24 abr 2011

Permanencias

Festival de Opet, Egipto, c. 1400 a.C.

Semana Santa, Cáceres, 2011

Mi profesora de Historia del Arte en Bachillerato solía insistirnos mucho en las conexiones existentes entre el arte de distintos periodos de la Historia. Esto no era siempre solo un rasgo que añadir en el examen.

En el antiguo Egipto, durante el festival de Opet, la estatua del dios Amón era llevada en procesión sobre una barca sagrada desde el templo de Karnak hasta el de Luxor, y a los pocos días la estatua era devuelta a Karnak por el río Nilo. La procesión cosechaba un gran seguimiento por parte de los tebanos.

Hoy en día, en España, durante la Semana Santa se sacan imágenes de vírgenes y Cristos varios, y la gente se agolpa en las calles igual que los tebanos durante el festival de Opet. Las actuales procesiones no son, pues, nada original.

Es curioso ver, una vez más, como a pesar del paso del tiempo, hay cosas del ser humano y de las sociedades que no cambian.

17 abr 2011

Un poco más cerca del agujero hobbit



Después de años oyendo rumores sobre quién iba a dirigir El Hobbit, cuándo iba a empezar el rodaje, o quiénes iban a interpretar a los trece enanos, ves esto y se te hace la boca agua. Te olvidas del desastre que hace unos meses pareció retrasar aún más y piensas en amenizar la espera releyendo las aventuras de Bilbo. Y disfrutando de esto, y de esto que ya está a la vuelta de la esquina.

En un agujero en el suelo vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad. [...]
Este hobbit era un hobbit acomodado, y se apellidaba Bolsón
. [...] Ésta es la historia de cómo un Bolsón tuvo una aventura, y se encontró a sí mismo haciendo y diciendo cosas por completo inesperadas. Podría haber perdido el respeto de los vecinos, pero ganó... Bueno, ya veréis si al final ganó algo.
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16 abr 2011

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Lo peor que te puede pasar es que pierdas el respeto por ti mismo. La dignidad.

12 abr 2011

La globalización: ¿un invento nuevo?

El instituto donde cursé el bachillerato tiene muchas cosas buenas. Una es la tradición de invitar, con motivo de los premios a las mejores notas en Latín y Griego de la promoción anterior, a un estudioso del mundo clásico a dar una conferencia a los alumnos del instituto. Los dos últimos años he acudido a la conferencia como escuchante; hoy he tenido la suerte y el orgullo de acudir como una de las premiadas. Otra gran suerte ha sido escuchar las palabras que el conferenciante de este año, el profesor Bernardo Souvirón, nos ha dirigido hoy. El último sueño de Roma: la globalización, ha sido el tema elegido por el autor de Hijos de Homero (libro que, si no habéis leído, os recomiendo encarecidamente) para su intervención. Sobra decir que me ha encantado, y que el profesor en persona es aún mejor en Radio Nacional. La conferencia ha sido un recorrido por los experimentos globalizadores (o intentos de universalizar) de diferentes momentos de la Antigüedad. Ha sido genial la reflexión sobre el sueño globalizador de Roma que nos ha planteado. En el siglo I, no solo los nacidos en Roma podían decirse romanos; también los nacidos en Emerita Augusta o Siria. (evidentemente, esto hay que mirarlo en su contexto: esto no se aplicaba a los esclavos. Solo los hombres libres podían ser considerados romanos. Aún así, sigue siendo un gran paso plantearse aunar a todos los hombres bajo un mismo derecho y una misma administración, ). Pero no solo era eso, es que Roma se preocupaba por cuidar ese sueño de globalización, por permitir, en la unidad, la diversidad. En los lugares que fueron, tiempo ha, parte del imperio, quedan restos de la administración que Roma se preocupaba de establecer en las provincias: acueductos, teatros, termas, carreteras (en este punto no he podido evitar acordarme de esto). Sin embargo, y aquí viene lo que más me ha gustado, ¿qué queda en Vietnam o Irak de los imperio que han pretendido que llevaban la democracia a dichos lugares? Nada. El sueño globalizador de los imperios francés e inglés y de los Estados Unidos es muy diferente al que pretendió Roma, aunque éste fracasara. También han sido interesantes las consideraciones sobre el particular concepto de democracia que tenían los atenienses ,basadas en un texto de Tucídides, y una observación, también sacada de Tucídides, que ha hecho el profesor Souvirón: la guerra es una feroz maestra; ha sido la maestra de Occidente desde antes de la época de Homero. Sin embargo, esto no significa que la paz sea un sueño. En fin, no se me ocurre una forma mejor de demostrar que no hemos cambiado tanto en dos mil años y de enlazar el mundo antiguo con el actual.

10 abr 2011

El Coliseo, en manos de una empresa de zapatos

Berlusconi abre sus brazos a la privatización del Coliseo romano

Al ver los derroteros por los que va este mundo, una no sabe si reírse o llorar. Una de las noticias surrealistas de esta semana es que Berlusconi, el mafioso italiano número uno, ha vendido el Coliseo, símbolo de Roma y primera cosa en la que muchos piensan cuando le hablan del Imperio romano. No ha vendido el edificio, pero sí los derechos sobre el Coliseo, a cambio del dinero necesario (o mejor dicho, del dinero que ahora se estima necesario) para su restauración. Ahora la empresa en cuestión cobrará cada vez que se utilice una imagen del Coliseo, y además tendrá el derecho a organizar eventos en él (se me ponen los pelos de punta al imaginar a los ejecutivos de turno de fiesta en el anfiteatro Flavio). Este tipo de cosas solo pueden pasar en un mundo como el actual. ¿Irá también el dinero de las entradas al bolsillo del dueño de la empresa? Me dan arcadas solo de pensarlo. Ahora hasta la investigación, el ansia por saber y la cultura benefician al mercado. El sueño del sistema neoliberal. Y nadie dice nada, porque es más cómodo dejarse llevar por el sistema. Es un sistema perfectamente calculado: el Estado, controlado casi siempre por el mercado, pone el dinero para formar imbéciles sin espíritu crítico que dedican su vida a vegetar delante de la tele, a asentir y a comprar, recuperando así el mercado el dinero invertido.

¿No deberíamos indignarnos?

28 mar 2011

¿Latín y griego? ¿Y eso para qué sirve?

Cómo ser neoliberal y gilipollas

Hoy, niños, hemos aprendido que tener un puesto en el gobierno y una licenciatura en Medicina (o en cualquier otra cosa, ya sea "de letras o de ciencias") no implica que no seamos incultos y, sobre todo, gilipollas. Y que, en un mundo donde el neoliberalismo gana cada vez más terreno, ahora resulta que el Estado solo debe ayudar a quien quiera estudiar por razones de mercado. Por y para el mercado. Y claro, hay algunas profesiones que no sirven para eso. Partiendo de que solo hay que estudiar disciplinas que favorezcan al mercado, se deberían suprimir de los colegios e institutos las asignaturas de Literatura, Filosofía, Historia, Historia del Arte, Música y también, obviamente, Latín y Griego. Y Física o Matemáticas no se estudiarían por la pasión que el estudiante sepa por el conocimiento, sino porque pueden producir elementos rentables. ¿Y para qué formar un espíritu crítico mediante la lectura o la escritura de textos? ¿Para qué conocer nuestra Historia? ¡Si el mercado lo resolverá todo!

16 mar 2011

Con la Iglesia hemos topado, Sancho amigo... Y otras cavilaciones

No es que se haya producido una sequía de ideas en mi cerebro, no. Más bien al contrario, me pasa lo de siempre: muchas ideas, pero poco tiempo para escribirlas o poca idea de cómo hacerlo. Tengo tantas cosas que contar, y me cuesta tanto...

El caso es que una no puede ir una mañana a la universidad tan tranquila sin que le asalten noticias como esta.Ya había oído tiempo ha que el arzobispado de Madrid quería convertir los jardines de las Vistillas en una especie de Vaticanolandia. En ese momento pensé que las autoridades pertinentes no lo permitirían y lo pararían, así que me olvidé del asunto. Craso error, adjudicable, yo creo, a la inocencia que a veces me caracteriza. La Iglesia se pasó por el forro (la recurrió) la anulación de la modificación del Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento que permitía llevar a cabo la obra en las Vistillas. Sin embargo, desde el arzobispado "aseguran que actuaron con licencia municipal, pero el Ayuntamiento lo niega". O sea, que encima de acometer una obra para la que no tienen permiso, van y tienen el morro de prometer que lo hacían con el beneplácito del Ayuntamiento. Si todo se quedara ahí, me enfadaría, pero hasta cierto punto entendería la actuación al ser su autora la Iglesia. Pero es que la cosa no se queda ahí, si no que además han sepultado uno de los pocos tramos conservados de la cerca que rodeaba Madrid durante el reinado de Felipe IV, licencia en mano según ellos. Y su plan era construir en toda la zona de los jardines de las Vistillas, las inmediaciones del seminario de Madrid y en los jardines del seminario, que en su día fueron los de los Duques de Osuna, o sea, uno de los pocos vestigios del Madrid de la primera Edad Moderna que quedan. La Iglesia es una institución que me produce rechazo, pero siempre he tenido que admitir que el patrimonio histórico que conserva lo conserva bien, por eso me ha parecido tan alucinante que hayan enterrado tan tranquilamente un trozo de muro del Madrid del Siglo de Oro para empezar a construir su mini Vaticano de mierda. Por suerte les han parado los pies (por el momento, porque sabiendo quién está en el gobierno de Madrid, no me extrañaría que hicieran más caso a la Iglesia que a los vecinos de la zona que se quejan de la acción del arzobispado). En palabras del loco hidalgo castellano: ¡Con la Iglesia hemos topado!

Iba a dejar esta entrada ahí, pero hace un rato he leído que la OTAN se prepara para lanzar un ataque a Libia después de que ayer la ONU publicara una resolución en la que permitía la acción. Algunos dicen que por fin. Yo misma lo digo. Pero después no puedo evitar preguntarme si Occidente está haciendo bien. Veo bastante claro que Libia estará mejor sin Gadafi, aunque no sepamos qué va a venir después. Y para que Gadafi se vaya de Libia, hay que apoyar a los rebeldes. Hasta ahí bien. Pero, ¿y después? Quiero decir, ¿se quedará en un mero apoyo militar?, o, si Gadafi es derrocado, ¿querrán Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y otros países seguir interviniendo? ¿Dejarán la elección de un nuevo gobierno a los libios o pondrán allí un títere que les asegure el petróleo barato y de buena calidad? Es, al menos, preocupante. Con esto no quiero decir que crea que los rebeldes no deban recibir ayuda, de hecho ya podrían haberla recibido antes. Lo que pienso es que los países que presten ese apoyo deben, una vez sea derrocado Gadafi, abandonar el territorio libio y dejar que el pueblo elija libremente a sus gobernantes. Y que no pase lo que pasó en Argelia cuando se legalizó el pluripartidismo, Occidente aplaudió, ganó las elecciones un partido islamista, y, paradójicamente, Occidente respiró tranquilo cuando el ejército argelino declaró el estado de excepción e impidó al partido ganador ejercer el poder, dando lugar a una larga guerra civil. Que aquí en Occidente nos metemos en los asuntos de los demás alegando que queremos extender la democracia por todo el mundo (ese es, por ejemplo, el argumento preferido de Estados Unidos), pero si los demás toman decisiones que les favorecen pero que a nosotros no nos gustan, nos permitimos el lujo de intervenir. Las intervenciones exteriores solo son lícitas en casos en que los gobernantes oprimen claramente al pueblo, o al menos así debería ser. Que Libia no se convierta en otro Irak, por favor.

No podría terminar esta entrada sin decir algo de Japón. También es un tema complicado. Sin entrar ya en el tema del terremoto y el tsunami (me quito el sombrero ante el civismo y la calma que son capaces de mantener los japoneses), ¿se va a convertir realmente esta en la mayor catástrofe nuclear de la Historia? A mi alrededor tengo personas de las dos opiniones y de opiniones intermedias. Mis padres son físicos, así que sus explicaciones me permiten hacerme una idea de lo que supone la fusión del núcleo y el escape de radiactividad. El otro día tuve un momento de pánico al pensar que el viento podía llevarse parte de la radiactividad que están dejando salir los reactores de Fukushima hasta Tokio. ¿Cómo narices evacuarían a tanta gente? Sin embargo, otros dicen que los niveles de radiación no son especialmente altos, y que, realmente, es poco probable que el accidente afecte a más allá de 30 km alrededor de la central. Unos hablan de apocalipsis (un poco exagerado, creo yo), otros dicen que los niveles de radiación todavía no son perjudiciales para la salud. Ayer un amigo me dijo muy seguro que se estaba exagerando mucho lo que pasaba, que en realidad solo una provincia de Japón se había visto afectada por el accidente nuclear, el terremoto y el tsunami. Una ya no sabe qué creer. Lo que sí que se ve bastante claro estos días es que estos sucesos vuelven a poner sobre la mesa el tema de la energía nuclear. A mí, desde que empecé a entender algo (muy poco, por desgracia) de física, mis padres me han explicado que las centrales nucleares producen bastante más energía que cualquier otra fuente. También me han dejado muy claro que, en la otra cara de la moneda, la nuclear de fisión es una de las energías más peligrosas de todas (aún recuerdo los documentales del 2006 sobre el 20 aniversario de Chernóbil, se me helaba la sangre). Sin embargo, la de fusión, en la que casi nadie invierte dinero (porque producir una fusión es bastante más complicado que producir una fisión, y, por tanto, conlleva una infraestructura más complicada y cara), es limpia, y con la producción que una nuclear de fusión tendría podríamos prescindir de varias centrales térmicas, que son bastante contaminantes (ahora se está construyendo la primera central de fusión nuclear en el sur de Francia). También está el tema de las renovables, en las que tampoco se invierte demasiado dinero por lo caros que son los paneles solares o los aerogeneradores. Ahora se vuelve a hablar de cerrar las centrales nucleares de fisión. La pregunta es: ¿estamos dispuestos a reducir nuestro consumo energético? Porque, si cerramos las nucleares (como yo creo que habría que hacer), habrá que reducir el consumo energético, ya que dichas centrales cubren más o menos un 20% de la demanda energética en España. Habría que replantearse, si se cierran las nucleares, en qué urge más que el Estado se gaste el dinero de sus ciudadanos: ¿en energías renovables, menos productivas pero más limpias, y en proyectos sobre la fusión nuclear, o en las terriblemente necesarias autopistas (siempre me he preguntado cómo, con el buen transporte que hay en España, por qué hay familias con dos y hasta tres coches)?

El mundo está loco. Siempre lo ha estado, pero creo que conforme voy creciendo, voy entendiéndolo. Me doy cuenta de cosas que antes no percibía. Si ahora tuviera 7 años, sería menos consciente de la cantidad de cosas de están ocurriendo ahora mismo, todas a la vez, todas rápido. Si hasta ayer me preguntaron que qué opinaba como historiadora (traté de que no se me notara demasiado, pero me encantó esto de que ya me traten como historiadora cuando todavía estoy en primero) de las revueltas que se están produciendo en el mundo árabe. Vivimos en un mundo que se mueve, y con él las personas, a una velocidad vertiginosa.

20 feb 2011

Recuerdos de infancia

El otro día, por la tarde, estaba volviendo a casa y llovía. En ese momento me vino a la cabeza un poema de Machado que solía hacernos leer mi maestro de quinto y sexto de primaria:
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección :
mil veces ciento, cien mil,
mil veces mil, un millón.

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.
Ese recuerdo me llevó inevitablemente a otro, y a otro. Mis maestros de primaria fueron los principales culpables (junto con mis padres) de que empezaran a gustarme la literatura y la escritura. Nos mandaban escribir historias y cuentos muy a menudo, y no eran pocos los libros que nos mandaban leer y los poemas que debíamos memorizar. En el último o el penúltimo curso tuve que memorizar El ciprés de Silos, de Gerardo Diego (mi profesor era de Santo Domingo de Silos, por eso nos insistió tanto). Todavía recuerdo una tarde con mi abuela, tratando de aprendérmelo para recitarlo en clase, como hace ahora mi prima cada vez que la veo cuando voy a darle clase de guitarra.
Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.
A mi maestro le gustaban mucho los árboles y Castilla, y por eso nos mandó aprender también A un olmo seco, de Antonio Machado. Es curioso lo vívidos que aparecen esos recuerdos de mis primeros contactos con la literatura en mi memoria.

8 feb 2011

Antisemita y nazi

Una ve esto y se sube por las paredes.

A mí Trinidad Jiménez me la refanfinfla, ni me va ni me viene. Lo que no me la refanfinfla es que la gente use mal la lengua y se invente falacias (en eso los sionistas son expertos). Sobre todo cuando ves que hay gente que se las cree.

Vayamos por partes. ¿Qué es eso de llamar antisemita a una señora que no ha proferido una sola palabra en contra de los judíos? Eso suponiendo que tomemos como significado de antisemita el que ahora le da todo el mundo. Este tema es interesante. Veamos que dice la RAE respecto a la palabra semita:

semita (1).

1. adj. Según la tradición bíblica, descendiente de Sem. U. m. c. s.

2. adj. Se dice de los árabes, hebreos y otros pueblos. U. m. c. s.

3. adj. Perteneciente o relativo a estos pueblos.

He resaltado la segunda acepción de semita por ser la que más concierne al tema que trato. Bien. Podríamos entrar a discutir sobre la definición de pueblo según épocas y pensamientos, pero creo que ahora no viene mucho al caso. Según esto, podriamos decir que los semitas son los hebreos, pero también los árabes (y otros pueblos). Los árabes son los naturales de Arabia, y, generalizando, de Oriente Medio (aunque no todos, los turcos y los iraníes o persas no), entre los cuales encontramos practicantes de variadas religiones (que tradicionalmente han sido la cristiana, la judía y la musulmana) e incluso ateos. No es muy difícil deducir de ello que, entonces, el antisemita será el enemigo de cualquiera de estos pueblos (hebreos, árabes y otros). No obstante, la RAE no opina lo mismo:

antisemita.

1. adj. Enemigo de la raza hebrea, de su cultura o de su influencia. Apl. a pers., u. t. c. s.


Es curioso, pero el hecho es que la lengua no tiene por qué ser siempre lógica; la lengua está viva y los hablantes la moldeamos continuamente. En el uso habitual del castellano, el antisemita es aquél que está en contra de la raza hebrea (hm, yo pensé que la raza era la humana, pero bueno...). Yo no soy una estudiosa del castellano y no voy a meterme a rebatir las resoluciones de los académicos, pero no estoy de acuerdo con esta acepción de antisemita.

De todas formas, supongamos que el antisemita es el enemigo del judío. Los señores que han insultado a la ministra la acusaban de odiar a Israel. Como ella misma ha dicho, todo el mundo tiene derecho a expresar su opinión (aunque en concreto la de estos señores sería muy discutible, porque vale, sí, la cooperación española trabaja ayudando a los palestinos en Hebrón y en otros lugares, pero España no es precisamente uno de los países más críticos con Israel), pero creo que si vas a decir tonterías sin sentido y a no ser consecuente con lo que dices, mejor te callas. Porque hemos quedado en que el antisemita es el que odia a los judíos, no a los israelíes, y a ella la acusaban de odiar a Israel, así que deberían haberla llamado algo así como anti-israelí. Para mí los judíos y el Estado de Israel que se fundó en 1948 no son la misma cosa. Porque muchos judíos defienden Israel, pero otros no. Otros critican el sionismo y sobre todo las acciones contra los palestinos llevadas a cabo por los gobiernos que se han ido sucediendo desde la fundación del Estado judío en Israel. Comento este episodio porque a mí me han llamado antisemita por llevar una palestina al cuello, y he tenido que explicar a los que así me tildaban (a parte de que la palestina ya era usada en la región mucho antes de que empezara el conflicto entre palestinos e israelíes) que yo no tengo nada en contra de los judíos, sino de Israel y del sionismo. Me molesta mucho la gente que hace comentarios al tun-tun sin saber de qué está hablando. Y también me molestan los que, de forma anacrónica, recurren a un pasado lejano y a unas ideas que se ajustan a ese pasado pero no al presente para decir "oh, pobrecitos nosotros", tal y como hacían esta mañana los increpadores de la ministra de Exteriores:

Los colonos mostraban pancartas en español en las que se podía leer: "Hace más de 500 años España echo a los judíos a Hebrón, la pregunta es si ahora nos quieren echar también de Hebrón". (extraído de la página de RTVE citada al principio)

También me han llamado nazi por llevar la palestina, demostrando la gran mayoría de la gente no solo no tiene ni puñetera idea de historia, sino que además tampoco se entera de nada de lo que pasa en el mundo en el que vive. Por otro lado, no es raro que ciudadanos de un Estado cuya existencia se debe al arrepentimiento de los Aliados al final de la Segunda Guerra Mundial ante la monstruosa matanza de judíos que había llevado a cabo el nacionalsocialismo (y a otros factores, como los chanchullos que se trajo entre manos el Imperio británico tras la Primera Guerra Mundial con los sionistas y con los árabes) acusen de nazi (y antisemita) a todo aquél que ose ir en su contra; al fin y al cabo el Holocausto es uno de los argumentos favoritos de Israel a la hora de excusarse (sobre el uso político de la memoria del Holocausto a lo largo de la historia de Israel recomiendo el capítulo 8 del libro de Peter Novick Judíos, ¿vergüenza o victimismo?). Sin embargo, yo propondría a los israelíes, especialmente a sus sucesivos gobiernos y a su ejército que se miraran al espejo y que se preguntaran si no se han convertido en una nueva forma de nazismo. El cuatrimestre pasado tuve que leer para clase La lengua del Tercer Reich, en uno de cuyos capítulos Klemperer, su autor, se sorprendía ante el alarmante parecido entre las ideas de Herlz, el ideólogo del sionismo, y las de Hitler (incluso llega a proponer la posibilidad de que, durante sus años en Viena, Hitler llegara a oír o a leer a Herlz). Los responsables del Estado de Israel han llevado las ideas de Herlz al extremo (Herlz creía que el judío era el pueblo elegido, pero no creo que afirmara en ningún momento que era necesario masacrar a los palestinos) y se han convertido en unos nuevos nazis, solo que ellos en lugar de masacrar judíos maltratan a los que les impedían imponer su Estado. Los nazis metían a los judíos en campos de concentración, y el Estado de Israel obliga a buena parte de los palestinos a vivir concentrados en la Franja de Gaza y Cisjordania, rodeados en el caso de esta última región por un muro construido con fines "antiterroristas" y vigilado constantemente por el ejército israelí. Eso por decir algo. No veo tanta diferencia entre unos y otros. Quizás Israel debería preguntarse quién es verdaderamente nazi.

1 feb 2011

Legitimidades

Hace poco leí un libro de Amin Maalouf, El desajuste del mundo, en el que su autor dedica parte de sus explicaciones a la importancia capital que tiene la legitimidad para cualquier régimen. Curiosamente, Maalouf ejemplificaba sus explicaciones con el caso de Egipto durante el gobierno de Gamal Abdel Nasser. Este hombre se convirtió en el héroe de las poblaciones de los países árabes, del movimiento panárabe y de los opositores al sionismo y al control occidental cuando plantó cara a Francia e Inglaterra, y con ellos a Israel, al resolver la nacionalización del canal de Suez. En su libro, Maalouf cuenta cómo poco a poco fue perdiendo la legitimidad que le había dado ese hecho, hasta que ésta desapareció por completo cuando las tropas israelíes masacraron a las egipcias en la Guerra de los Seis Días. Desde entonces, e incluso se podría decir que desde antes (desde la descolonización comenzada tras la Segunda Guerra Mundial), el mundo árabe, en lugar de continuar el camino hacia una independencia cada vez mayor y una mejora de la vida de sus gentes, se ha ido enzarzando cada vez más en conflictos varios. Edward Said explica, y aquí lo refiero de forma muy simplificada, que el retraso de una parte del globo terráqueo que hace tan solo unos siglos era su centro y, desde luego, más avanzada que Occidente en muchos aspectos, tiene mucho que ver con el autoconvencimiento del pueblo árabe de su propia inferioridad. Amin Maalouf aduce que el pueblo árabe está embargado por el odio, por un odio que tiene una doble dimensión: odio hacia las potencias occidentales que los han ocupado y humillado, pero también odio hacia ellos mismos, por su impotencia ante las ocupaciones occidentales y ante Israel, un país que en 1967 pudo derrotar a una coalición de países árabes, países que hasta hace no tantos siglos habían formado parte de un poderoso imperio al que pocos se atrevían a soplar.



En este principio de 2011 estamos siendo testigos de unas revueltas que, si dieran lugar a cambios y transiciones bien llevadas a cabo, podrían significar importantes transformaciones en el mundo árabe. Primero Ben Alí en Túnez y ahora Mubarak en Egipto, estos líderes han perdido, como Nasser, su legitimidad. Hasta el presidente de los Estados Unidos le ha pedido al presidente de Egipto que dimita para que se pueda producir una transición a un sistema democrático de verdad y no solo de boquilla. Antes de ayer leí a un analista diplomático que decía, además, que la marcha de Mubarak, que, en palabras de los sionistas israelíes, es un "amigo", podría significar el fin del bloqueo de Gaza. No estoy segura de esto y tampoco sé qué opinarían los Estados Unidos de ello, pero desde luego está claro que el cambio en Egipto sería una oportunidad para el cambio en Oriente Medio. No puedo evitar querer ser optimista y pensar que quizás se pueda producir ahora lo que no se produjo ni tras las independencias de algunos países árabes tras la Primera Guerra Mundial ni tras la descolonización, es decir, el momento en el que los ciudadanos de los países árabes sean los que pasen a ocuparse de sus propios asuntos. Pero tampoco puedo evitar pensar que va a ser un cambio muy difícil. Egipto podría convertirse en una república islámica al estilo de Irán si se producen unas elecciones democráticas y las ganan los Hermanos Musulmanes, lo que podría suponer en Egipto la aplicación estricta de la sharia, o no, como en el caso de Turquía, que ahora mismo está gobernada por un partido islamista. También podría ocurrir que ganara un partido que enarbolara otras propuestas, y quizás Egipto dejaría de ser uno de los principales aliados de Israel en la zona, quizás el país del Nilo tendría por fin un sistema político donde existiera de verdad la pluralidad, quizás se acabarían los presos políticos , quizás se rompería el bloqueo de Gaza (no sé qué consecuencias traería esto último).
Pero todo esto solo son conjeturas de una estudiante de Historia que cree en la capacidad de los países árabes para luchar y decidir su propio futuro, posiblemente por culpa de los escritos de su admirado Amin Maalouf, entre otros. Ahora solo queda esperar, y de momento parece que Mubarak se resiste a irse.