Algunos espíritus, cuando se ven atormentados, son capaces de expresar su desazón a través de la palabra, de la música, de un lienzo... Otros solo somos capaces de decir gilipolleces y de aumentar así la frustración.
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19 oct 2011
I tell you we must die
Algunos espíritus, cuando se ven atormentados, son capaces de expresar su desazón a través de la palabra, de la música, de un lienzo... Otros solo somos capaces de decir gilipolleces y de aumentar así la frustración.
5 jul 2011
El futuro ya no es lo que era: distopías
La semana pasada vi la película Hijos de los hombres. Esa misma noche se emitió el ¿último? programa de Buenafuente, que terminó con una parodia de Regreso al futuro en la que los protagonistas viajaban al año 2025 y veían a través de una tele abandonada el retrato de un mundo que podría ser el nuestro si seguimos por el mismo camino. Me pareció una curiosa coincidencia que dos historias que hablan sobre distopías se emitieran en la misma noche. Ambas dramáticas, pero una con una buena carga de humor (y también de mala leche e ironía). Hijos de los hombres, basada en la novela homónima de P. D. James, me recordó bastante a Fahrenheit 451 y 1984. Al leer la primera de las dos (la segunda todavía no he tenido el placer) y otras novelas que podrían considerarse distopías (como por ejemplo Las hijas de Tara, de Laura Gallego), siempre me he preguntado si en verdad la humanidad va camino de un futuro así. Uno de los inconvenientes (y de las ventajas) de hacerse mayor, o mejor dicho, de madurar, o aún mejor dicho, de ir adquiriendo una actitud crítica ante todo, es que aparecen ante tu mirada cosas en las que antes ni habrías reparado; o mejor dicho, te obligas a verlas. No es difícil advertir en la sociedad actual características que se parecen sospechosamente al mundo que mostraba Buenafuente en su parodia, en la que eran noticia las gilipolleces que los famosos ponían en su Twitter, en la que el bigote de Aznar ganaba las elecciones por mayoría absoluta y en la que el premio Nobel de literatura participaba en reality shows. Nuestra sociedad idolatra a personas cuya única ocupación parece ser explicar su vida privada en programas basura, vive sin pasión por nada en particular (en su mayoría) y es educada en unos mínimos que la hacen manejable por la clase política y económica (por suerte no toda está formada por borregos; la prueba de que existen ciudadanos conscientes y responsables la hemos vivido con mucha intensidad los dos últimos meses en España, el 15M. Pero, ¿es eso suficiente?). Sin embargo, la relativa cercanía de futuros sistemas totalitarios como los que describen Bradbury y Orwell en sus novelas se hicieron más tangibles para mí cuando leí El hombre unidimensional, de Herbert Marcuse, una de las plumas más brillantes de la sociología crítica. Marcuse pone de relieve una contradicción fundamental de las sociedades del siglo XX (aplicable también a la actual, a pesar de que el libro fue escrito en los cincuenta): vivimos en sociedades que, bajo una aparente y en realidad muy limitada libertad, demuestran tener en realidad un carácter en muchos aspectos totalitario. Como viene a decir, amargamente, Forges: en realidad somos libres, básicamente, para elegir si nos tima Vodafone, Orange o Movistar. Para rematar, el domingo leía, en el País Semanal, una entrevista con la escritora Juli Zeh (autora de una novela de ciencia ficción al parecer también bastante distópica) en la que dejaba pocas opciones al que quisiera escapar del orden social opresor (algo extremadamente difícil, según Marcuse, e incluso peligroso, como se pone de manifiesto, en Fahrenheit 451):
El futuro ya no es lo que era.
P.D.: desde luego lo que no ayuda a la situación, como ya he escrito por aquí alguna vez, es el desprestigio de las humanidades, parte esencial del conocimiento humano y de la formación del pensamiento crítico (no solo en el caso de la filosofía, sino también de la historia y de otras disciplinas que estudian elementos del pasado, como el latín y el griego, porque no se puede comprender el presente sin conocer el pasado), que no es rentable según el limitado concepto de rentabilidad actual. Como dice Carlos García Gual en este genial artículo, la democracia (una de verdad) necesita de las humanidades.
Bueno, si eres capaz de quedarte en casa, no navegar por Internet, no leer periódicos, no ver la televisión, no ir a trabajar y no tener hijos, entonces a lo mejor consigues escapar.O eso o, según propone ella en su libro de forma bastante pesimista, el suicidio. Me parece bastante extremista, pero aún así no dejo de pensar ¿habrá realmente alguna manera de hacer entrar en razón al género humano y de cambiar las cosas?
El futuro ya no es lo que era.
P.D.: desde luego lo que no ayuda a la situación, como ya he escrito por aquí alguna vez, es el desprestigio de las humanidades, parte esencial del conocimiento humano y de la formación del pensamiento crítico (no solo en el caso de la filosofía, sino también de la historia y de otras disciplinas que estudian elementos del pasado, como el latín y el griego, porque no se puede comprender el presente sin conocer el pasado), que no es rentable según el limitado concepto de rentabilidad actual. Como dice Carlos García Gual en este genial artículo, la democracia (una de verdad) necesita de las humanidades.
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29 may 2011
Soluciones
Yo, por mi edad, nunca he corrido delante de los grises. Cuando mis padres y otros conocidos que lo vivieron me hablan de ello, me parece algo muy lejano, extraño a mí, imposible en estos días. Y sin embargo, los sucesos ocurridos en la Plaza de Cataluña anteayer me demuestran que estaba equivocada. Porque, al parecer, por muy Estado de derecho y del "bienestar" que seamos, el poder establecido puede utilizar la violencia policial contra un grupo de manifestantes pacíficos e irse, además, de rositas. Todo ello con una excusa estúpida, dicho sea de paso, lo que demuestra que nuestros políticos son, además de chorizos, más tontos que una piedra. No voy a decir nada más, porque mucha otra gente ya ha dicho (y muy bien dicho) lo que hay que decir sobre esto y esto. Es una vergüenza. Ayer leí a alguien diciendo algo que suscribo: cada vez me avergüenzo más de los políticos y me siento más orgullosa del pueblo.
***
En otro orden de cosas, creo que acierto al decir que las asambleas en los barrios celebradas ayer fueron un éxito. Yo, personalmente, acudí a la del mío, y volví muy contenta de la gran afluencia de gente, que no esperaba para nada en mi barrio. En unas horas conoceremos las decisiones de la asamblea de Sol sobre uno de los puntos más importantes que se discutieron ayer: ¿levantar o no levantar la acampada?
***
Con la acampada de Sol y los sucesos de las dos últimas semanas, no he tenido tiempo para tratar algo indignante que ocurrió también el 15 de mayo, pero en Oriente Medio. Nuestros amiguitos los israelíes volvieron a hacer de las suyas. Cada 15 de mayo los palestinos conmermoran la Nakba, la catástrofe, el exilio de cientos de miles de palestinos de su tierra en 1948, cuando se fundó el Estado de Israel con el beneplácito de las grandes potencias. Este año las cosas estaban especialmente calentitas por varias razones, a saber:
a) las revoluciones sucedidas en todo el mundo árabe, incluyendo en Siria, vecina de Israel que se dedica a usar diferentes métodos de represión muy violenta contra su propia población y donde viven muchos descendientes de palestinos exiliados.
b) la intención de la Autoridad Nacional palestina de pedir a la asamblea general de la ONU el reconocimiento de un Estado palestino independiente.
c) la tensión generada por la muerte de un palestino en una manifestación en Jerusalén. Se sospecha que pudo morir del impacto de una bala disparada por un israelí.
El día 15 muchos palestinos se manifestaron en los altos del Golán (la frontera de Israel con Siria y territorio ilegalmente ocupado por Israel), en la frontera con el Líbano, en Gaza y en Cisjordania, además de en Egipto y Jordania. Israel reaccionó con una de sus dos respuestas favoritas ante este tipo de episodios: flagrante violencia (la otra es joder cualquier intento de negociaciones de paz, especialmente si gobierna Likud: recordemos la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas el año 2000, tras la que se inició la segunda intifada).
Hubo violencia de todo tipo y para todos los gustos. Los exiliados palestinos que se manifestaban en la frontera con Siria penetraron en los altos del Golán, territorio ilegalmente retenido y ocupado por Israel, y los militares israelíes dispararon a mansalva contra ellos, para iniciar después una negociación y mandarlos de vuelta a casa; la protesta se saldó con cuatro muertos entre los manifestantes. En la frontera con el Líbano, los manifestantes recibieron tiros del ejército libanés y del israelí. Las ametralladoras de las torretas israelíes se cobraron la vida de un palestino (a pesar de que los militares israelíes aseguran que apuntaban a las piernas... ¡Y un cuerno!). En Gaza el ejército israelí repitió las instrucciones y disparó contra los manifestantes que se acercaban a la frontera. Por último, en Cisjordania los jóvenes palestinos tiraron piedras y cócteles molotov y los israelíes respondieron con gases lacrimógenos y pelotas de goma.
Una vez más se ha repetido la espiral de violencia palestinoisraelí. Si el conflicto es complicado ya de por sí, ahora se le añade el hecho de que el gobierno asesino de Bashar al-Assad lo está utilizando para desviar la atención de sus propios problemas internos. Es la estrategia más antigua del mundo: queridos ciudadanos sirios, Israel es malvada, así que dejaos de tanto pedir libertad y preocupaos de que Israel os devuelva lo que es vuestro y desaparezca. Quiero dejar muy claro que yo no apoyo para nada esto. Que Siria haya sido históricamente hogar de exiliados palestinos no quita de que al-Assad sea un asesino igual que lo es el Estado de Israel (que no todos sus ciudadanos; entre los israelíes hay gente coherente y consciente del problema, dispuesta a buscarle una solución verdadera y justa). Tampoco estoy a favor de la forma en que se manifestaron algunos jóvenes en Cisjordania, a pedrada limpia. Este tipo de protestas son absurdas, no llevan más que a una espiral de violencia y están inspiradas por otra de las organizaciones que se esfuerzan en joder cualquier intento de proceso de paz: Hamas. La juventud, y en general el pueblo palestino, no deberían guiarse por la violencia de estos yihadistas que han añadido a la lucha un componente religioso que no hace sino estropearla. La violencia no es la solución al conflicto; eso ha quedado más que demostrado. Sin embargo, la violencia de Hamas y las estrategias de Siria no justifican el despliegue de violencia de Israel esta y otras veces. Alguien me dijo una vez, de forma harto acertada, que la única diferencia entre Israel y Hamas es que la violencia de una está institucionalizada, legalizada, y la de la otra no. Hamas es un grupo terrorista, sí, pero sus métodos no distan mucho del Estado israelí (se conocen bien las torturas a prisioneros palestinos realizadas en Israel), al que sin embargo no se le considera terrorista. Porque la violencia es una forma legítima de defensa de un Estado democrático, aunque esta incluya tortura y métodos propios de una organización terrorista. Y mientras tanto, en el resto del mundo ningún organismo oficial dice ni mu (salvo la ONU, que por otro lado es bastante ineficaz, en alguna ocasión).
Al menos 14 palestinos muertos en enfrentamientos con el ejército israelí en el Día de la Nakba
'Nakba' de sangre
Ya es hora de que Palestina figure en el mapa
Israel convierte en un baño de sangre la 'nakba' palestina
Israel troops fire as marchers breach borders
The Palestinian 'Nakba' protests from several angles on YouTube
***
En otro orden de cosas, creo que acierto al decir que las asambleas en los barrios celebradas ayer fueron un éxito. Yo, personalmente, acudí a la del mío, y volví muy contenta de la gran afluencia de gente, que no esperaba para nada en mi barrio. En unas horas conoceremos las decisiones de la asamblea de Sol sobre uno de los puntos más importantes que se discutieron ayer: ¿levantar o no levantar la acampada?
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Con la acampada de Sol y los sucesos de las dos últimas semanas, no he tenido tiempo para tratar algo indignante que ocurrió también el 15 de mayo, pero en Oriente Medio. Nuestros amiguitos los israelíes volvieron a hacer de las suyas. Cada 15 de mayo los palestinos conmermoran la Nakba, la catástrofe, el exilio de cientos de miles de palestinos de su tierra en 1948, cuando se fundó el Estado de Israel con el beneplácito de las grandes potencias. Este año las cosas estaban especialmente calentitas por varias razones, a saber:
a) las revoluciones sucedidas en todo el mundo árabe, incluyendo en Siria, vecina de Israel que se dedica a usar diferentes métodos de represión muy violenta contra su propia población y donde viven muchos descendientes de palestinos exiliados.
b) la intención de la Autoridad Nacional palestina de pedir a la asamblea general de la ONU el reconocimiento de un Estado palestino independiente.
c) la tensión generada por la muerte de un palestino en una manifestación en Jerusalén. Se sospecha que pudo morir del impacto de una bala disparada por un israelí.
El día 15 muchos palestinos se manifestaron en los altos del Golán (la frontera de Israel con Siria y territorio ilegalmente ocupado por Israel), en la frontera con el Líbano, en Gaza y en Cisjordania, además de en Egipto y Jordania. Israel reaccionó con una de sus dos respuestas favoritas ante este tipo de episodios: flagrante violencia (la otra es joder cualquier intento de negociaciones de paz, especialmente si gobierna Likud: recordemos la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas el año 2000, tras la que se inició la segunda intifada).
Hubo violencia de todo tipo y para todos los gustos. Los exiliados palestinos que se manifestaban en la frontera con Siria penetraron en los altos del Golán, territorio ilegalmente retenido y ocupado por Israel, y los militares israelíes dispararon a mansalva contra ellos, para iniciar después una negociación y mandarlos de vuelta a casa; la protesta se saldó con cuatro muertos entre los manifestantes. En la frontera con el Líbano, los manifestantes recibieron tiros del ejército libanés y del israelí. Las ametralladoras de las torretas israelíes se cobraron la vida de un palestino (a pesar de que los militares israelíes aseguran que apuntaban a las piernas... ¡Y un cuerno!). En Gaza el ejército israelí repitió las instrucciones y disparó contra los manifestantes que se acercaban a la frontera. Por último, en Cisjordania los jóvenes palestinos tiraron piedras y cócteles molotov y los israelíes respondieron con gases lacrimógenos y pelotas de goma.
Una vez más se ha repetido la espiral de violencia palestinoisraelí. Si el conflicto es complicado ya de por sí, ahora se le añade el hecho de que el gobierno asesino de Bashar al-Assad lo está utilizando para desviar la atención de sus propios problemas internos. Es la estrategia más antigua del mundo: queridos ciudadanos sirios, Israel es malvada, así que dejaos de tanto pedir libertad y preocupaos de que Israel os devuelva lo que es vuestro y desaparezca. Quiero dejar muy claro que yo no apoyo para nada esto. Que Siria haya sido históricamente hogar de exiliados palestinos no quita de que al-Assad sea un asesino igual que lo es el Estado de Israel (que no todos sus ciudadanos; entre los israelíes hay gente coherente y consciente del problema, dispuesta a buscarle una solución verdadera y justa). Tampoco estoy a favor de la forma en que se manifestaron algunos jóvenes en Cisjordania, a pedrada limpia. Este tipo de protestas son absurdas, no llevan más que a una espiral de violencia y están inspiradas por otra de las organizaciones que se esfuerzan en joder cualquier intento de proceso de paz: Hamas. La juventud, y en general el pueblo palestino, no deberían guiarse por la violencia de estos yihadistas que han añadido a la lucha un componente religioso que no hace sino estropearla. La violencia no es la solución al conflicto; eso ha quedado más que demostrado. Sin embargo, la violencia de Hamas y las estrategias de Siria no justifican el despliegue de violencia de Israel esta y otras veces. Alguien me dijo una vez, de forma harto acertada, que la única diferencia entre Israel y Hamas es que la violencia de una está institucionalizada, legalizada, y la de la otra no. Hamas es un grupo terrorista, sí, pero sus métodos no distan mucho del Estado israelí (se conocen bien las torturas a prisioneros palestinos realizadas en Israel), al que sin embargo no se le considera terrorista. Porque la violencia es una forma legítima de defensa de un Estado democrático, aunque esta incluya tortura y métodos propios de una organización terrorista. Y mientras tanto, en el resto del mundo ningún organismo oficial dice ni mu (salvo la ONU, que por otro lado es bastante ineficaz, en alguna ocasión).
Al menos 14 palestinos muertos en enfrentamientos con el ejército israelí en el Día de la Nakba
'Nakba' de sangre
Ya es hora de que Palestina figure en el mapa
Israel convierte en un baño de sangre la 'nakba' palestina
Israel troops fire as marchers breach borders
The Palestinian 'Nakba' protests from several angles on YouTube
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Spanish revolution
10 abr 2011
El Coliseo, en manos de una empresa de zapatos
Berlusconi abre sus brazos a la privatización del Coliseo romano
Al ver los derroteros por los que va este mundo, una no sabe si reírse o llorar. Una de las noticias surrealistas de esta semana es que Berlusconi, el mafioso italiano número uno, ha vendido el Coliseo, símbolo de Roma y primera cosa en la que muchos piensan cuando le hablan del Imperio romano. No ha vendido el edificio, pero sí los derechos sobre el Coliseo, a cambio del dinero necesario (o mejor dicho, del dinero que ahora se estima necesario) para su restauración. Ahora la empresa en cuestión cobrará cada vez que se utilice una imagen del Coliseo, y además tendrá el derecho a organizar eventos en él (se me ponen los pelos de punta al imaginar a los ejecutivos de turno de fiesta en el anfiteatro Flavio). Este tipo de cosas solo pueden pasar en un mundo como el actual. ¿Irá también el dinero de las entradas al bolsillo del dueño de la empresa? Me dan arcadas solo de pensarlo. Ahora hasta la investigación, el ansia por saber y la cultura benefician al mercado. El sueño del sistema neoliberal. Y nadie dice nada, porque es más cómodo dejarse llevar por el sistema. Es un sistema perfectamente calculado: el Estado, controlado casi siempre por el mercado, pone el dinero para formar imbéciles sin espíritu crítico que dedican su vida a vegetar delante de la tele, a asentir y a comprar, recuperando así el mercado el dinero invertido.
¿No deberíamos indignarnos?
¿No deberíamos indignarnos?
28 mar 2011
¿Latín y griego? ¿Y eso para qué sirve?
Cómo ser neoliberal y gilipollas
Hoy, niños, hemos aprendido que tener un puesto en el gobierno y una licenciatura en Medicina (o en cualquier otra cosa, ya sea "de letras o de ciencias") no implica que no seamos incultos y, sobre todo, gilipollas. Y que, en un mundo donde el neoliberalismo gana cada vez más terreno, ahora resulta que el Estado solo debe ayudar a quien quiera estudiar por razones de mercado. Por y para el mercado. Y claro, hay algunas profesiones que no sirven para eso. Partiendo de que solo hay que estudiar disciplinas que favorezcan al mercado, se deberían suprimir de los colegios e institutos las asignaturas de Literatura, Filosofía, Historia, Historia del Arte, Música y también, obviamente, Latín y Griego. Y Física o Matemáticas no se estudiarían por la pasión que el estudiante sepa por el conocimiento, sino porque pueden producir elementos rentables. ¿Y para qué formar un espíritu crítico mediante la lectura o la escritura de textos? ¿Para qué conocer nuestra Historia? ¡Si el mercado lo resolverá todo!
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