26 ago 2011
... and back again
Ya he vuelto de mis viajes estivales: Ortigueira, Berlín, Cartagena, Cádiz... Y tengo muchas cosas que contar (entre otras cosas, pensaba haber escrito más desde Berlín, pero al final siempre había algo interesante que hacer y lo iba dejando), mucho que leer (Dance pronto caerá en mis manos, muajajajaja) y mucho que decir sobre todo lo que ha ocurrido en Madrid durante el movido verano que vamos dejando atrás. Pero primero necesito descansar del viaje, y al poco de llegar ha habido algo que, sin poder evitarlo, me ha hecho sonreír, emocionarme y ponerme a dar saltitos. ¡Ya queda menos!
27 jul 2011
Berlín: contrastes y provocación
En la semana que llevo aquí, la impresión que me he llevado de Berlín es que es una ciudad única que supone un fuerte contraste con cualquier otra ciudad (al menos, europea). Por eso he elegido la imagen del águila punki, porque es algo raro y único como muchas otras cosas en Berlín (aunque en verdad no sea ningún águila punki). No sé si en alguna otra ciudad de Europa puedes encontrar un monumento a los homosexuales perseguidos por diferentes regímenes, o puedes estar a punto de morir atropellado por una bici en lugar de por un coche (bueno si, es verdad, en Amsterdam). También es una ciudad con contrastes internos: las zonas residenciales del oeste y la arquitectura soviética de los barrios del este, modernos edificios construidos tras la caída del muro y casas que no fueron destruidas en la guerra conviviendo en la misma calle, grandes salas de música y antros de rock 'n' roll, ricas y emperifolladas señoras y músicos mendigando unas monedas en el mismo vagón de metro. También es una ciudad que en muchos casos busca la reacción a través de la provocación: el impresionante monumento a los judíos asesinados por el III Reich, el ya mencionado monumento a gays y lesbianas consistente en un cubo en cuyo interior puedes ver un video en el que dos hombres se besan, las esculturas y reivindicaciones de Tacheles... También puede ser el paraíso para un músico: abundan los conciertos de toda clase de música (yo sobre todo me estoy dedicando a los de rock, jazz y clásica) a precios bastante asequibles para estudiantes pobres o incluso gratis. Berlín es la ciudad para estar ahora.
Solo llevo aquí semana y media, así que ya iré puliendo mis impresiones sobre la vida en Berlín y colgándolas cuando pueda. Hasta entonces: auf wiedersehen!
Próximas entregas:
- Berlín: la ciudad de los filósofos.
- Berlín: la ciudad de los músicos.
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15 jul 2011
Del norte más al norte y tiro porque me toca
Sin embargo, espero olvidar pronto a los pijipis. Los pijipis son una banda de hippies falsos que plagaban el festival y se dedicaban a dar por saco. Yo entiendo que cada uno se lo puede pasar bien como quiera, aunque diga que me parece un poco estúpido y anti-hippie pagar los gastos de un viaje de 600 km cuando te puedes emborrachar y drogar en tu casa (porque, dicho sea de paso, es bastante triste, pero la mayoría de los acampados no pisaron ni un solo concierto). Pero lo que me parece intolerable es que, como su comportamiento es el normal en la zona de acampada del festival, los que llegamos a las cinco de la mañana después de los conciertos nos tengamos que joder y oír las raves (conjuntos de altavoces o zonas en las que la gente baila o no al ritmo de algo que ellos llaman música y que apenas merece el nombre de chunda chunda, aunque a veces pongan algo de heavy metal bueno) sin poder dormir tranquilos. Y si son tan hippies y respetan tanto la naturaleza, no me entra en la cabeza cómo pudieron dejar el campamento como lo dejaron, que daba vergüenza ajena, todo lleno de botellas, vidrios, plásticos y otros deshechos. Son la cosa menos solidaria que he tenido ante mis ojos: Ortigueira monta un festival gratis (aunque también es verdad que hacen un buen dinero c
Lo que también me ha quedado bastante claro es que, aunque me guste mucho el campo, tengo unas costumbres absolutamente urbanitas (y hasta diría burguesas). La educación que he recibido me ha hecho así. Dormir por primera vez ha sido una experiencia reveladora, que estaría dispuesta a repetir alguna vez, pero con una tienda que no tenga agujeros por los que se cuelen las arañas (que me producen un terror irracional), aunque ya se vayan a colar de por sí. Eso sí, donde esté dormir bajo techo, que se quite lo demás. Así que la próxima vez, si no vienen amigos con los que pueda estar en el campamento, me pillo una habitación en una pensión.
Y ahora, de vuelta del norte, hecha un conguito, me vuelvo a ir. Mañana marcho a Berlín, a pasear sus calles, a empaparme de su ambiente y a (intentar) mejorar mi alemán. Trataré de actualizar a menudo durante el mes siguiente, para plasmar aquí mis experiencias en la ciudad renacida de sus cenizas.
5 jul 2011
El futuro ya no es lo que era: distopías
La semana pasada vi la película Hijos de los hombres. Esa misma noche se emitió el ¿último? programa de Buenafuente, que terminó con una parodia de Regreso al futuro en la que los protagonistas viajaban al año 2025 y veían a través de una tele abandonada el retrato de un mundo que podría ser el nuestro si seguimos por el mismo camino. Me pareció una curiosa coincidencia que dos historias que hablan sobre distopías se emitieran en la misma noche. Ambas dramáticas, pero una con una buena carga de humor (y también de mala leche e ironía). Hijos de los hombres, basada en la novela homónima de P. D. James, me recordó bastante a Fahrenheit 451 y 1984. Al leer la primera de las dos (la segunda todavía no he tenido el placer) y otras novelas que podrían considerarse distopías (como por ejemplo Las hijas de Tara, de Laura Gallego), siempre me he preguntado si en verdad la humanidad va camino de un futuro así. Uno de los inconvenientes (y de las ventajas) de hacerse mayor, o mejor dicho, de madurar, o aún mejor dicho, de ir adquiriendo una actitud crítica ante todo, es que aparecen ante tu mirada cosas en las que antes ni habrías reparado; o mejor dicho, te obligas a verlas. No es difícil advertir en la sociedad actual características que se parecen sospechosamente al mundo que mostraba Buenafuente en su parodia, en la que eran noticia las gilipolleces que los famosos ponían en su Twitter, en la que el bigote de Aznar ganaba las elecciones por mayoría absoluta y en la que el premio Nobel de literatura participaba en reality shows. Nuestra sociedad idolatra a personas cuya única ocupación parece ser explicar su vida privada en programas basura, vive sin pasión por nada en particular (en su mayoría) y es educada en unos mínimos que la hacen manejable por la clase política y económica (por suerte no toda está formada por borregos; la prueba de que existen ciudadanos conscientes y responsables la hemos vivido con mucha intensidad los dos últimos meses en España, el 15M. Pero, ¿es eso suficiente?). Sin embargo, la relativa cercanía de futuros sistemas totalitarios como los que describen Bradbury y Orwell en sus novelas se hicieron más tangibles para mí cuando leí El hombre unidimensional, de Herbert Marcuse, una de las plumas más brillantes de la sociología crítica. Marcuse pone de relieve una contradicción fundamental de las sociedades del siglo XX (aplicable también a la actual, a pesar de que el libro fue escrito en los cincuenta): vivimos en sociedades que, bajo una aparente y en realidad muy limitada libertad, demuestran tener en realidad un carácter en muchos aspectos totalitario. Como viene a decir, amargamente, Forges: en realidad somos libres, básicamente, para elegir si nos tima Vodafone, Orange o Movistar. Para rematar, el domingo leía, en el País Semanal, una entrevista con la escritora Juli Zeh (autora de una novela de ciencia ficción al parecer también bastante distópica) en la que dejaba pocas opciones al que quisiera escapar del orden social opresor (algo extremadamente difícil, según Marcuse, e incluso peligroso, como se pone de manifiesto, en Fahrenheit 451):
El futuro ya no es lo que era.
P.D.: desde luego lo que no ayuda a la situación, como ya he escrito por aquí alguna vez, es el desprestigio de las humanidades, parte esencial del conocimiento humano y de la formación del pensamiento crítico (no solo en el caso de la filosofía, sino también de la historia y de otras disciplinas que estudian elementos del pasado, como el latín y el griego, porque no se puede comprender el presente sin conocer el pasado), que no es rentable según el limitado concepto de rentabilidad actual. Como dice Carlos García Gual en este genial artículo, la democracia (una de verdad) necesita de las humanidades.
Bueno, si eres capaz de quedarte en casa, no navegar por Internet, no leer periódicos, no ver la televisión, no ir a trabajar y no tener hijos, entonces a lo mejor consigues escapar.O eso o, según propone ella en su libro de forma bastante pesimista, el suicidio. Me parece bastante extremista, pero aún así no dejo de pensar ¿habrá realmente alguna manera de hacer entrar en razón al género humano y de cambiar las cosas?
El futuro ya no es lo que era.
P.D.: desde luego lo que no ayuda a la situación, como ya he escrito por aquí alguna vez, es el desprestigio de las humanidades, parte esencial del conocimiento humano y de la formación del pensamiento crítico (no solo en el caso de la filosofía, sino también de la historia y de otras disciplinas que estudian elementos del pasado, como el latín y el griego, porque no se puede comprender el presente sin conocer el pasado), que no es rentable según el limitado concepto de rentabilidad actual. Como dice Carlos García Gual en este genial artículo, la democracia (una de verdad) necesita de las humanidades.
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26 jun 2011
De arte
Hace unos meses me encontraba yo comiendo plácidamente con mi amigo el poeta en la universidad. Como ocurre frecuentemente, hablábamos de literatura (bueno, eso era antes de que llegara la primavera, cuando se le revolucionaron las hormonas. Desde entonces nuestras conversaciones pasaron a versar, en muchos casos, sobre mujeres, técnicas de seducción de mujeres, razones por las cuales las mujeres que considera bellas están con tíos feos, las mujeres como fuente de inspiración, etc. Y lo mismo aplicado a los hombres.), y de la literatura pasamos a hablar de arte en general. No recuerdo el grueso de la conversación, pero sí la interesante conclusión a la que llegamos. Para hacer arte hace falta mierda (no literalmente... O quizás sí, en algún caso). No hay arte si no ha habido algo de mierda en tu vida. Si has sido siempre feliz, si nunca te has sentido desgraciado, atormentado o desesperado por la falta de sentido de la vida, si nunca has tenido problemas... No habrá arte. Quizás esto sea un poco radical, pero en la mayoría de los casos (que se me han ocurrido) se cumple (aunque seguro que habrá alguna excepción).
Ahí tenemos a Charles Bukowski (cuya novela La senda del perdedor estoy leyendo. Bastante recomendable), que pasó su infancia y parte de su adolescencia recibiendo palizas de su padre, que estaba en paro y que para no ser criticado por los vecinos cogía el coche todas las mañanas, pretendiendo que se iba a trabajar. Eran los años de la Depresión, y Bukowski tenía la cara, la espalda y el pecho llenos de horribles granos. Catulo vio como su Lesbia, a la que tanto amaba, se acostaba con media Roma. Machado vio morir a su amada Leonor, y años después vio la miseria y la muerte en la guerra, y los sueños de la República truncados; una de las dos Españas le heló el corazón. Beethoven se quedó sordo, y su amor por cierta viuda nunca pudo ser revelado. Dalí tuvo una madre sobreprotectora que le hizo convertirse en un perfecto inútil en cuestiones prácticas. Goya vio la devastación y el desastre que supuso la Guerra de la Independencia. Tolkien perdió a la mitad de sus amigos en las trincheras, durante la Gran Guerra. Mozart murió hundido en deudas, y en un momento en que su música apenas tenía reconocimiento. Estos son solo algunos ejemplos; me da rabia que no se me ocurra ninguno femenino.
Para crear hace falta mierda. Sin embargo, la ecuación no se cumple al revés: mierda en tu vida no implica que te conviertas en un artista. Si no, yo escribiría más y mejor, y compondría (algo).
Ahí tenemos a Charles Bukowski (cuya novela La senda del perdedor estoy leyendo. Bastante recomendable), que pasó su infancia y parte de su adolescencia recibiendo palizas de su padre, que estaba en paro y que para no ser criticado por los vecinos cogía el coche todas las mañanas, pretendiendo que se iba a trabajar. Eran los años de la Depresión, y Bukowski tenía la cara, la espalda y el pecho llenos de horribles granos. Catulo vio como su Lesbia, a la que tanto amaba, se acostaba con media Roma. Machado vio morir a su amada Leonor, y años después vio la miseria y la muerte en la guerra, y los sueños de la República truncados; una de las dos Españas le heló el corazón. Beethoven se quedó sordo, y su amor por cierta viuda nunca pudo ser revelado. Dalí tuvo una madre sobreprotectora que le hizo convertirse en un perfecto inútil en cuestiones prácticas. Goya vio la devastación y el desastre que supuso la Guerra de la Independencia. Tolkien perdió a la mitad de sus amigos en las trincheras, durante la Gran Guerra. Mozart murió hundido en deudas, y en un momento en que su música apenas tenía reconocimiento. Estos son solo algunos ejemplos; me da rabia que no se me ocurra ninguno femenino.
Para crear hace falta mierda. Sin embargo, la ecuación no se cumple al revés: mierda en tu vida no implica que te conviertas en un artista. Si no, yo escribiría más y mejor, y compondría (algo).
22 jun 2011
Commutationes
El calor estival de Madrid no es de ayuda a la inspiración, sino más bien al contrario. Uno tiene la sensación de que se le derriten las neuronas y de que el cerebro se le cae a trozos. Ni la noche te da descanso, y cuando corre el aire, parece que este viniera de la fragua de Hefesto, de tan calentorro que está. No quiero ni imaginar la tortura de los que deban estudiar ahora para los exámenes de junio o julio. Sin embargo, a veces, gracias a un refresco, una repentina ráfaga de aire o un paseo vespertino por el Retiro, uno encuentra el camino a un oasis de paz física y mental. Vaya, que pese al calor sigo cavilando y curioseando, como siempre.
Una reflexión que revolotea por mi cabeza en estos últimos días (o, más bien, en este último mes) trata sobre el cambio. O debería decir sobre los cambios, y más concretamente, sobre los que se han producido durante este último año, a pequeña y gran escala. Cuando nuestros padres los griegos empezaban a intentar dar una respuesta racional a las preguntas de la filosofía, Heráclito dijo "πάντα ρει". Todo fluye, el fundamento de todo es el cambio. El cambio es lo único eterno. Muchos filósofos han discutido a lo largo del tiempo esta tesis, sin darse cuenta quizá (aunque sospecho que sí) de que, irónicamente, el cambio está inscrito en la misma naturaleza de la filosofía. La filosofía (como, en cierto modo, la ciencia)s e ha ido construyendo a base de propuestas y contrapropuestas de diferentes escuelas: Platón decía que A, y entonces su discípulo Aristóteles decía que B; tiempo después llegaba un seguidor de Platón que decía que A', y le contradecía un filósofo aristotélico estableciendo que B', y así per secula seculorum (pensemos en la dialéctica Hobbes/Rousseau o en Kant, que escribió contra algunas de las tesis de Hume después de haberle leído, o en Nietzsche, que negó toda la filosofía occidental). Las ideas cambian siempre, o sea, el cambio permanece. Es una bella contradicción entre la naturaleza de la filosofía y los pensadores que rechazaban el cambio como fundamento de todo.
El hecho es que últimamente ha habido muchos cambios (supongo que los habrá siempre, pero yo los he notado especialmente ahora). En octubre de 2010 empecé la universidad, que es en verdad el "otro mundo" del que te hablan los profesores cuando terminan el bachillerato. Se abrió un mundo nuevo: nueva clase, nuevos profesores, nuevas asignaturas, nuevos compañeros y amigos (y retomé contacto con algunos viejos y muy cercanos), que ahora parecen haber estado ahí siempre. Pero también quería hablar de cambios a mayor escala. A principios de año, cuando este blog comenzaba a dar sus primeros pasos, los pueblos árabes se levantaron siguiendo el ejemplo de los tunecinos: ciudadanos de Egipto, Libia, Siria, Yemen y otros muchos se alzaron reclamando el derecho a decidir sobre sus países y sus vidas en una revolución que aún hoy sigue su curso. Mientras Europa resolvía solucionar la crisis con medidas neoliberales, en España, donde hasta hace dos meses yo era incapaz de imaginar una verdadera movilización, los ciudadanos salieron a las plazas de cada ciudad a expresar su indignación. Sol se convirtió en el centro de un movimiento de cuyo nacimiento yo, no sin cierto orgullo y morbo de historiadora, fui testigo. Aún queda mucho por hacer, pero ya se ha dado el primer paso, hemos reaccionado. Vivimos tiempos de cambio (o en los que el cambio es posible).
Os dejo esta reflexión mientras me cuezo al calorcito madrileño, soñando despierta con mi (ya muy próximo) viaje a Berlín.
Una reflexión que revolotea por mi cabeza en estos últimos días (o, más bien, en este último mes) trata sobre el cambio. O debería decir sobre los cambios, y más concretamente, sobre los que se han producido durante este último año, a pequeña y gran escala. Cuando nuestros padres los griegos empezaban a intentar dar una respuesta racional a las preguntas de la filosofía, Heráclito dijo "πάντα ρει". Todo fluye, el fundamento de todo es el cambio. El cambio es lo único eterno. Muchos filósofos han discutido a lo largo del tiempo esta tesis, sin darse cuenta quizá (aunque sospecho que sí) de que, irónicamente, el cambio está inscrito en la misma naturaleza de la filosofía. La filosofía (como, en cierto modo, la ciencia)s e ha ido construyendo a base de propuestas y contrapropuestas de diferentes escuelas: Platón decía que A, y entonces su discípulo Aristóteles decía que B; tiempo después llegaba un seguidor de Platón que decía que A', y le contradecía un filósofo aristotélico estableciendo que B', y así per secula seculorum (pensemos en la dialéctica Hobbes/Rousseau o en Kant, que escribió contra algunas de las tesis de Hume después de haberle leído, o en Nietzsche, que negó toda la filosofía occidental). Las ideas cambian siempre, o sea, el cambio permanece. Es una bella contradicción entre la naturaleza de la filosofía y los pensadores que rechazaban el cambio como fundamento de todo.
El hecho es que últimamente ha habido muchos cambios (supongo que los habrá siempre, pero yo los he notado especialmente ahora). En octubre de 2010 empecé la universidad, que es en verdad el "otro mundo" del que te hablan los profesores cuando terminan el bachillerato. Se abrió un mundo nuevo: nueva clase, nuevos profesores, nuevas asignaturas, nuevos compañeros y amigos (y retomé contacto con algunos viejos y muy cercanos), que ahora parecen haber estado ahí siempre. Pero también quería hablar de cambios a mayor escala. A principios de año, cuando este blog comenzaba a dar sus primeros pasos, los pueblos árabes se levantaron siguiendo el ejemplo de los tunecinos: ciudadanos de Egipto, Libia, Siria, Yemen y otros muchos se alzaron reclamando el derecho a decidir sobre sus países y sus vidas en una revolución que aún hoy sigue su curso. Mientras Europa resolvía solucionar la crisis con medidas neoliberales, en España, donde hasta hace dos meses yo era incapaz de imaginar una verdadera movilización, los ciudadanos salieron a las plazas de cada ciudad a expresar su indignación. Sol se convirtió en el centro de un movimiento de cuyo nacimiento yo, no sin cierto orgullo y morbo de historiadora, fui testigo. Aún queda mucho por hacer, pero ya se ha dado el primer paso, hemos reaccionado. Vivimos tiempos de cambio (o en los que el cambio es posible).
Os dejo esta reflexión mientras me cuezo al calorcito madrileño, soñando despierta con mi (ya muy próximo) viaje a Berlín.
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12 jun 2011
Quien lo probó lo sabe
Lope de Vega es uno de los ídolos literarios de mi amigo el poeta. Estudia su métrica, su forma de usar las figuras literarias, le pierden sus sonetos. Recita a menudo el siguiente poema del Fénix de los ingenios, arguyendo que es una muy buena definición de esa colección de sentimientos que los seres humanos llamamos comúnmente amor (a la altura y en la línea, aunque diferente, de la que hace Catulo en el poema que da título a este rincón). Y tiene más razón que un santo.
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
29 may 2011
Soluciones
Yo, por mi edad, nunca he corrido delante de los grises. Cuando mis padres y otros conocidos que lo vivieron me hablan de ello, me parece algo muy lejano, extraño a mí, imposible en estos días. Y sin embargo, los sucesos ocurridos en la Plaza de Cataluña anteayer me demuestran que estaba equivocada. Porque, al parecer, por muy Estado de derecho y del "bienestar" que seamos, el poder establecido puede utilizar la violencia policial contra un grupo de manifestantes pacíficos e irse, además, de rositas. Todo ello con una excusa estúpida, dicho sea de paso, lo que demuestra que nuestros políticos son, además de chorizos, más tontos que una piedra. No voy a decir nada más, porque mucha otra gente ya ha dicho (y muy bien dicho) lo que hay que decir sobre esto y esto. Es una vergüenza. Ayer leí a alguien diciendo algo que suscribo: cada vez me avergüenzo más de los políticos y me siento más orgullosa del pueblo.
***
En otro orden de cosas, creo que acierto al decir que las asambleas en los barrios celebradas ayer fueron un éxito. Yo, personalmente, acudí a la del mío, y volví muy contenta de la gran afluencia de gente, que no esperaba para nada en mi barrio. En unas horas conoceremos las decisiones de la asamblea de Sol sobre uno de los puntos más importantes que se discutieron ayer: ¿levantar o no levantar la acampada?
***
Con la acampada de Sol y los sucesos de las dos últimas semanas, no he tenido tiempo para tratar algo indignante que ocurrió también el 15 de mayo, pero en Oriente Medio. Nuestros amiguitos los israelíes volvieron a hacer de las suyas. Cada 15 de mayo los palestinos conmermoran la Nakba, la catástrofe, el exilio de cientos de miles de palestinos de su tierra en 1948, cuando se fundó el Estado de Israel con el beneplácito de las grandes potencias. Este año las cosas estaban especialmente calentitas por varias razones, a saber:
a) las revoluciones sucedidas en todo el mundo árabe, incluyendo en Siria, vecina de Israel que se dedica a usar diferentes métodos de represión muy violenta contra su propia población y donde viven muchos descendientes de palestinos exiliados.
b) la intención de la Autoridad Nacional palestina de pedir a la asamblea general de la ONU el reconocimiento de un Estado palestino independiente.
c) la tensión generada por la muerte de un palestino en una manifestación en Jerusalén. Se sospecha que pudo morir del impacto de una bala disparada por un israelí.
El día 15 muchos palestinos se manifestaron en los altos del Golán (la frontera de Israel con Siria y territorio ilegalmente ocupado por Israel), en la frontera con el Líbano, en Gaza y en Cisjordania, además de en Egipto y Jordania. Israel reaccionó con una de sus dos respuestas favoritas ante este tipo de episodios: flagrante violencia (la otra es joder cualquier intento de negociaciones de paz, especialmente si gobierna Likud: recordemos la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas el año 2000, tras la que se inició la segunda intifada).
Hubo violencia de todo tipo y para todos los gustos. Los exiliados palestinos que se manifestaban en la frontera con Siria penetraron en los altos del Golán, territorio ilegalmente retenido y ocupado por Israel, y los militares israelíes dispararon a mansalva contra ellos, para iniciar después una negociación y mandarlos de vuelta a casa; la protesta se saldó con cuatro muertos entre los manifestantes. En la frontera con el Líbano, los manifestantes recibieron tiros del ejército libanés y del israelí. Las ametralladoras de las torretas israelíes se cobraron la vida de un palestino (a pesar de que los militares israelíes aseguran que apuntaban a las piernas... ¡Y un cuerno!). En Gaza el ejército israelí repitió las instrucciones y disparó contra los manifestantes que se acercaban a la frontera. Por último, en Cisjordania los jóvenes palestinos tiraron piedras y cócteles molotov y los israelíes respondieron con gases lacrimógenos y pelotas de goma.
Una vez más se ha repetido la espiral de violencia palestinoisraelí. Si el conflicto es complicado ya de por sí, ahora se le añade el hecho de que el gobierno asesino de Bashar al-Assad lo está utilizando para desviar la atención de sus propios problemas internos. Es la estrategia más antigua del mundo: queridos ciudadanos sirios, Israel es malvada, así que dejaos de tanto pedir libertad y preocupaos de que Israel os devuelva lo que es vuestro y desaparezca. Quiero dejar muy claro que yo no apoyo para nada esto. Que Siria haya sido históricamente hogar de exiliados palestinos no quita de que al-Assad sea un asesino igual que lo es el Estado de Israel (que no todos sus ciudadanos; entre los israelíes hay gente coherente y consciente del problema, dispuesta a buscarle una solución verdadera y justa). Tampoco estoy a favor de la forma en que se manifestaron algunos jóvenes en Cisjordania, a pedrada limpia. Este tipo de protestas son absurdas, no llevan más que a una espiral de violencia y están inspiradas por otra de las organizaciones que se esfuerzan en joder cualquier intento de proceso de paz: Hamas. La juventud, y en general el pueblo palestino, no deberían guiarse por la violencia de estos yihadistas que han añadido a la lucha un componente religioso que no hace sino estropearla. La violencia no es la solución al conflicto; eso ha quedado más que demostrado. Sin embargo, la violencia de Hamas y las estrategias de Siria no justifican el despliegue de violencia de Israel esta y otras veces. Alguien me dijo una vez, de forma harto acertada, que la única diferencia entre Israel y Hamas es que la violencia de una está institucionalizada, legalizada, y la de la otra no. Hamas es un grupo terrorista, sí, pero sus métodos no distan mucho del Estado israelí (se conocen bien las torturas a prisioneros palestinos realizadas en Israel), al que sin embargo no se le considera terrorista. Porque la violencia es una forma legítima de defensa de un Estado democrático, aunque esta incluya tortura y métodos propios de una organización terrorista. Y mientras tanto, en el resto del mundo ningún organismo oficial dice ni mu (salvo la ONU, que por otro lado es bastante ineficaz, en alguna ocasión).
Al menos 14 palestinos muertos en enfrentamientos con el ejército israelí en el Día de la Nakba
'Nakba' de sangre
Ya es hora de que Palestina figure en el mapa
Israel convierte en un baño de sangre la 'nakba' palestina
Israel troops fire as marchers breach borders
The Palestinian 'Nakba' protests from several angles on YouTube
***
En otro orden de cosas, creo que acierto al decir que las asambleas en los barrios celebradas ayer fueron un éxito. Yo, personalmente, acudí a la del mío, y volví muy contenta de la gran afluencia de gente, que no esperaba para nada en mi barrio. En unas horas conoceremos las decisiones de la asamblea de Sol sobre uno de los puntos más importantes que se discutieron ayer: ¿levantar o no levantar la acampada?
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Con la acampada de Sol y los sucesos de las dos últimas semanas, no he tenido tiempo para tratar algo indignante que ocurrió también el 15 de mayo, pero en Oriente Medio. Nuestros amiguitos los israelíes volvieron a hacer de las suyas. Cada 15 de mayo los palestinos conmermoran la Nakba, la catástrofe, el exilio de cientos de miles de palestinos de su tierra en 1948, cuando se fundó el Estado de Israel con el beneplácito de las grandes potencias. Este año las cosas estaban especialmente calentitas por varias razones, a saber:
a) las revoluciones sucedidas en todo el mundo árabe, incluyendo en Siria, vecina de Israel que se dedica a usar diferentes métodos de represión muy violenta contra su propia población y donde viven muchos descendientes de palestinos exiliados.
b) la intención de la Autoridad Nacional palestina de pedir a la asamblea general de la ONU el reconocimiento de un Estado palestino independiente.
c) la tensión generada por la muerte de un palestino en una manifestación en Jerusalén. Se sospecha que pudo morir del impacto de una bala disparada por un israelí.
El día 15 muchos palestinos se manifestaron en los altos del Golán (la frontera de Israel con Siria y territorio ilegalmente ocupado por Israel), en la frontera con el Líbano, en Gaza y en Cisjordania, además de en Egipto y Jordania. Israel reaccionó con una de sus dos respuestas favoritas ante este tipo de episodios: flagrante violencia (la otra es joder cualquier intento de negociaciones de paz, especialmente si gobierna Likud: recordemos la visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas el año 2000, tras la que se inició la segunda intifada).
Hubo violencia de todo tipo y para todos los gustos. Los exiliados palestinos que se manifestaban en la frontera con Siria penetraron en los altos del Golán, territorio ilegalmente retenido y ocupado por Israel, y los militares israelíes dispararon a mansalva contra ellos, para iniciar después una negociación y mandarlos de vuelta a casa; la protesta se saldó con cuatro muertos entre los manifestantes. En la frontera con el Líbano, los manifestantes recibieron tiros del ejército libanés y del israelí. Las ametralladoras de las torretas israelíes se cobraron la vida de un palestino (a pesar de que los militares israelíes aseguran que apuntaban a las piernas... ¡Y un cuerno!). En Gaza el ejército israelí repitió las instrucciones y disparó contra los manifestantes que se acercaban a la frontera. Por último, en Cisjordania los jóvenes palestinos tiraron piedras y cócteles molotov y los israelíes respondieron con gases lacrimógenos y pelotas de goma.
Una vez más se ha repetido la espiral de violencia palestinoisraelí. Si el conflicto es complicado ya de por sí, ahora se le añade el hecho de que el gobierno asesino de Bashar al-Assad lo está utilizando para desviar la atención de sus propios problemas internos. Es la estrategia más antigua del mundo: queridos ciudadanos sirios, Israel es malvada, así que dejaos de tanto pedir libertad y preocupaos de que Israel os devuelva lo que es vuestro y desaparezca. Quiero dejar muy claro que yo no apoyo para nada esto. Que Siria haya sido históricamente hogar de exiliados palestinos no quita de que al-Assad sea un asesino igual que lo es el Estado de Israel (que no todos sus ciudadanos; entre los israelíes hay gente coherente y consciente del problema, dispuesta a buscarle una solución verdadera y justa). Tampoco estoy a favor de la forma en que se manifestaron algunos jóvenes en Cisjordania, a pedrada limpia. Este tipo de protestas son absurdas, no llevan más que a una espiral de violencia y están inspiradas por otra de las organizaciones que se esfuerzan en joder cualquier intento de proceso de paz: Hamas. La juventud, y en general el pueblo palestino, no deberían guiarse por la violencia de estos yihadistas que han añadido a la lucha un componente religioso que no hace sino estropearla. La violencia no es la solución al conflicto; eso ha quedado más que demostrado. Sin embargo, la violencia de Hamas y las estrategias de Siria no justifican el despliegue de violencia de Israel esta y otras veces. Alguien me dijo una vez, de forma harto acertada, que la única diferencia entre Israel y Hamas es que la violencia de una está institucionalizada, legalizada, y la de la otra no. Hamas es un grupo terrorista, sí, pero sus métodos no distan mucho del Estado israelí (se conocen bien las torturas a prisioneros palestinos realizadas en Israel), al que sin embargo no se le considera terrorista. Porque la violencia es una forma legítima de defensa de un Estado democrático, aunque esta incluya tortura y métodos propios de una organización terrorista. Y mientras tanto, en el resto del mundo ningún organismo oficial dice ni mu (salvo la ONU, que por otro lado es bastante ineficaz, en alguna ocasión).
Al menos 14 palestinos muertos en enfrentamientos con el ejército israelí en el Día de la Nakba
'Nakba' de sangre
Ya es hora de que Palestina figure en el mapa
Israel convierte en un baño de sangre la 'nakba' palestina
Israel troops fire as marchers breach borders
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22 may 2011
La clave está en Sol
No estaría mal que la clase política aprendiera a comportarse y a hacer las cosas como las hacen los que acampan en Sol. La única bandera que enarbola este movimiento es la del respeto, respeto a todos los que quieran acercarse para unirse a la protesta ciudadana y enriquecerla con su opinión. El humor, a pesar del clima de indignación que inspira la protesta, también está en el aire: si viene la policía, sacamos las uvas y les felicitamos el año nuevo. Espero que tras las elecciones el movimiento continúe, y nada parece indicar lo contrario. En algunos barrios de Madrid ya hay asambleas programadas para el sábado 28. Creo que es la primera vez en mi vida que tengo la sensación de formar parte de la Historia, y no me perderé la asamblea de mi barrio.
¡La voz del pueblo nunca será ilegal!
No somos antisistema, el sistema es anti nosotros.
Sol TV
¡La voz del pueblo nunca será ilegal!
No somos antisistema, el sistema es anti nosotros.
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21 may 2011
The Times They Are a-Changin'
Odio que los viernes por la noche la gente haga botellón enfrente de mi casa. Pero eso hoy me importa menos. Terminados los exámenes, he podido ir por fin a Sol. Y lo que hay en Sol es impresionante.

¡No, no, no nos representan!
Los tiempos están cambiando. Ojalá el cambio sea posible.
Personas de toda edad y condición en un movimiento de protesta ciudadana que no se define por la fidelidad a ningún partido.

Una protesta que sorprende por su genial organización. Existen varias comisiones, cada una encargada de una cosa. Reinan el civismo y el respeto, valores que los organizadores piden a todo el que se sume a la protesta. Les entrevistan los de Intereconomía, buscando provocarles, y ellos les descolocan sin despeinarse y responder a sus provocaciones. Piden que por favor la gente no vaya a montarla, porque es una protesta pacífica. Que no se lleve alcohol, mejor agua, para hidratarse.

Más de 300 ciudades en todo el mundo y ya 160 solo en España donde el pueblo se ha echado a la calle para pedir pacíficamente cambios en un sistema que en muchos aspectos beneficia a unos pocos y jode a la mayoría. En el que, como dice Marcuse en El hombre unidimensional, nos creemos muy libres pero, paradójicamente, no lo somos.

Una protesta que sorprende por su genial organización. Existen varias comisiones, cada una encargada de una cosa. Reinan el civismo y el respeto, valores que los organizadores piden a todo el que se sume a la protesta. Les entrevistan los de Intereconomía, buscando provocarles, y ellos les descolocan sin despeinarse y responder a sus provocaciones. Piden que por favor la gente no vaya a montarla, porque es una protesta pacífica. Que no se lleve alcohol, mejor agua, para hidratarse.
Más de 300 ciudades en todo el mundo y ya 160 solo en España donde el pueblo se ha echado a la calle para pedir pacíficamente cambios en un sistema que en muchos aspectos beneficia a unos pocos y jode a la mayoría. En el que, como dice Marcuse en El hombre unidimensional, nos creemos muy libres pero, paradójicamente, no lo somos.
La puerta del Sol de Madrid entera sentada y en completo silencio por un minuto sí que no tiene precio.
No sé si la protesta servirá de algo de cara a las elecciones de mañana (no puedo evitar guardar cierto escepticismo), pero desde luego creo que tendrá repercusiones a largo plazo, que esto es el principio de algo. Ya solo el hecho de que tantos ciudadanos se hayan reunido para protestar en tanto que ciudadanos, sin atender a opciones políticas, me parece importantísimo. He sentido mucha alegría al ver que no solo no toda la sociedad está aborregada, sino que, al contrario, hay mucha más gente crítica con el sistema de lo que yo creía, y con ganas de cambiarlo. A lo largo de los treinta años de democracia en España, nunca se había producido un movimiento de estas dimensiones contra la naturaleza del sistema, aunque sí para protestar contra las políticas de gobiernos en concreto o contra el terrorismo (el no a la guerra en 2003, un montón de huelgas durante los gobiernos de Felipe González, la manifestación contra ETA tras el secuestro de Miguel Ángel Blanco). Quizás sea un sentimiento infantil, pero me siento orgullosa de haber estado ahí, guardando silencio y agitando mis manos, y después mis llaves. Ahora toca descansar después de una dura semana de estudio, pero mañana hay que volver a Sol.
No sé si la protesta servirá de algo de cara a las elecciones de mañana (no puedo evitar guardar cierto escepticismo), pero desde luego creo que tendrá repercusiones a largo plazo, que esto es el principio de algo. Ya solo el hecho de que tantos ciudadanos se hayan reunido para protestar en tanto que ciudadanos, sin atender a opciones políticas, me parece importantísimo. He sentido mucha alegría al ver que no solo no toda la sociedad está aborregada, sino que, al contrario, hay mucha más gente crítica con el sistema de lo que yo creía, y con ganas de cambiarlo. A lo largo de los treinta años de democracia en España, nunca se había producido un movimiento de estas dimensiones contra la naturaleza del sistema, aunque sí para protestar contra las políticas de gobiernos en concreto o contra el terrorismo (el no a la guerra en 2003, un montón de huelgas durante los gobiernos de Felipe González, la manifestación contra ETA tras el secuestro de Miguel Ángel Blanco). Quizás sea un sentimiento infantil, pero me siento orgullosa de haber estado ahí, guardando silencio y agitando mis manos, y después mis llaves. Ahora toca descansar después de una dura semana de estudio, pero mañana hay que volver a Sol.
¡No, no, no nos representan!
Los tiempos están cambiando. Ojalá el cambio sea posible.
P.D.: si queréis enteraros mejor de lo que dicen y quieren exactamente los que acampan ahora mismo en ciudades de todo el mundo, os recomiendo que os paséis por Sapere Aude, donde su autora lo explica de forma clara.
P. P. D.: Nobody expects the spanish revolution! xD
P. P. D.: Nobody expects the spanish revolution! xD
Etiquetas:
Actualidad,
Historia,
Spanish revolution
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