28 mar. 2011

¿Latín y griego? ¿Y eso para qué sirve?

Cómo ser neoliberal y gilipollas

Hoy, niños, hemos aprendido que tener un puesto en el gobierno y una licenciatura en Medicina (o en cualquier otra cosa, ya sea "de letras o de ciencias") no implica que no seamos incultos y, sobre todo, gilipollas. Y que, en un mundo donde el neoliberalismo gana cada vez más terreno, ahora resulta que el Estado solo debe ayudar a quien quiera estudiar por razones de mercado. Por y para el mercado. Y claro, hay algunas profesiones que no sirven para eso. Partiendo de que solo hay que estudiar disciplinas que favorezcan al mercado, se deberían suprimir de los colegios e institutos las asignaturas de Literatura, Filosofía, Historia, Historia del Arte, Música y también, obviamente, Latín y Griego. Y Física o Matemáticas no se estudiarían por la pasión que el estudiante sepa por el conocimiento, sino porque pueden producir elementos rentables. ¿Y para qué formar un espíritu crítico mediante la lectura o la escritura de textos? ¿Para qué conocer nuestra Historia? ¡Si el mercado lo resolverá todo!

16 mar. 2011

Con la Iglesia hemos topado, Sancho amigo... Y otras cavilaciones

No es que se haya producido una sequía de ideas en mi cerebro, no. Más bien al contrario, me pasa lo de siempre: muchas ideas, pero poco tiempo para escribirlas o poca idea de cómo hacerlo. Tengo tantas cosas que contar, y me cuesta tanto...

El caso es que una no puede ir una mañana a la universidad tan tranquila sin que le asalten noticias como esta.Ya había oído tiempo ha que el arzobispado de Madrid quería convertir los jardines de las Vistillas en una especie de Vaticanolandia. En ese momento pensé que las autoridades pertinentes no lo permitirían y lo pararían, así que me olvidé del asunto. Craso error, adjudicable, yo creo, a la inocencia que a veces me caracteriza. La Iglesia se pasó por el forro (la recurrió) la anulación de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento que permitía llevar a cabo la obra en las Vistillas. Sin embargo, desde el arzobispado "aseguran que actuaron con licencia municipal, pero el Ayuntamiento lo niega". O sea, que encima de acometer una obra para la que no tienen permiso, van y tienen el morro de prometer que lo hacían con el beneplácito del Ayuntamiento. Si todo se quedara ahí, me enfadaría, pero hasta cierto punto entendería la actuación al ser su autora la Iglesia. Pero es que la cosa no se queda ahí, si no que además han sepultado uno de los pocos tramos conservados de la cerca que rodeaba Madrid durante el reinado de Felipe IV, licencia en mano según ellos. Y su plan era construir en toda la zona de los jardines de las Vistillas, las inmediaciones del seminario de Madrid y en los jardines del seminario, que en su día fueron los de los Duques de Osuna, o sea, uno de los pocos vestigios del Madrid de la primera Edad Moderna que quedan. La Iglesia es una institución que me produce rechazo, pero siempre he tenido que admitir que el patrimonio histórico que conserva lo conserva bien, por eso me ha parecido tan alucinante que hayan enterrado tan tranquilamente un trozo de muro del Madrid del Siglo de Oro para empezar a construir su mini Vaticano de mierda. Por suerte les han parado los pies (por el momento, porque sabiendo quién está en el gobierno de Madrid, no me extrañaría que hicieran más caso a la Iglesia que a los vecinos de la zona que se quejan de la acción del arzobispado). En palabras del loco hidalgo castellano: ¡Con la Iglesia hemos topado!

Iba a dejar esta entrada ahí, pero hace un rato he leído que la OTAN se prepara para lanzar un ataque a Libia después de que ayer la ONU publicara una resolución en la que permitía la acción. Algunos dicen que por fin. Yo misma lo digo. Pero después no puedo evitar preguntarme si Occidente está haciendo bien. Veo bastante claro que Libia estará mejor sin Gadafi, aunque no sepamos qué va a venir después. Y para que Gadafi se vaya de Libia, hay que apoyar a los rebeldes. Hasta ahí bien. Pero, ¿y después? Quiero decir, ¿se quedará en un mero apoyo militar?, o, si Gadafi es derrocado, ¿querrán Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y otros países seguir interviniendo? ¿Dejarán la elección de un nuevo gobierno a los libios o pondrán allí un títere que les asegure el petróleo barato y de buena calidad? Es, al menos, preocupante. Con esto no quiero decir que crea que los rebeldes no deban recibir ayuda, de hecho ya podrían haberla recibido antes. Lo que pienso es que los países que presten ese apoyo deben, una vez sea derrocado Gadafi, abandonar el territorio libio y dejar que el pueblo elija libremente a sus gobernantes. Y que no pase lo que pasó en Argelia cuando se legalizó el pluripartidismo, Occidente aplaudió, ganó las elecciones un partido islamista, y, paradójicamente, Occidente respiró tranquilo cuando el ejército argelino declaró el estado de excepción e impidó al partido ganador ejercer el poder, dando lugar a una larga guerra civil. Que aquí en Occidente nos metemos en los asuntos de los demás alegando que queremos extender la democracia por todo el mundo (ese es, por ejemplo, el argumento preferido de Estados Unidos), pero si los demás toman decisiones que les favorecen pero que a nosotros no nos gustan, nos permitimos el lujo de intervenir. Las intervenciones exteriores solo son lícitas en casos en que los gobernantes oprimen claramente al pueblo, o al menos así debería ser. Que Libia no se convierta en otro Irak, por favor.

No podría terminar esta entrada sin decir algo de Japón. También es un tema complicado. Sin entrar ya en el tema del terremoto y el tsunami (me quito el sombrero ante el civismo y la calma que son capaces de mantener los japoneses), ¿se va a convertir realmente esta en la mayor catástrofe nuclear de la Historia? A mi alrededor tengo personas de las dos opiniones y de opiniones intermedias. Mis padres son físicos, así que sus explicaciones me permiten hacerme una idea de lo que supone la fusión del núcleo y el escape de radiactividad. El otro día tuve un momento de pánico al pensar que el viento podía llevarse parte de la radiactividad que están dejando salir los reactores de Fukushima hasta Tokio. ¿Cómo narices evacuarían a tanta gente? Sin embargo, otros dicen que los niveles de radiación no son especialmente altos, y que, realmente, es poco probable que el accidente afecte a más allá de 30 km alrededor de la central. Unos hablan de apocalipsis (un poco exagerado, creo yo), otros dicen que los niveles de radiación todavía no son perjudiciales para la salud. Ayer un amigo me dijo muy seguro que se estaba exagerando mucho lo que pasaba, que en realidad solo una provincia de Japón se había visto afectada por el accidente nuclear, el terremoto y el tsunami. Una ya no sabe qué creer. Lo que sí que se ve bastante claro estos días es que estos sucesos vuelven a poner sobre la mesa el tema de la energía nuclear. A mí, desde que empecé a entender algo (muy poco, por desgracia) de física, mis padres me han explicado que las centrales nucleares producen bastante más energía que cualquier otra fuente. También me han dejado muy claro que, en la otra cara de la moneda, la nuclear de fisión es una de las energías más peligrosas de todas (aún recuerdo los documentales del 2006 sobre el 20 aniversario de Chernóbil, se me helaba la sangre). Sin embargo, la de fusión, en la que casi nadie invierte dinero (porque producir una fusión es bastante más complicado que producir una fisión, y, por tanto, conlleva una infraestructura más complicada y cara), es limpia, y con la producción que una nuclear de fusión tendría podríamos prescindir de varias centrales térmicas, que son bastante contaminantes (ahora se está construyendo la primera central de fusión nuclear en el sur de Francia). También está el tema de las renovables, en las que tampoco se invierte demasiado dinero por lo caros que son los paneles solares o los aerogeneradores. Ahora se vuelve a hablar de cerrar las centrales nucleares de fisión. La pregunta es: ¿estamos dispuestos a reducir nuestro consumo energético? Porque, si cerramos las nucleares (como yo creo que habría que hacer), habrá que reducir el consumo energético, ya que dichas centrales cubren más o menos un 20% de la demanda energética en España. Habría que replantearse, si se cierran las nucleares, en qué urge más que el Estado se gaste el dinero de sus ciudadanos: ¿en energías renovables, menos productivas pero más limpias, y en proyectos sobre la fusión nuclear, o en las terriblemente necesarias autopistas (siempre me he preguntado cómo, con el buen transporte que hay en España, por qué hay familias con dos y hasta tres coches)?

El mundo está loco. Siempre lo ha estado, pero creo que conforme voy creciendo, voy entendiéndolo. Me doy cuenta de cosas que antes no percibía. Si ahora tuviera 7 años, sería menos consciente de la cantidad de cosas de están ocurriendo ahora mismo, todas a la vez, todas rápido. Si hasta ayer me preguntaron que qué opinaba como historiadora (traté de que no se me notara demasiado, pero me encantó esto de que ya me traten como historiadora cuando todavía estoy en primero) de las revueltas que se están produciendo en el mundo árabe. Vivimos en un mundo que se mueve, y con él las personas, a una velocidad vertiginosa.