio Machado, uno de sus famosos Proverbios y cantares, con el que me siento identificada. Dice así:

No extrañéis, dulces amigos,
que esté mi frente arrugada:
yo vivo en paz con los hombres
y en guerra con mis entrañas.

Y es que, fundamentalmente, vivo en guerra conmigo misma (aunque supongo que no exactamente en el mismo sentido que Machado), con lo que no me gusta de mí, y en una lucha permanente por aceptarme, por quererme. He elegido estos dos poemas porque me parece definen algo importante de mí: por un lado, los sentimientos contradictorios que a veces me agolpan, y por otro, un estado de guerra interior al mismo tiempo que soy capaz de disfrutar de lo que me ofrece el mundo y de los que me rodean.

Y así queda presentado mi blog. Solo me queda añadir que será un rincón variado, como el anterior, aunque espero poder colgar algunos artículos de opinión que últimamente he venido escribiendo o perfilando y que han quedado olvidados en algún "cajón".