16 sept 2011

stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus

Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia. Jorge ha realizado una obra diabólica, porque era tal la lujuria con la que amaba su verdad, que se atrevió a todo con tal de destruir la mentira. Tenía miedo del segundo libro de Aristóteles, porque tal vez éste enseñase realmente a deformar el rostro de toda verdad, para que no nos convirtiésemos en esclavos de nuestros fantasmas. Quizá la tarea del que ama a los hombres consista en lograr que éstos se rían de la verdad, lograr que la verdad ría, porque la única verdad consiste en aprender a liberarnos de la insana pasión por la verdad.

Umberto Eco, El nombre de la rosa 


A lo largo de los días que he dedicado a la lectura de El nombre de la rosa, muchas frases y diálogos me han llamado la atención y me han invitado a reflexionar, pero he elegido estas palabras que Guillermo dirige a Adso casi al final de la novela porque me parecen, ciertamente, de lo mejor de este libro. Un libro que, como el mismo Guillermo hace notar a su pupilo sobre los libros en general, habla sobre muchos libros, aunque la trama gire en torno a uno en especial. El nombre de la rosa es, además de una novela policíaca que te tiene en vilo hasta el final (a pesar de que, como yo, ya conozcas la historia por la película), una especie de compendio de historia y filosofía medievales, un libro en el que se alternan narración y teoría. En un mismo capítulo los dos protagonistas avanzan en sus pesquisas, se cuenta algún episodio de los enfrentamientos entre franciscanos y papado sobre la pobreza de Cristo y hay una disquisición filosófica (o, quizás filosófico-teológica estaría mejor dicho) sobre el orden del mundo o la verdad, fin último no solo de la búsqueda filosófica, sino también de la histórica y la científica. Los protagonistas se mueven en un mundo en el que  se discuten los pensamientos de grandes personajes como Avicena, Averroes, Santo Tomás (y su demostración megaultrasuperguay de la existencia de Dios) o Guillermo de Ockham. Mi personaje favorito, Guillermo de Baskerville, es un franciscano con una manera un tanto singular de ver y el explicar el mundo (es casi, o sin casi, un humanista, pero de los antiguos, de esos que no solo sabían filosofía y latín, sino también matemáticas y medicina) para la época en la que se inscribe la historia (singular, pero verosímil, creo yo, y eso es lo importante en una novela). Creo que este personaje tiene su antagonista (aunque, como observa Adso hacia el final del libro, se trata de dos antagonistas que acaban casi admirándose) en el siniestro benedictino Jorge de Burgos, convencido de que el miedo es el único medio de que Dios y la Iglesia se hagan respetar y consigan emitir la verdad divina, y por ello asustado del (supuestamente) perdido segundo libro de la Poética de Aristóteles, que, según él, podría conseguir que la risa dejara de ser patrimonio y consuelo exclusivo de los simples, para pasar a serlo también de los cultivados; entonces el mundo estaría perdido. Precisamente es contra esto contra lo que se pronuncia Guillermo en el párrafo que citaba arriba, donde advierte a Adso sobre el peligro de los que, como el venerable Jorge, ostentan una excesiva pasión por la verdad. Sabe que la duda es la enemiga de la fe, y aún así duda en no pocas ocasiones. Creo que, si no he entendido mal, al final de la historia incluso llega a plantearse si existe de verdad un orden en el mundo (o sea, que se cuestiona si todo tiene un fin, si todo tiene un sitio en el perfecto plan de Dios). El séptimo día termina con una conversación entre los dos protagonistas en los que llegan a cuestionarse si no existe una forma de demostrar que Dios no existe, pero ésta queda, por desgracia (o por suerte para su fe) sin terminar. Son dos grandes personajes, también Adso, con su tremendo remordimiento y a la vez regocijo por su encuentro con la muchacha en la cocina, que le lleva a una serie de interesantes y apasionadas reflexiones sobre el amor, en las que parece darse cuenta de que no todo es como se lo han explicado (reflexiones que amplía la película en la escena en la que Adso habla de lo ocurrido con Guillermo: "Qué tranquila sería la vida sin amor, Adso... Qué tranquila, y qué insulsa.").

Otra cosa muy atractiva de esta novela es su nombre. El nombre de la rosa. Ya cuando vi la película me pregunté, como supongo que todo el mundo, por qué Eco eligió ese nombre. Al parecer, lo explica en las Apostillas al nombre de la rosa, obra que leeré en cuanto pueda. Pero antes de saber eso, formulé una hipótesis sobre el título del libro, la única, puesto que el resto de las que quiero hablar las he leído en diversos lugares de internet. A mí lo que se me ocurría, cuando al final de la película y cuando en el libro Adso dice que jamás supo ni sabrá el nombre del único amor terrenal de su vida, que la rosa puede ser la muchacha del corazón de buey. Es muy bella, como las rosas, y además la rosa es en muchos casos (si recuerdo bien mis clases de Historia del Arte) símbolo del amor, y también de lo femenino. En el artículo que Wikipedia dedica al libro (siempre leo la Wikipedia con cierto escepticismo, porque si bien es un sitio genial para encontrar fuentes donde investigar sobre el tema que te interese, sus artículos nunca van firmados y no sabes si el que lo ha escrito es un experto en la materia o alguien que no tiene ni idea), se citan las Apostillas, en las que al parecer Umberto Eco explica que el sentido del título es la carencia de significado de la rosa debida a la acumulación de los muchos significados que tiene (parece contradictorio, pero a la vez tiene sentido). Las últimas palabras del libro, que son las que dan título a esta entrada, no hacen sino añadirle más interés al misterio. Después de hacer una traducción un poco macarrónica (otra cosa buena que tiene El nombre de la rosa es que te obliga a practicar tu latín, si lo sabes, y a aprender algo, si no lo manejas), quedaba algo así como "queda del nombre de la primitiva rosa, solo nombres desnudos", lo cual no tiene mucho sentido, así que he buscado una traducción que no hiciera que me dolieran los oídos. Libremente, se podría traducir como "de la rosa solo nos queda el nombre", o "de la rosa solo queda el nombre desnudo", el nombre desnudo, la sustancia sin accidentes, la idea. Este verso está extraído de un poeta que escribió varios poemas sobre el tema del ubi sunt, como las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique. Puede ser que del laberinto (al que también puede parecerse una rosa), de todo el saber que encerraba la biblioteca, solo quede un recuerdo, o puede ser que de la belleza física de la rosa al final solo queda la idea, el nombre, y quizás eso podría enlazarse con la reflexión final de Guillermo sobre el desorden del mundo, donde no está la Verdad, sino muchas verdades, donde te tienes que inventar un orden que solo te sirve para llegar a tu objetivo y que luego tienes que tirar, como una escalera, sabiendo que bien podrías haber llegado con otra escalera, con otro orden. No hay una Verdad, sino muchas verdades, y por eso creo que Eco sugiere en las Apostillas que la última frase de su novela tiene posibles lecturas nominalistas (el nominalismo niega la existencia de los universales y afirma que solo existen los particulares, los accidentes de los que hablan Aristóteles y Guillermo de Baskerville). Pero no sé si todo esto tiene que ver con el nombre, o si me he perdido en mis reflexiones sobre lo que Umberto Eco nos expone en su novela, porque mis conocimientos de filosofía se reducen a lo que pudieron explicarme en dos cursos en el bachillerato y en lo que he indagado yo sola.

A parte de haber disfrutado, reflexionado y aprendido  con su lectura, El nombre de la rosa me ha llevado a un par de conclusiones más. La primera es que debo dedicarle más tiempo al latín, uno no puede ser historiador de la Edad Antigua o del Medievo sin manejar la que ha sido, primero, la lengua de uno de nuestros más importantes antepasados culturales (la cultura latina), y después, la principal lengua de transmisión de la cultura y el saber en Occidente hasta entrada la Edad Moderna. También debería retomar el griego. La segunda es que, aunque no sea creyente sino atea, como futura historiadora tengo que leer  y conocer la Biblia, por ser el libro de referencia de la cultura que ha sido mayoritaria y dominante en Occidente y el Mediterráneo desde hace casi dos mil años. Y, por supuesto, también debo leer y conocer el Corán. Y debería volver a un montón de lecturas filosóficas que tengo aparcadas desde hace tiempo, por placer pero también como deber de futura humanista. Adso ya estaría pidiendo a Dios que perdonara mi soberbia intelectual, como pide por la de su maestro.

Y así se acaba el descanso vacacional, y si la Musa quiere, escribiré a menudo.

26 ago 2011

... and back again

Ya he vuelto de mis viajes estivales: Ortigueira, Berlín, Cartagena, Cádiz... Y tengo muchas cosas que contar (entre otras cosas, pensaba haber escrito más desde Berlín, pero al final siempre había algo interesante que hacer y lo iba dejando), mucho que leer (Dance pronto caerá en mis manos, muajajajaja) y mucho que decir sobre todo lo que ha ocurrido en Madrid durante el movido verano que vamos dejando atrás. Pero primero necesito descansar del viaje, y al poco de llegar ha habido algo que, sin poder evitarlo, me ha hecho sonreír, emocionarme y ponerme a dar saltitos. ¡Ya queda menos!

27 jul 2011

Berlín: contrastes y provocación

El jueves pasado estuve en el (maravilloso, fantabuloso, fantástico, apabullante) Pergamomuseum, y en sus salas sobre las antiguas civilizaciones de Oriente Medio encontré este bajorrelieve donde un águila punki de más de 3000 años aparece junto a otros seres mitológico. ¿Águilas punkis mesopotámicas? Sí, en Berlín, por qué no.

En la semana que llevo aquí, la impresión que me he llevado de Berlín es que es una ciudad única que supone un fuerte contraste con cualquier otra ciudad (al menos, europea). Por eso he elegido la imagen del águila punki, porque es algo raro y único como muchas otras cosas en Berlín (aunque en verdad no sea ningún águila punki). No sé si en alguna otra ciudad de Europa puedes encontrar un monumento a los homosexuales perseguidos por diferentes regímenes, o puedes estar a punto de morir atropellado por una bici en lugar de por un coche (bueno si, es verdad, en Amsterdam). También es una ciudad con contrastes internos: las zonas residenciales del oeste y la arquitectura soviética de los barrios del este, modernos edificios construidos tras la caída del muro y casas que no fueron destruidas en la guerra conviviendo en la misma calle, grandes salas de música y antros de rock 'n' roll, ricas y emperifolladas señoras y músicos mendigando unas monedas en el mismo vagón de metro. También es una ciudad que en muchos casos busca la reacción a través de la provocación: el impresionante monumento a los judíos asesinados por el III Reich, el ya mencionado monumento a gays y lesbianas consistente en un cubo en cuyo interior puedes ver un video en el que dos hombres se besan, las esculturas y reivindicaciones de Tacheles... También puede ser el paraíso para un músico: abundan los conciertos de toda clase de música (yo sobre todo me estoy dedicando a los de rock, jazz y clásica) a precios bastante asequibles para estudiantes pobres o incluso gratis. Berlín es la ciudad para estar ahora.

Solo llevo aquí semana y media, así que ya iré puliendo mis impresiones sobre la vida en Berlín y colgándolas cuando pueda. Hasta entonces: auf wiedersehen!

Próximas entregas:
  • Berlín: la ciudad de los filósofos.
  • Berlín: la ciudad de los músicos.

15 jul 2011

Del norte más al norte y tiro porque me toca

Lo que comúnmente se conoce como música celta (o folk, aunque el folk sea un género más amplio que abarca la música folclórica de cada región, según algunos, mientras que el celta se refiere exclusivamente a la música tradicional de las llamadas naciones celtas: Irlanda, Escocia, Gales, Cornualles, la isla de Man, Galicia y Asturias. Todos estas nomenclaturas difieren dependiendo del autor al que leas o de la persona con la que hables) me gusta desde hace mucho tiempo. Por eso ir este año (¡por fin!) al Festival Internacional de Música Celta de Ortigueira significaba tanto para mí. Por un lado ha sido una experiencia maravillosa. Ha sido el primer viaje solo con mis amigos, además a una tierra como Galicia, tan bella, mágica y llena de gente maja. La música ha sido bestial, desde el primer día hasta el último. He tenido la oportunidad de ver en directo a bandas que ya conocía, como Luar Na Lubre (que, bajo mi punto de vista, han ido perdiendo con el tiempo, pero a los que vale la pena ver en directo) o Brian Finnegan Big Band (al que tuve la oportunidad de ver dos veces, una en el concierto y otra en una masterclass que dio al día siguiente), y de conocer a bandas nuevas para mí, como Ulträqäns (que hacen una especie de celtic ska muy bailable), Stolen Notes (unos sevillanos que tocan celta puro y duro) o Oscar Ibáñez & tribo (un tipo sospechosamente parecido a Carlos Núñez con una banda que hace de todo un poco). Los baños y paseos por la playa de Morouzos, tomarse una Estrella de Galicia con los amigos y las actividades paralelas que ofrecía la organización del festival cierran la parte del viaje que fue inolvidable.

Sin embargo, espero olvidar pronto a los pijipis. Los pijipis son una banda de hippies falsos que plagaban el festival y se dedicaban a dar por saco. Yo entiendo que cada uno se lo puede pasar bien como quiera, aunque diga que me parece un poco estúpido y anti-hippie pagar los gastos de un viaje de 600 km cuando te puedes emborrachar y drogar en tu casa (porque, dicho sea de paso, es bastante triste, pero la mayoría de los acampados no pisaron ni un solo concierto). Pero lo que me parece intolerable es que, como su comportamiento es el normal en la zona de acampada del festival, los que llegamos a las cinco de la mañana después de los conciertos nos tengamos que joder y oír las raves (conjuntos de altavoces o zonas en las que la gente baila o no al ritmo de algo que ellos llaman música y que apenas merece el nombre de chunda chunda, aunque a veces pongan algo de heavy metal bueno) sin poder dormir tranquilos. Y si son tan hippies y respetan tanto la naturaleza, no me entra en la cabeza cómo pudieron dejar el campamento como lo dejaron, que daba vergüenza ajena, todo lleno de botellas, vidrios, plásticos y otros deshechos. Son la cosa menos solidaria que he tenido ante mis ojos: Ortigueira monta un festival gratis (aunque también es verdad que hacen un buen dinero con lo que los asistentes gastamos en comida y demás durante los cuatro días del festival) y pone a su disposición un lugar donde acampar y esta gente se lo devuelve dejando la zona de acampada, el muelle y los alrededores del escenario hechos un asco. Esta gente le quita gran parte del encanto al festival. No deben conocer la máxima de Vive y deja vivir. Además, me saca de quicio su falsedad, eso no es ser hippie, leñe. Aunque quizás sea yo la rara, y la música no sea la verdadera diversión del festival, sino estar drogado todo el día y no hacer nada. Si eso es "lo normal", no me convence para nada.

Lo que también me ha quedado bastante claro es que, aunque me guste mucho el campo, tengo unas costumbres absolutamente urbanitas (y hasta diría burguesas). La educación que he recibido me ha hecho así. Dormir por primera vez ha sido una experiencia reveladora, que estaría dispuesta a repetir alguna vez, pero con una tienda que no tenga agujeros por los que se cuelen las arañas (que me producen un terror irracional), aunque ya se vayan a colar de por sí. Eso sí, donde esté dormir bajo techo, que se quite lo demás. Así que la próxima vez, si no vienen amigos con los que pueda estar en el campamento, me pillo una habitación en una pensión.

Y ahora, de vuelta del norte, hecha un conguito, me vuelvo a ir. Mañana marcho a Berlín, a pasear sus calles, a empaparme de su ambiente y a (intentar) mejorar mi alemán. Trataré de actualizar a menudo durante el mes siguiente, para plasmar aquí mis experiencias en la ciudad renacida de sus cenizas.

5 jul 2011

El futuro ya no es lo que era: distopías

La semana pasada vi la película Hijos de los hombres. Esa misma noche se emitió el ¿último? programa de Buenafuente, que terminó con una parodia de Regreso al futuro en la que los protagonistas viajaban al año 2025 y veían a través de una tele abandonada el retrato de un mundo que podría ser el nuestro si seguimos por el mismo camino. Me pareció una curiosa coincidencia que dos historias que hablan sobre distopías se emitieran en la misma noche. Ambas dramáticas, pero una con una buena carga de humor (y también de mala leche e ironía). Hijos de los hombres, basada en la novela homónima de P. D. James, me recordó bastante a Fahrenheit 451 y 1984. Al leer la primera de las dos (la segunda todavía no he tenido el placer) y otras novelas que podrían considerarse distopías (como por ejemplo Las hijas de Tara, de Laura Gallego), siempre me he preguntado si en verdad la humanidad va camino de un futuro así. Uno de los inconvenientes (y de las ventajas) de hacerse mayor, o mejor dicho, de madurar, o aún mejor dicho, de ir adquiriendo una actitud crítica ante todo, es que aparecen ante tu mirada cosas en las que antes ni habrías reparado; o mejor dicho, te obligas a verlas. No es difícil advertir en la sociedad actual características que se parecen sospechosamente al mundo que mostraba Buenafuente en su parodia, en la que eran noticia las gilipolleces que los famosos ponían en su Twitter, en la que el bigote de Aznar ganaba las elecciones por mayoría absoluta y en la que el premio Nobel de literatura participaba en reality shows. Nuestra sociedad idolatra a personas cuya única ocupación parece ser explicar su vida privada en programas basura, vive sin pasión por nada en particular (en su mayoría) y es educada en unos mínimos que la hacen manejable por la clase política y económica (por suerte no toda está formada por borregos; la prueba de que existen ciudadanos conscientes y responsables la hemos vivido con mucha intensidad los dos últimos meses en España, el 15M. Pero, ¿es eso suficiente?). Sin embargo, la relativa cercanía de futuros sistemas totalitarios como los que describen Bradbury y Orwell en sus novelas se hicieron más tangibles para mí cuando leí El hombre unidimensional, de Herbert Marcuse, una de las plumas más brillantes de la sociología crítica. Marcuse pone de relieve una contradicción fundamental de las sociedades del siglo XX (aplicable también a la actual, a pesar de que el libro fue escrito en los cincuenta): vivimos en sociedades que, bajo una aparente y en realidad muy limitada libertad, demuestran tener en realidad un carácter en muchos aspectos totalitario. Como viene a decir, amargamente, Forges: en realidad somos libres, básicamente, para elegir si nos tima Vodafone, Orange o Movistar. Para rematar, el domingo leía, en el País Semanal, una entrevista con la escritora Juli Zeh (autora de una novela de ciencia ficción al parecer también bastante distópica) en la que dejaba pocas opciones al que quisiera escapar del orden social opresor (algo extremadamente difícil, según Marcuse, e incluso peligroso, como se pone de manifiesto, en Fahrenheit 451):
Bueno, si eres capaz de quedarte en casa, no navegar por Internet, no leer periódicos, no ver la televisión, no ir a trabajar y no tener hijos, entonces a lo mejor consigues escapar.
O eso o, según propone ella en su libro de forma bastante pesimista, el suicidio. Me parece bastante extremista, pero aún así no dejo de pensar ¿habrá realmente alguna manera de hacer entrar en razón al género humano y de cambiar las cosas?

El futuro ya no es lo que era.

P.D.: desde luego lo que no ayuda a la situación, como ya he escrito por aquí alguna vez, es el desprestigio de las humanidades, parte esencial del conocimiento humano y de la formación del pensamiento crítico (no solo en el caso de la filosofía, sino también de la historia y de otras disciplinas que estudian elementos del pasado, como el latín y el griego, porque no se puede comprender el presente sin conocer el pasado), que no es rentable según el limitado concepto de rentabilidad actual. Como dice Carlos García Gual en este genial artículo, la democracia (una de verdad) necesita de las humanidades.

26 jun 2011

De arte

Hace unos meses me encontraba yo comiendo plácidamente con mi amigo el poeta en la universidad. Como ocurre frecuentemente, hablábamos de literatura (bueno, eso era antes de que llegara la primavera, cuando se le revolucionaron las hormonas. Desde entonces nuestras conversaciones pasaron a versar, en muchos casos, sobre mujeres, técnicas de seducción de mujeres, razones por las cuales las mujeres que considera bellas están con tíos feos, las mujeres como fuente de inspiración, etc. Y lo mismo aplicado a los hombres.), y de la literatura pasamos a hablar de arte en general. No recuerdo el grueso de la conversación, pero sí la interesante conclusión a la que llegamos. Para hacer arte hace falta mierda (no literalmente... O quizás sí, en algún caso). No hay arte si no ha habido algo de mierda en tu vida. Si has sido siempre feliz, si nunca te has sentido desgraciado, atormentado o desesperado por la falta de sentido de la vida, si nunca has tenido problemas... No habrá arte. Quizás esto sea un poco radical, pero en la mayoría de los casos (que se me han ocurrido) se cumple (aunque seguro que habrá alguna excepción).

Ahí tenemos a Charles Bukowski (cuya novela La senda del perdedor estoy leyendo. Bastante recomendable), que pasó su infancia y parte de su adolescencia recibiendo palizas de su padre, que estaba en paro y que para no ser criticado por los vecinos cogía el coche todas las mañanas, pretendiendo que se iba a trabajar. Eran los años de la Depresión, y Bukowski tenía la cara, la espalda y el pecho llenos de horribles granos. Catulo vio como su Lesbia, a la que tanto amaba, se acostaba con media Roma. Machado vio morir a su amada Leonor, y años después vio la miseria y la muerte en la guerra, y los sueños de la República truncados; una de las dos Españas le heló el corazón. Beethoven se quedó sordo, y su amor por cierta viuda nunca pudo ser revelado. Dalí tuvo una madre sobreprotectora que le hizo convertirse en un perfecto inútil en cuestiones prácticas. Goya vio la devastación y el desastre que supuso la Guerra de la Independencia. Tolkien perdió a la mitad de sus amigos en las trincheras, durante la Gran Guerra. Mozart murió hundido en deudas, y en un momento en que su música apenas tenía reconocimiento. Estos son solo algunos ejemplos; me da rabia que no se me ocurra ninguno femenino.

Para crear hace falta mierda. Sin embargo, la ecuación no se cumple al revés: mierda en tu vida no implica que te conviertas en un artista. Si no, yo escribiría más y mejor, y compondría (algo).

22 jun 2011

Commutationes

El calor estival de Madrid no es de ayuda a la inspiración, sino más bien al contrario. Uno tiene la sensación de que se le derriten las neuronas y de que el cerebro se le cae a trozos. Ni la noche te da descanso, y cuando corre el aire, parece que este viniera de la fragua de Hefesto, de tan calentorro que está. No quiero ni imaginar la tortura de los que deban estudiar ahora para los exámenes de junio o julio. Sin embargo, a veces, gracias a un refresco, una repentina ráfaga de aire o un paseo vespertino por el Retiro, uno encuentra el camino a un oasis de paz física y mental. Vaya, que pese al calor sigo cavilando y curioseando, como siempre.

Una reflexión que revolotea por mi cabeza en estos últimos días (o, más bien, en este último mes) trata sobre el cambio. O debería decir sobre los cambios, y más concretamente, sobre los que se han producido durante este último año, a pequeña y gran escala. Cuando nuestros padres los griegos empezaban a intentar dar una respuesta racional a las preguntas de la filosofía, Heráclito dijo "πάντα ρει". Todo fluye, el fundamento de todo es el cambio. El cambio es lo único eterno. Muchos filósofos han discutido a lo largo del tiempo esta tesis, sin darse cuenta quizá (aunque sospecho que sí) de que, irónicamente, el cambio está inscrito en la misma naturaleza de la filosofía. La filosofía (como, en cierto modo, la ciencia)s e ha ido construyendo a base de propuestas y contrapropuestas de diferentes escuelas: Platón decía que A, y entonces su discípulo Aristóteles decía que B; tiempo después llegaba un seguidor de Platón que decía que A', y le contradecía un filósofo aristotélico estableciendo que B', y así per secula seculorum (pensemos en la dialéctica Hobbes/Rousseau o en Kant, que escribió contra algunas de las tesis de Hume después de haberle leído, o en Nietzsche, que negó toda la filosofía occidental). Las ideas cambian siempre, o sea, el cambio permanece. Es una bella contradicción entre la naturaleza de la filosofía y los pensadores que rechazaban el cambio como fundamento de todo.

El hecho es que últimamente ha habido muchos cambios (supongo que los habrá siempre, pero yo los he notado especialmente ahora). En octubre de 2010 empecé la universidad, que es en verdad el "otro mundo" del que te hablan los profesores cuando terminan el bachillerato. Se abrió un mundo nuevo: nueva clase, nuevos profesores, nuevas asignaturas, nuevos compañeros y amigos (y retomé contacto con algunos viejos y muy cercanos), que ahora parecen haber estado ahí siempre. Pero también quería hablar de cambios a mayor escala. A principios de año, cuando este blog comenzaba a dar sus primeros pasos, los pueblos árabes se levantaron siguiendo el ejemplo de los tunecinos: ciudadanos de Egipto, Libia, Siria, Yemen y otros muchos se alzaron reclamando el derecho a decidir sobre sus países y sus vidas en una revolución que aún hoy sigue su curso. Mientras Europa resolvía solucionar la crisis con medidas neoliberales, en España, donde hasta hace dos meses yo era incapaz de imaginar una verdadera movilización, los ciudadanos salieron a las plazas de cada ciudad a expresar su indignación. Sol se convirtió en el centro de un movimiento de cuyo nacimiento yo, no sin cierto orgullo y morbo de historiadora, fui testigo. Aún queda mucho por hacer, pero ya se ha dado el primer paso, hemos reaccionado. Vivimos tiempos de cambio (o en los que el cambio es posible).

Os dejo esta reflexión mientras me cuezo al calorcito madrileño, soñando despierta con mi (ya muy próximo) viaje a Berlín.

12 jun 2011

Quien lo probó lo sabe

Lope de Vega es uno de los ídolos literarios de mi amigo el poeta. Estudia su métrica, su forma de usar las figuras literarias, le pierden sus sonetos. Recita a menudo el siguiente poema del Fénix de los ingenios, arguyendo que es una muy buena definición de esa colección de sentimientos que los seres humanos llamamos comúnmente amor (a la altura y en la línea, aunque diferente, de la que hace Catulo en el poema que da título a este rincón). Y tiene más razón que un santo.

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


29 may 2011

Soluciones

Yo, por mi edad, nunca he corrido delante de los grises. Cuando mis padres y otros conocidos que lo vivieron me hablan de ello, me parece algo muy lejano, extraño a mí, imposible en estos días. Y sin embargo, los sucesos ocurridos en la Plaza de Cataluña anteayer me demuestran que estaba equivocada. Porque, al parecer, por muy Estado de derecho y del "bienestar" que seamos, el poder establecido puede utilizar la violencia policial contra un grupo de manifestantes pacíficos e irse, además, de rositas. Todo ello con una excusa estúpida, dicho sea de paso, lo que demuestra que nuestros políticos son, además de chorizos, más tontos que una piedra. No voy a decir nada más, porque mucha otra gente ya ha dicho (y muy bien dicho) lo que hay que decir sobre esto y esto. Es una vergüenza. Ayer leí a alguien diciendo algo que suscribo: cada vez me avergüenzo más de los políticos y me siento más orgullosa del pueblo.

***

En otro orden de cosas, creo que acierto al decir que las asambleas en los barrios celebradas ayer fueron un éxito. Yo, personalmente, acudí a la del mío, y volví muy contenta de la gran afluencia de gente, que no esperaba para nada en mi barrio. En unas horas conoceremos las decisiones de la asamblea de Sol sobre uno de los puntos más importantes que se discutieron ayer: ¿levantar o no levantar la acampada?

***

Con la acampada de Sol y los sucesos de las dos últimas semanas, no he tenido tiempo para tratar algo indignante que ocurrió también el 15 de mayo, pero en Oriente Medio. Nuestros amiguitos los israelíes volvieron a hacer de las suyas. Cada 15 de mayo los palestinos conmermoran la Nakba, la catástrofe, el exilio de cientos de miles de palestinos de su tierra en 1948, cuando se fundó el Estado de Israel con el beneplácito de las grandes potencias. Este año las cosas estaban especialmente calentitas por varias razones, a saber:
a) las revoluciones sucedidas en todo el mundo árabe, incluyendo en Siria, vecina de Israel que se dedica a usar diferentes métodos de represión muy violenta contra su propia población y donde viven muchos descendientes de palestinos exiliados.
b) la intención de la Autoridad Nacional palestina de pedir a la asamblea general de la ONU el reconocimiento de un Estado palestino independiente.
c) la tensión generada por la muerte de un palestino en una manifestación en Jerusalén. Se sospecha que pudo morir del impacto de una bala disparada por un israelí.
El día 15 muchos palestinos se manifestaron en los altos del Golán (la frontera de Israel con Siria y territorio ilegalmente ocupado por Israel), en la frontera con el Líbano, en Gaza y en Cisjordania, además de en Egipto y Jordania. Israel reaccionó con una de sus dos respuestas favoritas ante este tipo de episodios: flagrante violencia (la otra es joder cualquier intento de negociaciones de paz, especialmente si gobierna Likud: recordemos la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas el año 2000, tras la que se inició la segunda intifada).
Hubo violencia de todo tipo y para todos los gustos. Los exiliados palestinos que se manifestaban en la frontera con Siria penetraron en los altos del Golán, territorio ilegalmente retenido y ocupado por Israel, y los militares israelíes dispararon a mansalva contra ellos, para iniciar después una negociación y mandarlos de vuelta a casa; la protesta se saldó con cuatro muertos entre los manifestantes. En la frontera con el Líbano, los manifestantes recibieron tiros del ejército libanés y del israelí. Las ametralladoras de las torretas israelíes se cobraron la vida de un palestino (a pesar de que los militares israelíes aseguran que apuntaban a las piernas... ¡Y un cuerno!). En Gaza el ejército israelí repitió las instrucciones y disparó contra los manifestantes que se acercaban a la frontera. Por último, en Cisjordania los jóvenes palestinos tiraron piedras y cócteles molotov y los israelíes respondieron con gases lacrimógenos y pelotas de goma.
Una vez más se ha repetido la espiral de violencia palestinoisraelí. Si el conflicto es complicado ya de por sí, ahora se le añade el hecho de que el gobierno asesino de Bashar al-Assad lo está utilizando para desviar la atención de sus propios problemas internos. Es la estrategia más antigua del mundo: queridos ciudadanos sirios, Israel es malvada, así que dejaos de tanto pedir libertad y preocupaos de que Israel os devuelva lo que es vuestro y desaparezca. Quiero dejar muy claro que yo no apoyo para nada esto. Que Siria haya sido históricamente hogar de exiliados palestinos no quita de que al-Assad sea un asesino igual que lo es el Estado de Israel (que no todos sus ciudadanos; entre los israelíes hay gente coherente y consciente del problema, dispuesta a buscarle una solución verdadera y justa). Tampoco estoy a favor de la forma en que se manifestaron algunos jóvenes en Cisjordania, a pedrada limpia. Este tipo de protestas son absurdas, no llevan más que a una espiral de violencia y están inspiradas por otra de las organizaciones que se esfuerzan en joder cualquier intento de proceso de paz: Hamas. La juventud, y en general el pueblo palestino, no deberían guiarse por la violencia de estos yihadistas que han añadido a la lucha un componente religioso que no hace sino estropearla. La violencia no es la solución al conflicto; eso ha quedado más que demostrado. Sin embargo, la violencia de Hamas y las estrategias de Siria no justifican el despliegue de violencia de Israel esta y otras veces. Alguien me dijo una vez, de forma harto acertada, que la única diferencia entre Israel y Hamas es que la violencia de una está institucionalizada, legalizada, y la de la otra no. Hamas es un grupo terrorista, sí, pero sus métodos no distan mucho del Estado israelí (se conocen bien las torturas a prisioneros palestinos realizadas en Israel), al que sin embargo no se le considera terrorista. Porque la violencia es una forma legítima de defensa de un Estado democrático, aunque esta incluya tortura y métodos propios de una organización terrorista. Y mientras tanto, en el resto del mundo ningún organismo oficial dice ni mu (salvo la ONU, que por otro lado es bastante ineficaz, en alguna ocasión).

Al menos 14 palestinos muertos en enfrentamientos con el ejército israelí en el Día de la Nakba

'Nakba' de sangre

Ya es hora de que Palestina figure en el mapa


Israel convierte en un baño de sangre la 'nakba' palestina


Israel troops fire as marchers breach borders


The Palestinian 'Nakba' protests from several angles on YouTube


22 may 2011

La clave está en Sol


No estaría mal que la clase política aprendiera a comportarse y a hacer las cosas como las hacen los que acampan en Sol. La única bandera que enarbola este movimiento es la del respeto, respeto a todos los que quieran acercarse para unirse a la protesta ciudadana y enriquecerla con su opinión. El humor, a pesar del clima de indignación que inspira la protesta, también está en el aire: si viene la policía, sacamos las uvas y les felicitamos el año nuevo. Espero que tras las elecciones el movimiento continúe, y nada parece indicar lo contrario. En algunos barrios de Madrid ya hay asambleas programadas para el sábado 28. Creo que es la primera vez en mi vida que tengo la sensación de formar parte de la Historia, y no me perderé la asamblea de mi barrio.

¡La voz del pueblo nunca será ilegal!
No somos antisistema, el sistema es anti nosotros.


Sol TV