24 abr. 2011

Permanencias

Festival de Opet, Egipto, c. 1400 a.C.

Semana Santa, Cáceres, 2011

Mi profesora de Historia del Arte en Bachillerato solía insistirnos mucho en las conexiones existentes entre el arte de distintos periodos de la Historia. Esto no era siempre solo un rasgo que añadir en el examen.

En el antiguo Egipto, durante el festival de Opet, la estatua del dios Amón era llevada en procesión sobre una barca sagrada desde el templo de Karnak hasta el de Luxor, y a los pocos días la estatua era devuelta a Karnak por el río Nilo. La procesión cosechaba un gran seguimiento por parte de los tebanos.

Hoy en día, en España, durante la Semana Santa se sacan imágenes de vírgenes y Cristos varios, y la gente se agolpa en las calles igual que los tebanos durante el festival de Opet. Las actuales procesiones no son, pues, nada original.

Es curioso ver, una vez más, como a pesar del paso del tiempo, hay cosas del ser humano y de las sociedades que no cambian.

17 abr. 2011

Un poco más cerca del agujero hobbit



Después de años oyendo rumores sobre quién iba a dirigir El Hobbit, cuándo iba a empezar el rodaje, o quiénes iban a interpretar a los trece enanos, ves esto y se te hace la boca agua. Te olvidas del desastre que hace unos meses pareció retrasar aún más y piensas en amenizar la espera releyendo las aventuras de Bilbo. Y disfrutando de esto, y de esto que ya está a la vuelta de la esquina.

En un agujero en el suelo vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad. [...]
Este hobbit era un hobbit acomodado, y se apellidaba Bolsón
. [...] Ésta es la historia de cómo un Bolsón tuvo una aventura, y se encontró a sí mismo haciendo y diciendo cosas por completo inesperadas. Podría haber perdido el respeto de los vecinos, pero ganó... Bueno, ya veréis si al final ganó algo.
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16 abr. 2011

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Lo peor que te puede pasar es que pierdas el respeto por ti mismo. La dignidad.

12 abr. 2011

La globalización: ¿un invento nuevo?

El instituto donde cursé el bachillerato tiene muchas cosas buenas. Una es la tradición de invitar, con motivo de los premios a las mejores notas en Latín y Griego de la promoción anterior, a un estudioso del mundo clásico a dar una conferencia a los alumnos del instituto. Los dos últimos años he acudido a la conferencia como escuchante; hoy he tenido la suerte y el orgullo de acudir como una de las premiadas. Otra gran suerte ha sido escuchar las palabras que el conferenciante de este año, el profesor Bernardo Souvirón, nos ha dirigido hoy. El último sueño de Roma: la globalización, ha sido el tema elegido por el autor de Hijos de Homero (libro que, si no habéis leído, os recomiendo encarecidamente) para su intervención. Sobra decir que me ha encantado, y que el profesor en persona es aún mejor en Radio Nacional. La conferencia ha sido un recorrido por los experimentos globalizadores (o intentos de universalizar) de diferentes momentos de la Antigüedad. Ha sido genial la reflexión sobre el sueño globalizador de Roma que nos ha planteado. En el siglo I, no solo los nacidos en Roma podían decirse romanos; también los nacidos en Emerita Augusta o Siria. (evidentemente, esto hay que mirarlo en su contexto: esto no se aplicaba a los esclavos. Solo los hombres libres podían ser considerados romanos. Aún así, sigue siendo un gran paso plantearse aunar a todos los hombres bajo un mismo derecho y una misma administración, ). Pero no solo era eso, es que Roma se preocupaba por cuidar ese sueño de globalización, por permitir, en la unidad, la diversidad. En los lugares que fueron, tiempo ha, parte del imperio, quedan restos de la administración que Roma se preocupaba de establecer en las provincias: acueductos, teatros, termas, carreteras (en este punto no he podido evitar acordarme de esto). Sin embargo, y aquí viene lo que más me ha gustado, ¿qué queda en Vietnam o Irak de los imperio que han pretendido que llevaban la democracia a dichos lugares? Nada. El sueño globalizador de los imperios francés e inglés y de los Estados Unidos es muy diferente al que pretendió Roma, aunque éste fracasara. También han sido interesantes las consideraciones sobre el particular concepto de democracia que tenían los atenienses ,basadas en un texto de Tucídides, y una observación, también sacada de Tucídides, que ha hecho el profesor Souvirón: la guerra es una feroz maestra; ha sido la maestra de Occidente desde antes de la época de Homero. Sin embargo, esto no significa que la paz sea un sueño. En fin, no se me ocurre una forma mejor de demostrar que no hemos cambiado tanto en dos mil años y de enlazar el mundo antiguo con el actual.

10 abr. 2011

El Coliseo, en manos de una empresa de zapatos

Berlusconi abre sus brazos a la privatización del Coliseo romano

Al ver los derroteros por los que va este mundo, una no sabe si reírse o llorar. Una de las noticias surrealistas de esta semana es que Berlusconi, el mafioso italiano número uno, ha vendido el Coliseo, símbolo de Roma y primera cosa en la que muchos piensan cuando le hablan del Imperio romano. No ha vendido el edificio, pero sí los derechos sobre el Coliseo, a cambio del dinero necesario (o mejor dicho, del dinero que ahora se estima necesario) para su restauración. Ahora la empresa en cuestión cobrará cada vez que se utilice una imagen del Coliseo, y además tendrá el derecho a organizar eventos en él (se me ponen los pelos de punta al imaginar a los ejecutivos de turno de fiesta en el anfiteatro Flavio). Este tipo de cosas solo pueden pasar en un mundo como el actual. ¿Irá también el dinero de las entradas al bolsillo del dueño de la empresa? Me dan arcadas solo de pensarlo. Ahora hasta la investigación, el ansia por saber y la cultura benefician al mercado. El sueño del sistema neoliberal. Y nadie dice nada, porque es más cómodo dejarse llevar por el sistema. Es un sistema perfectamente calculado: el Estado, controlado casi siempre por el mercado, pone el dinero para formar imbéciles sin espíritu crítico que dedican su vida a vegetar delante de la tele, a asentir y a comprar, recuperando así el mercado el dinero invertido.

¿No deberíamos indignarnos?